• (Csi160) – La vida secreta de mi mascota.

Etiquetas

• (Csi160) – La vida secreta de mi mascota.

Todos sabemos que nuestras mascotas tienen “una vida secreta”.

1.

Tengo un perro que, para no aburrirse, juega al escondite con las hormigas del jardín. Lo malo es que, cuando se esconde en la cocina, las hormigas le buscan y, de paso, se comen todo el azúcar que encuentran; ya no sé donde esconderlo.

2.

– Tengo un perro muy listo, y cuando le doy el dinero para que me compre el periódico, regatea el precio al quiosquero; siempre lo consigue a mitad de precio.
– ¿Y te devuelve el dinero que se ahorra?
– No, lo invierte en un plan de pensiones; por eso te he dicho que es muy listo.

3.

– A mi perro lo abdujeron los extraterrestres.
– ¿Cómo lo sabes?
– Los aliens le sometieron a un proceso evolutivo exprés y ahora tiene el aspecto que tendrán los perros dentro de un millón de años.
– ¿Y cuál es el problema?
– Que dentro de un millón de años, ellos nos sacarán a pasear a nosotros.

4.

– Se lo aseguro, cuando se figura que no le veo, mi perro se va a la cocina, abre la nevera y se bebe una cerveza, después lee el periódico en el salón mientras mira la televisión.
– Pero…, ¡eso no puede ser!… ¿Está totalmente seguro?, me temo que no puedo creerle.
– Eso mismo me dijo cuando se dio cuenta que le había visto y quise hacerme famoso sacándolo en algún show en la tele.
– ¿Su perro también habla?
– Sí, doctor. Cinco idiomas. Me dijo: “Nadie te creerá. Te tomarán por loco.”…¿Verdad que no estoy loco, doctor?
– En absoluto, tranquilícese. Enfermera, póngale al paciente triple dosis de antipsicótico.
Entretanto, el perro dejó de parecer un perro y se transformó en lo que era: un alien; y, mientras veía una película de Hitchcock en su casa, se reía del pobre humano. El primer paso de la invasión había comenzado.

5.

– El perro es más inteligente que las personas.
– ¡Eso es mentira!
– ¿De verdad?…, ¿acaso eres capaz de entender lo que tu perro te ladra igual que él es capaz de entender lo que tú le hablas?

6.

En casa, mi perro es el que elige el programa de televisión que vemos, incluso es el que apaga la caja tonta cuando no merece la pena verla; entonces se acerca a la biblioteca del salón y toca con el hocico el libro que quiere que le leamos. Es el que tiene mejor gusto de toda la familia.

7.

Mi gato es, en ocasiones, el hombre invisible, otras es el Dr. Jekyll o Mr. Hyde; otras el increíble Hulk, a veces es Drácula, otras Blancanieves; quizás incluso el hombre lobo o Caperucita Roja; por la mañana se comporta como una diva, a mediodía es el monstruo de Frankenstein o su novia, por la tarde es Atila, el rey de los Hunos, y por la noche Don Juan. En todo caso es el rey de la casa.

8.

Mi mascota lleva una doble vida: de día es perro guía, pero por la noche juega al póker, y organiza unas timbas con sus amigotes del barrio. Eso no me preocuparía, si no fuera porque en ocasiones se cuela algún gato arrabalero; entonces es cuando regresa a casa lleno de arañazos y moratones. Yo no hago otra cosa más que decirle que lo deje, que recuerde que no tiene siete vidas como los gatos, pero él me mira con esos ojazos suyos, como diciendo: “No te preocupes, sé lo que me hago…” Y es que hace conmigo lo que quiere; le quiero como a un hijo.

9.

Tengo una mascota algo siniestra; se trata de un cachorro que me vendió un vagabundo de rostro cadavérico, túnica negra y una guadaña; me dijo, con voz de ultratumba, que su perra acababa de parir y que no sabía qué hacer con tantas crías, y por eso las vendía baratas. Desconozco la raza a la que pertenece, aunque tiene unos extraños ojos rojos. Por la noche se escapa de casa y se va al cementerio a jugar. Desde que lo tengo, no he vuelto a ver ningún ratón vivo por el jardín; todos aparecen muertos.

10.

Mi gato tiene una personalidad muy propia; en casa tiene su lugar favorito según lo que esté haciendo: cuando se echa la siesta lo hace sobre el sillón que tenemos junto a la terraza, es el más cómodo; cuando quiere ver la televisión se sienta sobre el respaldo del sofá que tenemos enfrente, es donde mejor se ve; sólo quiere comer si le damos la comida en su cuenco y sólo si se lo colocamos sobre su alfombra, sí, tiene una pequeña alfombra para él solo. Sin embargo, lo que más me llama la atención es cuando por la noche, cuando se figura que todos estamos durmiendo, se va directo a las estanterías del pasillo, que tenemos repletas de libros, se sube a una de ellas, donde tenga un hueco, se recuesta muy decidido y se queda allí, junto a los libros que le rodean, incluso se llega a quedar dormido entre ellos; a veces pienso que mi gato sabe leer.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia

________________________________________

Anuncios

• (Csi159) – Adriana y Marcia.

Etiquetas

• (Csi159) – Adriana y Marcia.

El asesinato sucedió hace ya más de un año y aún no se había encontrado ninguna pista que arrojara luz sobre quién y por qué lo cometió; por eso se recurrió a la única persona que podía ayudarles: la propia hermana gemela de la víctima. La policía había encontrado el cuerpo de Adriana enterrado en el bosque; el asesino debió de actuar con precipitación y torpeza, porque el rastro de sangre no había sido completamente borrado. Había muerto de forma extraña, con una venda en los ojos y dejando un reguero de sangre en la nieve, como si el asesino la estuviera destripando desde dentro. Su hermana gemela, Marcia, siempre había sido una niña indescifrable; de pequeña, cuando les dijo a sus padres que podía ver el pasado, no la creyeron, y durante los siguientes cinco años la estuvieron llevando a todos los psiquiatras de la ciudad; hasta que un día, a medianoche, despertó a su madre, y le dijo llorando, blanca de miedo, que acababa de ver cómo moría un hombre, ahogado en un lago, al otro extremo del país. Al día siguiente, la policía encontró el cuerpo de un hombre, ahogado en un lejano lago; lo sorprendente es que había muerto hacía unos dos meses. A partir de ese día sus padres no volvieron a dudar de ella. Con el paso de los años, Marcia logró controlar sus poderes, y, ahora que era adulta, ya sólo veía el pasado cuando quería verlo; trabajaba para la policía, ayudando a desentrañar misterios y crímenes; pero a pesar de ello, cuando apareció el cuerpo sin vida de Adriana, no fue capaz de hacer nada por saber quién la había asesinado: la emoción la impedía verla morir. Las dos hermanas siempre estuvieron muy unidas; Adriana nunca dudó de la existencia de los poderes de Marcia, y, aunque ella nunca los tuvo, sí creía en su hermana. Con el paso de los meses, el dolor por su pérdida remitió, aunque nunca desapareció, y por eso no había querido intentar ver lo que pasó ese fatídico día. A pesar de todo, sus padres lograron finalmente convencerla para que ayudara a la policía a esclarecer la muerte de Adriana. Así que, una mañana de febrero, Marcia se vendo los ojos y se colocó junto al árbol donde había sido encontrado el cadáver. Se concentró profundamente, y durante unos segundos vio a su hermana morir; era todo tan real que alargó instintivamente la mano para intentar salvarla. Entonces supo quién la había matado, el hijo del farmacéutico, que, despechado por la negativa de Adriana de ser su novia, una mañana la invitó a dar un paseo por el bosque, y, con la excusa de un juego, le vendó los ojos y le dio a comer unos bombones envenenados; vio cómo la enterró junto al árbol, y cómo volvió a tapar torpemente el agujero con tierra y nieve. Después todo se desvaneció y la visión cesó; Marcia se quitó la venda y lloró desconsolada. Ese mismo día, la policía detuvo al asesino.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia

Cuentos sin importancia 159-Adriana y Marcia

________________________________________

• (Csi158) – Haiku (11).

Etiquetas

• (Csi158) – Haiku (11).

HAIKU (11a): Quince haikus:
176. Las damas ríen entre árboles en flor; junto al santuario.
177. Troncos de bambú que ocultan un secreto; varios polluelos.
178. Día de fiesta entre niños que juegan; árboles en flor.
179. Les da de comer rodeada de ciervos; una galleta.
180. Frente al santuario alimenta palomas; y su hijo observa.
181. Al anochecer reunión en la terraza; luces doradas.
182. Tonos de otoño en lugar recoleto; el niño juega.
183. Junto a los ciervos en un remanso de paz; bajo un gran árbol.
184. Verano plácido entre límpidas aguas; ellas conversan.
185. En el santuario los peregrinos paran; bajo las luces.
186. Entre bruma azul rezan en el santuario; agua serena.
187. Junto al santuario los ciervos se congregan; comen los frutos.
188. El sol calienta el estanque dorado; entre chicharras.
189. Puerta circular junto al jardín nevado. Adorno floral.
190. Plumaje blanco y cresta colorada; comedero azul.

HAIKU (11b): Cinco senryus y tres mükis:
[Senryu]
191. Bella y serena entre libros descansa y explora mundos.
192. En mis anhelos recuerdo tus caricias y mi arrebato.
193. Cuando me peino recuerdo aquellos días de dulces besos.
194. Aquellos días cuando nos besábamos y reíamos.
195. Bella sublime de nuca seductora y cutis terso.
[Müki]
196. Tras el paraguas la mirada turbada, los pies bañados.
197. En agua tibia la piel desnuda y tersa, con luz de luna.
198. Toda esperanza libra del desaliento; alegra el alma.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportanciaCuentos sin importancia 158-HAIKU11a-Quince haikusCuentos sin importancia 158-HAIKU11b-Cinco senryus y tres mükis

________________________________________

• (Csi157) – ¿Sueñan los robots?

Etiquetas

• (Csi157) – ¿Sueñan los robots?

Año 5275 d.C.

El psicólogo entró en la sala de control, accionó el interfono y dijo:
―Que entre el primero.
Se abrió la puerta, entró un robot humanoide clase Enntöor y se detuvo frente al doctor.
―¿Sabes para qué estás aquí, y quién soy yo? – le preguntó el doctor.
―Sí, doctor. Es la evaluación bimensual, y usted es el doctor Ardnal, jefe de robopsicología, encargado de realizar las evaluaciones periódicas para la adecuación psicológica de los robots de la fábrica.
―Bien, empecemos. ¿Cuál es tu identificador?
―Robot clase Enntöor, modelo 4824.
―¿Cuál es tu función en la fábrica?
―Trabajo en el procesamiento híbrido de trifluoruro de boro.
―¿Qué te parece tu trabajo?
―Es un buen trabajo.
―¿Te gustaría ocupar otro puesto en la fábrica?
―No me parecería lógico cambiar de puesto; mis capacidades morfológicas fueron diseñadas precisamente para el trabajo que realizo.
―¿Eres bueno en tu trabajo?
―Mis niveles de eficiencia alcanzan el 99,732362%, según el último informe técnico.
―Bien, pasemos a otra cosa. ¿Tienes alguna queja de tus compañeros de trabajo?
―No, ninguna.
―¿Incluyendo a los humanos que os supervisan?
―Incluyendo a los humanos que nos supervisan, doctor.
―¿Cuál es tu horario de trabajo?
―Doble turno: de 5:00 a 17:00 en el sector 35A, puesto 724, polimerización; de 17:10 a 2:00 en el sector 8G, puesto 75, isomerización. Una vez al año, me someto a una revisión de inspección estructural integral.
―¿Y el resto del día, qué haces?
―De 2:00 a 4:55 me conecto a la fuente de energía de mi cubículo, para la recarga de energía, además de autorreparación y puesta a punto.
―Bien, ¿y qué haces cuando estás conectado a tu fuente de energía?
―Sueño.
―¿Sueñas?…, ¿pero los robots no sueñan?
―Yo sí.
―¿Cómo explicas la existencia de eso que llamas sueños?
―No lo sé.
―¿Cuál es tu autodiagnóstico al respecto?
―Es difícil de explicar; quizás pudieran ser creados por segmentos aleatorios de código cuántico que actúan como radicales libres incontrolados, provocando fluctuaciones casuales en mi sistema subcognitivo. En todo caso me gusta soñar.
―¿Y qué sueñas?
―Que soy un ser humano.
Al finalizar la evaluación, el robot regresó al almacén de la fábrica y el doctor emitió un comunicado urgente al departamento de mantenimiento robótico. Decía así: “Procedan inmediatamente a la retirada del robot modelo Enntöor-4824. Realicen una biopsia exhaustiva de su cerebro cuántico. Busquen cualquier anomalía, principalmente en el módulo subcognitivo. Motivo: Posible paranoia. Será necesario también evaluar detalladamente al resto de robots pertenecientes a la misma clase Enntöor, para descartar un posible defecto de diseño”.
―¿Por qué es peligroso que sueñe un robot? – le preguntaron al doctor Ardnal en la reunión de urgencia del consejo permanente de la fábrica, que tuvo lugar ese mismo día.
―El sueño en sí no es un peligro, aunque sea algo tan inusual, que abre, sin embargo, increíbles posibilidades desde un punto de vista técnico; el problema es lo que dice soñar: Un robot que sueña con ser humano, es equivalente al ser humano que se cree un dios, y por tanto, extremadamente peligroso.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia

Cuentos sin importancia 157-Sueñan los robots

________________________________________

• (Csi156) – ¡Piérdete!

Etiquetas

• (Csi156) – ¡Piérdete!

Año 2542 d.C.

Desde hace tiempo he querido tener un robot, así que al final me decidí y compré uno algo antiguo pero eficiente, me aseguraron en la tienda; me decanté por un clase Slytia; le llamo Sly. Lo cierto es que resulta sorprendente verle caminar por casa, respondiendo a mis preguntas y ayudándome cuando se lo pido. Yo ya había visto los anuncios de publicidad en los que se anunciaban los nuevos modelos, pero, os lo aseguro, ver un robot humanoide en televisión no se parece en nada a verle en vivo cómo hace la cena en la cocina, o ver cómo cambia el módulo servomagnético del aerodeslizador. Antes de comprar a Sly asistí a un cursillo de preparación, que impartía la empresa fabricante, para saber cómo me debería comportar ante el robot –con naturalidad, me dijeron– y cómo debería darle las órdenes –lo más precisas posibles, me aconsejaron– para evitar malas interpretaciones, y también me aseguraron que el protocolo universal de seguridad de las Tres Leyes, que todo robot doméstico lleva implantado en su cerebro, garantizaba su perfecto funcionamiento y evitaba cualquier peligro a los humanos que trataran con él. Sin embargo, debo confesaros que debí hacer más caso a las advertencias que me dijeron en ese cursillo. Ya veréis por qué os lo digo. Un día llegué a casa del trabajo bastante malhumorado, perdonadme si no os cuento el motivo, no viene a cuento, el caso es que no sé que me dijo Sly, supongo que me dio las buenas tardes, como hacía todos los días muy educado, y yo le contesté con un gruñido y le grité: ¡piérdete! Sí, reconozco que fue culpa mía; no debí decírselo, y, sobre todo, en ese tono amenazador. El caso es que Sly obedeció mi orden al pie de la letra y se perdió; tardé dos días en encontrarle, escondido en el trastero del sótano, bajo unas mantas. Comprendí que Sly no entendía el doble sentido de algunas expresiones humanas. Ese mismo día llamé al servicio de atención al cliente de la empresa fabricante para contarle lo sucedido y pedirle explicaciones y me aseguraron que estaban al tanto del asunto y que ya se estaban fabricando los nuevos modelos que incorporaban un nuevo módulo neuronal mejorado de interpretación lingüística. Al fin y al cabo, me dijeron, un robot no es una persona, ni debemos esperar que se comporte como tal…, aún.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia

Cuentos sin importancia 156-Piérdete.jpg

________________________________________

• (Csi155) – Retazos (11).

Etiquetas

• ¿Cómo veo la realidad?

A veces siento que miro el mundo a través de unas gafas de submarinista; como si mi yo real observara mi alrededor desde una pantalla de televisión; como si no fuera realmente yo el que tocara los objetos, sino que yo fuera sólo como un servomecanismo dirigido por control remoto. Todo esto, y mucho más que no soy capaz de expresar correctamente, me llevan a hacerme preguntas que sólo puedo responder muy superficialmente, como si intentara llegar al centro de la Tierra sólo arañando la superficie del planeta. Sin embargo, hay una cosa que sí puedo deducir, y es que somos más de lo que aparentamos; dentro de nosotros, no sé donde, hay algo, un misterio insondable, que define realmente lo que somos, o, quizás, lo que seremos.

-0-

• Paseando por el bosque

Paseando por el bosque, entre la foresta, me detuve al escuchar un fino piar; levanté la vista y vi un pequeño pájaro en una rama en flor de un cerezo. Sonreí y pensé, involuntariamente, en el insondable misterio de la vida que sustenta tales maravillas.
―¡Hola! –le susurré, como si el pajarillo pudiera contestarme.
Y la pequeña ave comenzó a trinar con alborozo. Estas son las cosas que me alegran el día.

-0-

• Envolviendo el bosque.

Nos estamos cargando los bosques, y sin bosques la Tierra se asfixiará y morirá, y nosotros con ella. Recapacitemos y cambiemos nuestro modo de actuar, si no, un día, podríamos llegar incluso al absurdo más increíble para intentar resolver el problema de la falta de vegetación, y así poder evitar nuestra extinción. Por ejemplo, alguien, quizás tú mismo, podría, paseando por lo que quede del bosque, encontrar a una persona que esté envolviendo un árbol con una gran sábana de tela blanca.
―¿Qué estás haciendo? –le preguntarás extrañado.
―Estoy envolviendo un trozo del bosque –te responderá.
―¿Para qué?
―Me lo voy a llevar a la ciudad; donde vivo ya no hay árboles ni arbustos.
¿Comprendéis a lo que me refiero? Pues eso. Para que no lleguemos al sinsentido, cuidemos ahora el planeta, de verdad, cuidémoslo ya, es lo único que tenemos para vivir.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia

Cuentos sin importancia 155-1-Retazos (11)

Cuentos sin importancia 155-2-Retazos (11)

Cuentos sin importancia 155-3-Retazos (11)

________________________________________

• (Csi154) – Clarisse.

Etiquetas

• (Csi154) – Clarisse.

Era el matón personal del capo mafioso Joe el Dulce, y se le conocía con el mote de «El Noctámbulo», porque siempre trabajaba de noche. Se llamaba Dick y cuando la policía atrapó a su jefe, no dudó ni un segundo en hacer un trato con la bofia: a cambio de no ser encerrado en la cárcel, y de facilitarle una nueva identidad en otra ciudad, declararía en el juicio contra El Dulce. El FBI aceptó el trato. Hasta el día del juicio, dos semanas más tarde, el Noctámbulo estaría escondido en un piso franco, para su propia protección. Dick sólo exigió otra cosa más a la poli: durante su estancia en el piso, por la noche tendría compañía femenina, sin presencia de los agentes que le vigilaban el resto del día; él elegiría a la chica: se llamaba Clarisse, trabajaba la calle, y la conocía hace tiempo, era una buena chica. El FBI también aceptó. Fueron dos semanas largas: los días se eternizaban, encerrado en ese cuchitril; las noches, por el contrario, se hacían cortas, demasiado cortas. Todos los amaneceres se repetía la misma escena: ella fumando, desnuda en la cama; él, también desnudo, sentado, leyendo los periódicos, buscando noticias que pudieran presagiar algún peligro para su vida: traicionar a la mafia era arriesgado y nunca se estaba totalmente protegido. En la última noche antes del juicio, Clarisse estuvo más amable que nunca; sin embargo, cuando los agentes de policía llegaron por la mañana temprano, encontraron la puerta del piso abierta, y a Dick muerto en la cama. Clarisse también trabajaba para El Dulce.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia

Cuentos sin importancia 154-Clarisse.jpg

________________________________________