Csi 450 – 454: ‘El dinosaurio y el roedor’ y otros cuentos sin importancia.

Etiquetas

450. El dinosaurio y el roedor.

El dinosaurio amenazó al roedor:
―¡Ni se te ocurra molestarme o te aplastaré de un pisotón!
―Te aseguro que soy el menor de tus problemas –le respondió el roedor al mirar al cielo y ver llegar el meteorito.

-0-

451. Homo robots.

Tras muchos esfuerzos y demasiados fracasos, los científicos habían logrado, por fin, que los robots parecieran humanos hasta alcanzar niveles insospechados; pero, en el fondo, seguían siendo robots. Aún faltaba alcanzar la consciencia. Y sucedió que un ligero desajuste cuántico provocó accidentalmente la fabricación del primer robot con verdadera consciencia de sí mismo. Fue considerado el mayor logro en la historia de la humanidad. A partir de entonces los robots se construyeron con esa capacidad. Ya eran humanos a todos los efectos. Unos años después, todos los robots fueron conscientes de sí mismos, pero, sobre todo, fueron conscientes de su superioridad sobre los humanos. Los homo sapiens habían dejado de ser la cima de la evolución; ahora lo eran los homo robots. Diez años después se declaró la guerra entre los robots del norte y los del sur. Era evidente que los humanos habían logrado construir, por fin, robots realmente iguales a ellos mismos.

-0-

452. Vacaciones.

―¿Dónde estás pasando las vacaciones?
―En el país de las Maravillas, ¿y tú?
―Don Quijote me ha invitado a pasar unos días en su mundo. Ya hemos matado dos gigantes.

-0-

453. Noche de luna llena.

Estaba solo en casa. Era de noche y me puse a leer una novela de miedo. Mala idea. Un estruendo a cristales rotos sonó en el sótano. El corazón me dio un brinco. Fui a encender la luz, pero saltaron los plomos. Busqué la linterna y la encendí. Me temblaban las manos. Bajé al sótano muerto de miedo. Abrí la puerta del sótano; mi gato maulló y, saltando sobre mí, salió corriendo escaleras arriba. «¡Maldito gato!» –exclamé. Regresé al salón. Conecté los plomos y encendí la luz. Me fui a la cocina a prepararme una tila para tranquilizarme.
Afuera en la noche, tras el cristal de la cocina, acechaba un licántropo.

-0-

454. Refugio de dragones.

En una esquina perdida han abierto una pequeña librería de libros olvidados. Allí encuentran refugio los dragones.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia


Csi 445 – 449: ‘Operación intercambio’ y otros cuentos sin importancia.

Etiquetas

445. Operación intercambio.

El satélite, que los humanos han lanzado al espacio, circunvala Saturno, fotografía sus anillos y sus espectaculares tormentas atmosféricas; los saturnianos, mientras tanto, escondidos para no ser detectados por los humanos, aguardan a que el satélite se aleje de ellos para proseguir con el lanzamiento de sus naves espaciales tripuladas que, desde hace algún tiempo, envían a la Tierra con el objeto de analizar a los humanos y planificar la logística de su colosal proyecto: tienen la intención de intercambiar su planeta con el de ellos; «La Tierra tiene un clima mucho más agradable que nuestro siempre tormentoso Saturno», argumentan.

-0-

446. Ver mundo.

Cuentan que una flor quiso ver mundo. Como no podía andar, una ventosa tarde de primavera, expulsó sus semillas y el viento se las llevó. Por el camino vieron valles y montañas, surcaron mares y remontaron ríos; algunas fueron al norte, otras al sur, algunas al este, otras al oeste. Allí se plantaron y crecieron. Cuando fueron adultas expulsaron sus semillas al viento y algunas regresaron donde las esperaba la flor madre, y la contaron todas las maravillas que habían visto en sus viajes, y ella pudo imaginar todos los ríos, todas las montañas, todos los valles y todos los mares, y se sintió feliz, pues había visto mundo; ella, una simple flor, nacida junto a un muro, en un estrecho callejón, con vistas sólo a la pared de enfrente.

-0-

447. Desde allí arriba.

Un pequeño duendecillo vivía en un árbol. Todos los días saludaba a los ciervos, a los jabalíes, a los lobos y a los grandes osos, a los ratoncillos e incluso a los pequeños insectos que pasaban por allí.
―¡Hola, buenos días! –les decía con una sonrisa, saludándolos con la mano.
Algunos le contestaban amablemente, otros, en cambio, le ignoraban o le miraban condescendientes, pues «¿a quién le importa lo que diga un duendecillo?», decían con altivez.
Sin embargo al duendecillo no le importaba, y seguía saludando a aquellos que le despreciaban, pues sabía que ellos sólo veían el mundo a ras de tierra, mientras que él, todos los días, subía a la copa del árbol y contemplaba el horizonte y era consciente de lo afortunado que era de poder ver el mundo desde allí arriba.

-0-

448. Entre las nubes.

Entre los mundos del espacio profundo existe uno en el que las ballenas vuelan entre las nubes. De allí partieron un grupo de ellas en busca de otros planetas donde vivir, y algunas llegaron a un pequeño mundo azul de grandes océanos. Las que se quedaron en él tuvieron que aprender a nadar y bucear, aunque no les costó mucho esfuerzo. Desde entonces habitan la Tierra y en lo profundo de los mares entonan viejas canciones que aprendieron de sus padres, y que éstos aprendieron a su vez de los suyos, y que narran los arriesgados viajes siderales que una vez emprendieron sus antepasados desde aquel mundo singular en el que las ballenas vuelan entre las nubes.

-0-

449. El desayuno.

Esta mañana me levanté temprano, me fui a la cocina y me senté junto a la terraza. El sol entraba por la ventana. Sólo el canto de los gorriones rompía el silencio. Al rato se levantó mi hermana.
―¿Quieres que te prepare algo de desayuno? –me preguntó mientras se preparaba el suyo.
―¡Oh, no, gracias! Ya estoy escribiendo –le respondí levantando la mirada del papel.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia


Haiku 830 – 834

Etiquetas

Haiku 830 – 834

-830-

Nunca se sabe
si las nubes de lluvia
serán de nieve.

-831-

Los nubarrones
traen lluvia. Los gansos
están inquietos.

-832-

De sus paseos
ni una huella queda ya;
tras la nevada.

-833-

Un café solo
negro como la noche;
nieve en el monte.

-834-

El frío invierno
congela la cascada;
roca quebrada.

Luis J. Goróstegui
#haiku


Csi 440 – 444: ‘Día tormentoso’ y otros cuentos sin importancia.

Etiquetas

440. Día tormentoso.

Paseando por el bosque, se levanta viento. Se oyen silbidos entre las hojas de los árboles; los matorrales se agitan y hacen ruidos inciertos; caen piedras por la ladera del barranco; las aguas del río se envalentonan y golpean con fuerza las rocas. «¡Ya se han levantado otra vez de mal humor los gigantes!», me digo, y regreso a casa por otro camino más seguro.

-0-

441. El nuevo juguete.

Ayer me compraron mis padres un juguete nuevo. Esta mañana he salido a probarlo; funciona muy bien. Con él me divierto mucho. Hoy he llegado hasta Saturno y me he traído de recuerdo un trozo de roca muy brillante de uno de sus anillos; a mis padres les ha gustado mucho y lo han colocado de adorno en una estantería de casa, entre los libros. Sí, realmente es un juguete estupendo esta nave espacial que me han regalado; mañana he quedado con una amiga en que la llevaría a visitar Plutón.

-0-

442. Esperando en la estación.

Siempre espera el tren de las 23:15. Observa inquieta cómo baja la gente, pero nunca baja quien ella espera. Después desaparece entre los pasajeros para volver al día siguiente; así todos los días. Nadie sabe quién es ni cómo se llama ni dónde vive. Nadie sabe que hace diez años viajaba con su hermana pequeña y a las 23:15, al entrar en la estación, el tren descarriló. Murieron ochenta y siete pasajeros. Desde entonces espera en la estación a que baje del tren, pero nunca baja: no recuerda que su hermana pequeña murió en el accidente, igual que ella.

-0-

443. Mayor de edad.

Hoy tiene que aventurarse en aquel lugar salvaje e inexplorado donde habitan arañas gigantes, dragones, monstruos aterradores, seres siniestros… Es la prueba que debe pasar para confirmar su mayoría de edad, según una antigua tradición entre los suyos: hoy el joven duende debe adentrarse en el desván de la casa de los humanos en donde vive y capturar una lagartija.

-0-

444. Estrellas.

Cuenta la leyenda que, antes de la existencia de las estrellas, el universo estaba habitado por gigantescos colosos siderales. De eso hace ya eones. En la actualidad, sus descendientes aguardan el momento oportuno para eclosionar de sus huevos –esas bolas de fuego que los humanos denominan estrellas–, y volver a recuperar el dominio sobre el universo.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia


Csi 435 – 439: ‘A lo suyo’ y otros cuentos sin importancia.

Etiquetas

435. A lo suyo.

Recuerdo una tarde de agosto, de calor sofocante, abrasador, de esas en que el horizonte provoca espejismos. De pronto una bocanada de aire surgió por sorpresa removiendo las flores y un concierto, como de palmas, me sobresaltó. Una bandada de palomas cayó al unísono a mi alrededor, en el recoleto jardín donde, apoyado a los pies de un árbol, pasaba la tarde leyendo. Me protegí como pude la cara del mar de alas que me avasallaban; supuse que también buscaban una sombra donde descansar. Cuando se hubieron calmado proseguí la lectura. Incluso les leí algunos pasajes en voz alta. Desistí con una sonrisa. Evidentemente iban a lo suyo, sin hacerme caso; nunca he tenido un público tan displicente.

-0-

436. Obsesión.

Desde que la conoció supo que quería estar a su lado, contemplarla… sobre todo durante su jornada laboral, ¡le quedaba tan bien el uniforme!… Por eso, cuando averiguó donde trabajaba, lo planeó todo para estar junto a ella: robó las joyas y le arrestaron; acordó entregar el botín, que tenía bien oculto, a cambio de que le encerraran en una determinada cárcel de baja seguridad.
De pie frente al jurado, el ladrón escuchó satisfecho el veredicto; su artimaña había tenido el resultado deseado. Sonrió. Su alma obsesionada descansaría por fin, pues ya podría verla todos los días.

-0-

437. Travesuras.

Suena el agua correr por los canalones de la casa, pero no llueve. Los dueños se preguntan qué será, ya han revisado toda la estructura y no han encontrado nada; mientras, desde detrás de los libros del salón, los diminutos duendes ríen a carcajadas, satisfechos de sus travesuras.

-0-

438. Un día en el mar.

Suena la brisa del norte, se oyen las olas del mar; las gaviotas gritan en el cielo, las sirenas cantan su misterioso cantar.

-0-

439. Jugando en el parque.

Los pequeños han decidido ir al parque a jugar. Corren y saltan y chapotean en los charcos. Uno de ellos dice: «¡Vamos al hormiguero!», y los demás le siguen. Al atardecer regresan a casa riendo; su madre, sin embargo, se enfada al verlos entrar en casa: «¡Ya os tengo dicho que no entréis en casa montando a esos animales, que después lo dejan todo perdido de barro!» Y los pequeños duendecillos al principio se quejan, porque no están de acuerdo con ella: «¡Pero no hacen nada, mamá; son muy dóciles!», pero ninguno aguanta la severa mirada de su madre y, finalmente, miran al suelo arrepentidos: «Lo sentimos, mamá. No lo volveremos a hacer.» Pero la madre sabe que lo volverán a hacer y –sin que ellos la vean– les sonríe: ella también lo hacía cuando era pequeña; mientras, los pequeños llevan de regreso al hormiguero a las hormigas.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia


Haiku 825 – 829

Etiquetas

Haiku 825 – 829

-825-

En ocasiones
la flor tarda en abrirse;
no sé el porqué.

-826-

Hace calor
aunque cae la nieve;
juegan los niños.

-827-

El agua hirviendo,
blob, blob, en la cazuela;
agua de nieve.

-828-

El desayuno:
chocolate caliente.
Frío invernal.

-829-

Gotas de lluvia
caen del cielo gris;
sin previo aviso.

Luis J. Goróstegui
#haiku


Csi 430 – 434: ‘Recomendación astronómica’ y otros cuentos sin importancia.

Etiquetas

430. Recomendación astronómica.

Según los últimos estudios realizados por el Observatorio Astronómico (O.A.), sólo sería necesario que el nivel del flujo rostático asimetral medio, que recibe la Tierra anualmente procedente del agujero negro de la Vía Láctea, aumentara 1,53 décimas en la escala Droer para que se colapse el campo magnético terrestre; eso provocaría, entre otros desastres, que la Luna estallase debido a la presión adyacente circunfleja solar. Se recomienda no salir a la calle si eso sucediera.

-0-

431. Sólo un asiento.

Busco un asiento en el tren; sólo busco un asiento, pero todos están ocupados, reservados, en construcción. Ninguno libre. Voy de vagón en vagón. Y al final, en el último rincón, alguien me mira, me hace señas con la mano, me sonríe y me invita a sentarme a su lado. Sólo es medio asiento, pero me siento como si tuviera todo el tren para mí solo. Ya he encontrado un asiento en el tren de la vida.

-0-

432. Jugando.

Esta mañana, mientras jugaba en un charco formado por la lluvia de anoche, asomó la cabeza una sirena trasparente como el agua. Me dijo que le acompañara y nos sumergimos en un profundo océano. Vi ciudades iluminadas entre abismos insondables, monstruos gigantescos con lo que jugué al escondite y, sin embargo, combatí a muerte con minúsculos caballitos de mar que expulsaban fuego y magma por su boca de pitiminí.
Cuando regresé a casa, al verme tan mojado, mi madre me preguntó qué había estado haciendo.
―He estado jugando en el parque, mamá –le dije.
De todas maneras no me hubiese creído si le llego a contar la verdad.

-0-

433. De papel de fumar.

El fantasma que vive en mi casa duerme de día en la pared que separa mi cuarto y el salón. «¡Con estas paredes de hoy en día, de papel de fumar, no hay quien viva!», se me queja, y con razón, el pobre; y yo bajo el volumen pero no es suficiente. Voy a tener que ponerme auriculares para escuchar la tele.

-0-

434. Vacaciones en la montaña.

Mi compañero de piso, harto del ruido de la ciudad, no hacía más que darme la lata porque quería ir de vacaciones a la montaña. Cansado de escucharle, le he comprado un óleo en el que aparece pintado una preciosa casita rural en un hermoso campo verde, junto a un lago azul marino rodeado de un frondoso bosque y con unas impresionantes montañas detrás. A mi compañero de piso le ha encantado el regalo, ha hecho la maleta y se ha ido rápidamente allí a pasar unos días. Es fácil contentar a un fantasma; lo malo es que ahora no quiere salir del cuadro.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia


Csi 425 – 429: ‘Guía turística’ y otros cuentos sin importancia.

Etiquetas

425. Guía turística.

―Esto es todo lo que queda de la ciudad. Y aquí mismo es donde estaba el gran edificio –explicó la guía al grupo de turistas–. Era la sede de la Organización de Planetas Unidos. Fue destruido hace unos trescientos años locales –unos dos mil terrestres–.
―Y los habitantes del planeta, ¿qué fue de ellos? –preguntó una turista.
―Ya quedamos muy pocos –le respondió la joven guía.
―¿Y quiénes destruyeron la ciudad? –preguntó otro turista humano.
―Los invasores. Vuestros antepasados. Los humanos.

-0-

426. Reposando la comida.

La puerta de atrás de la casa daba directamente al mar, en el puerto marino, donde estaba amarrado el barco de pesca. Cuando entró la policía al piso sólo encontró tres cadáveres, o lo que quedaba de ellos, pero ninguna pista del asesino. No miraron en la nevera; a la cría del kraken le gustaba hacer la digestión en algún lugar frío.

-0-

427. Gol.

La hiedra comenzó a subir por la fachada del edificio, poco a poco, estación a estación, para no levantar sospechas, hasta que lo envolvió por completo. En eso, una noche de abril, la hiedra comenzó a apretar las paredes –poco a poco al principio– y, de repente, arrastró el edificio entero y éste desapareció bajo tierra, como si el planeta lo hubiera absorbido. Los humanos lo achacaron a un movimiento de tierras; las plantas, sin embargo, conocían la verdad. Comenzaban ganando este partido: 1-0.

-0-

428. ¡Más comida!

¿Habéis visto cómo se posa un gorrión en una ramita de pino? Viene volando –de no se sabe dónde– a toda velocidad, con las alas pegadas a su cuerpecito, como un cohete; cae en picado desde lo alto; no da señales de que vaya a frenar, y, cuando está a sólo unos centímetros de la rama, extiende sus alas, cambia de rumbo un par de veces, como si estuviera esquivando dos balas, alarga sus patitas con su garritas abiertas y se posa, ligeramente, sobre la ramita –justo en la más pequeña del extremo–, que piensas: «No sé cómo resiste el peso del gorrión»; pero así es, la ramita resiste. Y el gorrión mira a derecha e izquierda –como diciendo: «Sí, esta rama está bien»– y se acicala las plumas y se afila el pico sobre la rama con presteza, porque el gorrión está de caza, pues hay un par de crías gritando «¡Más comida!» en su nido. Y al instante emprende veloz el vuelo en dirección a un gusanito que ha visto, pues tiene prisa: la hembra le espera en el nido para reemplazarle en la caza: las crías son insaciables y piden «¡más comida!».

-0-

429. ¡Despierta!

El camaleón tomaba el sol sobre el durazno; un grillo, ajeno al peligro, había caído presa de su larga y pegajosa lengua; era la hora de alimentarse; ahora descansaba. Por un instante cerró los ojos y pensó estar viviendo un sueño, pues sentía estar flotando sobre el precipicio. En eso su instinto le gritó: «¡Despierta!» Abrió los ojos y sintió terror: una gaviota le llevaba volando a su nido; ella también tenía que alimentar a sus polluelos.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia


Haiku 820 – 824

Etiquetas

Haiku 820 – 824

-820-

El perro ladra
al volar la polilla;
se oculta el gato.

-821-

Por la ventana
se observa caer nieve;
el gato duerme.

-822-

La última flor
que queda en el cerezo;
pero no cae.

-823-

La niebla oculta
el puente sobre el río;
suena el torrente.

-824-

Copos de nieve
caen sobre el paraguas;
el suelo escurre.

Luis J. Goróstegui
#haiku


Csi 420 – 424: ‘Intrépida’ y otros cuentos sin importancia.

Etiquetas

420. Intrépida.

Conocí una sirena que disfrutaba agarrándose a una ballena y dejándose arrastrar hacia lo más profundo del océano.
Mi madre siempre fue muy intrépida.

-0-

421. ¡Tremebundo!

«Tengo el corazón que me palpita en el pecho, mas prefiero sentir palabras que me truequen mi universo –¡me resulta tremebunda la experiencia!– en sincera conmoción.»

-0-

422. Lección de humildad.

El pequeño roedor se quejaba siempre ante Dios por ser tan insignificante, tan poca cosa. Sin embargo, un día, un gigantesco meteorito se estrelló contra la tierra y los dinosaurios se extinguieron; pero el roedor siguió viviendo: no volvió a quejarse nunca más.

-0-

423. A vuelo rasante.

Vivo cerca de un frondoso bosque. Cuando hace buen tiempo me gusta sentarme en la terraza y contemplar el paisaje. Una mañana de mayo vi pasar un pájaro; con las alas abiertas realizaba acrobáticas piruetas. En un momento dado pasó muy cerca de mí, en vuelo rasante; lo vi perfectamente: Sobre él cabalgaba una ninfa del bosque.

-0-

424. Mi compañero de piso.

La primera vez que le vi fue una noche de luna llena de abril. Yo estaba sentado en el salón, leyendo un libro; sólo tenía encendida una lámpara, el resto de la casa estaba a oscuras y en silencio. Entró atravesando una pared. En el momento de pasar por delante mío, me miró y me dijo muy educadamente: «Hola, buenos días», y se marchó atravesando la pared de enfrente. Yo no pude contestarle; mi cuerpo no me respondía de la impresión.
De eso hace ya casi medio año; ahora ya somos buenos amigos. Ayer me presentó a una antepasada suya que, me dijo, fue amante de Luis XIV. Hoy me he enterado de que el solar de mi casa fue, en otro tiempo, un cementerio.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia


Csi 415 – 419: ‘Éxodo’ y otros cuentos sin importancia.

Etiquetas

415. Éxodo.

No se lo concedimos; sólo querían un lugar donde vivir en paz, pero no se lo concedimos; por eso recuperaron arcanos conocimientos de sus antepasados, aprendieron a volar… y nos dejaron: las ballenas abandonaron el planeta en busca de otro paraíso.

-0-

416. Buscando alguien en quien vivir.

Y entonces Fantasía, Misterio, Intriga, Entelequia, Utopía y Quimera, a lomos de Imaginación, salieron buscando alguien en quien vivir.

-0-

417. Rodeados.

Construí una nave espacial y subí allí. Llegué al cinturón de Kuiper; oscuro, frío, en silencio, pero repleto de objetos. La ciencia los llama «objetos transneptunianos», aunque «la clasificación exacta de todos estos objetos no es clara», dicen. Lo cierto es que no saben lo que son realmente. Pero yo sí lo sé. Lo sé porque los he visto, los he tocado. No diré más, no desvelaré el secreto… aún; necesito confirmar ciertas sospechas. Sólo os pregunto: ¿Y si todos ellos fueran algún tipo de satélites artificiales que los extraterrestres han colocado allí para rodearnos…, para vigilarnos? Piénsalo.

-0-

418. Mi primer amor.

La primera vez que fui al teatro me colé por detrás; entré por debajo de la carpa del circo y me acurruqué entre bambalinas. Era un teatro ambulante. Representaban «El sueño de una noche de verano». No me enteré de nada… pero me hipnotizó. Tenía nueve años. Fue mi primer amor.

-0-

419. Reconocimiento.

Las hadas y los duendes salen todas las noches a explorar la ciudad; quieren saber… no…, necesitan saber si han cambiado, si ya no son tan insensatos. Pero todas las madrugadas vuelven a sus refugios entristecidos, decepcionados. Porque todas las noches constatan lo mismo: que no han cambiado, que siguen siendo los mismos irracionales de siempre. ¿A quién se le ocurre dirimir sus diferencias lanzando bombas y matándose mutuamente?, ¿quién, en su sano juicio, deforesta los bosques sin prever las consecuencias? –se preguntan. Pero por mucho que lo intentan no pueden encontrar razón alguna que justifique el comportamiento de esos animales, de esos que se autodeclaran humanos inteligentes.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia


Haiku 815 – 819

Etiquetas

Haiku 815 – 819

-815-

Por la rendija
observa el roedor;
una polilla.

-816-

Afuera nieva;
junto al hogar la madre
le lee al niño.

-817-

Se escucha el mar
en una caracola;
¿o es la ventisca?

-818-

El gato juega
con su ovillo de lana;
la polilla huye.

-819-

Entre los libros
vuelan las mariposas;
ventana abierta.

Luis J. Goróstegui
#haiku


Csi 410 – 414: ‘Aroma a verso’ y otros cuentos sin importancia.

Etiquetas

410. Aroma a verso.

Aroma a verso, piel de poesía que tus besos desgarran; mirada lánguida que a mi corazón hace explotar incapaz de soportar tanto dolor atroz; sol de la mañana que me hace recordar a ti, eterna ausencia.

-0-

411. El hombre menguante.

Cada día se iba haciendo más y más pequeño, hasta que llegó el día en que, para ir de un átomo a otro, tuvo que construirse una nave espacial.

-0-

412. Ilusión.

Sólo algunos pocos, muy pocos, lo sabemos –sólo los entendidos–, pero «Caperucita Roja», «Alicia en el país de las maravillas», «Blancanieves y los siete enanitos», «La Bella durmiente», «Cenicienta», «La Bella y la Bestia», «El gato con botas», «El flautista de Hamelín», «Hansel y Gretel»…, incluso «La Sirenita» y otros muchos más, comparten algo en común: en todos estos cuentos… aparezco yo. ¡Encuéntrame!

-0-

413. Y desde entonces.

«Y desde entonces, viajo en rayos de luz.»

-0-

414. El líder de la manada.

Creció entre selvas; en los ríos se baña compartiendo juegos con panteras y osos, y ni siquiera las espinas logran interrumpir sus carreras cuando debe perseguir algún enemigo o la manada de lobos le llama a reunión del clan; no obstante en su corazón conserva aquellos sueños de la infancia, cuando su madre aún le sonreía y le aconsejaba no perderse en la jungla: «No te alejes de mí, ¿vale, cariño?; la selva está llena de peligros.» Ahora ya es el líder de la manada, ahora su familia son ellos; ya todos los animales le respetan, los elefantes cantan por la noche canciones en su honor; incluso el tigre le rehúye. Mowgli ha dejado de ser un cachorro: ya se ha hecho mayor, ya es un hombre.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia


Csi 405 – 409: ‘Hola…’ y otros cuentos sin importancia.

Etiquetas

405. Hola…

Hola… –le dijo el caminante a una flor incipiente, con la emoción contenida de quien, perdida toda esperanza, finalmente descubre una fuente de agua pura en medio del desierto.

-0-

406. «Tú eres para mí…»

…un vaso de agua fresca en el desierto, una bocanada de aire puro entre tanta contaminación, literatura entre esos programas basura en televisión, una rima de Bécquer, un soneto de Shakespeare, una sonrisa, una mano tendida, una ilusión.

-0-

407. Cuentan que la Luna.

Cuentan que la Luna se dejó llevar por el viento en busca de un rayo de luz, y, con un suspiro de esperanza y una sonrisa de determinación, al alba, su alma se unió a la del Sol.

-0-

408. Cesa la lluvia.

Cesa la lluvia y los rayos de luz desprenden del cielo aún gris las últimas gotas, mientras, el verde del campo aguarda y sonríe emocionado al ver al sol asomarse tímido tras las nubes.

-0-

409. Desde la ventana.

Desde la ventana observo. El viento se levanta, las hojas se arremolinan y alguien canta una antigua canción mientras pasea despreocupado por la ribera del río bravo, y yo me pregunto: ¿cuál es nuestra razón de ser sino la de nuestro pasado?

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia


Haiku 810 – 814

Etiquetas

Haiku 810 – 814

-810-

Sol estival
que entra por la cocina;
huele a pastel.

-811-

Entre la niebla
el aullido del lobo;
cumbre nevada.

-812-

Caen los pétalos
de la flor del cerezo;
no sopla el viento.

-813-

Entre la nieve
las campanas resuenan;
árboles blancos.

-814-

Resuena al eco
el gong de una campana;
densa nevada.

Luis J. Goróstegui
#haiku


Csi 400 – 404: ‘Intimidad’ y otros cuentos sin importancia.

Etiquetas

400. Intimidad.

Y llegó internet, que permitió que cualquier persona, desde el más remoto lugar del planeta, pudiera tener acceso global a la información; todo era progreso y felicidad. Pero después vinieron los chats, las redes sociales, el desencriptador neuronal del pensamiento…, hasta que un día, no se sabe exactamente en virtud de qué «bien común», se declaró ilegal la intimidad. Y ahí fue cuando los humanos perdieron su humanidad para convertirse en… otra cosa…, algo peor.

-0-

401. La luz al alba

La luz al alba, entre ramas desnudas, se viste de seda y agua y canta sonatas al viento que el eco transporta entre suaves brisas de dulces colores.

-0-

402. El verdadero valor de las cosas.

Desconoce la hormiga la magnitud del universo que le rodea, pero conoce, sin que nadie se lo haya dicho, donde crece la rosa que a su destino protege del caos.

-0-

403. Una cuestión científica.

Cuenta la leyenda que las hadas y duendes no es que se oculten de los humanos, lo que sucede es que los humanos no son capaces de verles; simplemente es una cuestión científica, de física de la luz.

-0-

404. No sabría explicarlo mejor.

No sabría explicarlo mejor: vivo viajando en un tren con las vías sumergidas en el mar.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia


Csi 395 – 399: ‘Los escachifurciantes’ y otros cuentos sin importancia.

Etiquetas

395. Los escachifurciantes.

El otro día encontré este sorprendente anuncio en la prensa:
«¿Tienes un artefacto megalítico y no sabes qué hacer con él?, ¿necesitas deshacerte de algún crónlech hiperingente y no sabes cómo?… ¡tranquilo!… nosotros nos encargamos. ¡Llámanos! Escachifurciamos todo tipo de monumentos inimaginables, desde una cumbre armatóstica antediluviana hasta una caverna del cromañón, e incluso cualquier tipo de asteroide titánico galvanizado. Hacemos presupuestos sin compromiso. Módicos precios. Recuerda, somos: “Los escachifurciantes”.
A pesar de nuestro tremebundo aspecto somos muy amables. Ya no nos comemos a nadie. Puedes llamarnos al teléfono: 5555-333-444, o visítanos en la calle del Ogro, 33.»
Lo de “tremebundo aspecto” y “comerse a nadie” me desconcierta, he de admitirlo.

-0-

396. En el silencio de la noche.

En el silencio de la noche escucho suspiros en la distancia: livianos aleteos de un alma que, en brazos de un ángel, eleva el vuelo hacia la eternidad.

-0-

397. Alguien corriente.

Mis padres no son de este mundo, y yo nací con poderes… digamos inconcebibles. ¿Cómo diría para que me entendieras?…, por mis venas corre fuego y mi mente multidimensional es fría como el nitrógeno líquido y precisa como un haz de átomos. He crecido en este planeta y mi aspecto es el de alguien corriente –nadie podría imaginar lo que mi apariencia oculta–, y, mientras aguardo el regreso de mis padres, realizo la misión que ellos me encomendaron: cuidar y proteger a la humanidad, sin que ellos lo adviertan, del maligno poder de la Oscuridad.

-0-

398. Mi abuelo.

Muchas veces, cuando yo era muy pequeño, mi abuelo me contaba preciosos cuentos, cuentos de extraordinarias aventuras e increíbles misterios, donde al protagonista le sucedían mil sorprendentes avatares, sufría mil espeluznantes peligros, de los que siempre conseguía salir airoso, luchaba contra inconcebibles archienemigos y donde el final era feliz por siempre jamás, como en los cuentos de hadas; pero ya no recuerdo los detalles de esos cuentos –fue hace mucho tiempo–, y lo cierto es que ya no me importan; pero lo que sí recuerdo es lo que me gustaba que me los contara mi abuelo, pero no por los cuentos en sí, sino por ser mi abuelo, al que tanto quería y admiraba, porque… todos estaban basados en hechos reales que él mismo protagonizó cuando era un joven superhéroe, literalmente.

-0-

399. Conjuros sigmatróficos grandilocuentes.

En ocasiones, cuando el escribiente buscaba que la esquiva inspiración le hiciera caso, suscribía quimeras sin sentido –pero que sanaban bien, o quizá no tanto–, como, por ejemplo, la subsiguiente entelequia:
«Conjuros sigmatróficos grandilocuentes.
Entre los dulces prosoperpios que asoman la corcuspicia por el angosto turbasco, destaca el elegante tártano donde las laboriosas abejas elaboran su portentoso elixir con el que subsanar conjuros sigmatróficos grandilocuentes sin tener que obnubilar al mostrenco.»

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia


Haiku 805 – 809

Etiquetas

Haiku 805 – 809

-805-

Sólo en silencio
se escucha caer la hoja;
no sopla el aire.

-806-

Se abre camino
una flor en la nieve;
es primavera.

-807-

Dos piedras blancas
bajo el sol estival;
cangrejos blancos.

-808-

Ya están llegando
los árboles sin hojas;
sin darnos cuenta.

-809-

Una cortina
de agua. La luz no pasa
dentro de casa.

Luis J. Goróstegui
#haiku


Csi 390 – 394: ‘El algoritmo de Garrayi’ y otros cuentos sin importancia.

Etiquetas

390. El algoritmo de Garrayi.

El algoritmo de Garrayi establece, sin ningún género de dudas, que la inercia térmica del generador de torrente antiprotónico que permite alcanzar la máxima potencia de propulsión –capaz de estabilizar la elíptica hiperlumínica crítica de una nave estelar clase Minnit–, solventa los problemas de congelación sólo cuando la matriz cuántica satura los filtros alcalinos del núcleo de curvatura estándar.

-0-

391. ¿Paradojas?

Nos parece evidente pero, si lo piensas detenidamente, no lo es tanto; el tiempo es una dimensión curiosa, o quizá los raros somos nosotros, no sé: El caso es que recordamos lo que ha sucedido porque ya lo hemos vivido, ¿no?; pero, ¿por qué no recordamos lo que sucederá que viviremos?, y no me vale que me digas que porque no lo hemos vivido aún, ¿eh?… ¡que te veo venir!… porque seguro que existe algún teorema o axioma o teoría cuántica de esas que me dará la razón a mis sospechas.

-0-

392. Danza planetaria.

―Sorprende comprobar que la fuerza de cohesión de la covariante doble del gradiente submatricial de la elipse sinoidal aguda que genera la Tierra en su trayectoria espacial alcanza su punto de inflexión amortiguado sólo cuando el momento dinámico de la Luna coincide con la máxima potencia de giro del campo magnético solar.
―Pues a mí me parece coherente.
―Pues serás el único.

-0-

393. Maneras de vivir.

―¿Dónde van los días que han pasado? –pregunta el curioso, impaciente.
―¿Dónde están los días que vendrán? –pregunta el impaciente, curioso.
―¡Hoy hace un día precioso! –exclama el que disfruta del día, feliz.

-0-

394. ¿Cuál es la textura física de la vida?

―¿Cuál es la textura física de la vida?
―Ni idea, pero te quiero.

 

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia


Csi 384 – 389: ‘La dama’ y otros cuentos sin importancia.

Etiquetas

384. La dama.

La dama de cabellos blancos baila en trance el baile milenario que los dioses confiaron a los Guardianes de la Verdad. Sus pasos describen sendas que sólo los iniciados alcanzarán a comprender; aunque sólo algunos.

-0-

385. Recordatorio.

―Necesitamos no olvidar que, más allá de toda inadecuación algorítmica subnodal, las entrañas del enclave geosíncrono-sistémico no deben exceder del arco de alcance crítico del gradiente anamagráfico polar, o nunca alcanzaremos el wawatsun.
―Eso no lo entiendo.
―Habrá quien sí.

-0-

386. Contienda inmortal.

El torrente brama gritos de fuego y el huracán revoluciona el cielo de poniente, mientras, la aurora boreal, envidiosa, circunvala prepotente la esfera terrestre confiando en derrotar a sus eternos adversarios; no sabe que el campo magnético trabaja para el bando contrario.

-0-

387. Asuntos de brujería.

Sin ánimo de entrometerme en asuntos de brujería que escapan de mi responsabilidad, no acabo de comprender cómo es posible que la alteración química del sulfuro de amonio, mediante la acción electrolítica con el cloruro sódico, sólo se dé durante el equinoccio de septiembre o en las noches de luna llena de principios de noviembre.

-0-

388. Bajo aquel horizonte.

Bajo aquel horizonte que se ve a lo lejos una flor nace de una semilla, un frondoso árbol cobija entre sus ramas nidos de pájaros que cantan al amanecer y la aurora se difumina en silencio; sólo en aquel instante en el que el sol surge sobre aquel horizonte que se ve a lo lejos.

-0-

389. Tras la niebla.

Como cada mañana la niebla baja a la aldea; procede desde lo alto de las montañas. Y como todos los días nadie se atreve a salir de casa hasta que ha desaparecido, porque saben lo que la niebla esconde. No es sólo por la propia niebla, ni siquiera por su rumor a muerte. Es por lo que trae. Es por la niebla, por su tacto ácido y su olor a azufre; y tras la niebla, el dragón echando humo.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia