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“Luego [Jesús] dice a Tomás:
«Acerca aquí tu dedo y mira mis manos;
trae tu mano y métela en mi costado,
y no seas incrédulo sino creyente.»
Tomás le contestó:
«Señor mío y Dios mío.»
Replicó Jesús: «Porque me has visto has creído.
Dichosos los que no han visto y han creído.»”
(Juan 20, 27-29)La_incredulidad_de_santo_tomas - Caravaggio2

Hoy me gustaría que nos fijemos en el magnífico cuadro “L’incredulità di San Tommaso” (“La incredulidad de Santo Tomás”), del pintor italiano Michelangelo Merisi da Caravaggio. Pintado entre 1601 y 1602. Se encuentra en el Sanssouci Palace, ahora un museo, en Potsdam, Berlín, Alemania.

Dimensiónes: 107 x 146 cm.
Estilo: Barroco Italiano
Material: Oleo sobre lienzo

(Haced click sobre la imagen para verla en tamaño grande).

La_incredulidad_de_santo_tomas - Caravaggio1

Detalles del cuadro:La_incredulidad_de_santo_tomas - Caravaggio3La_incredulidad_de_santo_tomas - Caravaggio4La_incredulidad_de_santo_tomas - Caravaggio5

Análisis:

El lienzo con la Incredulidad de Santo Tomás fue pintado para la familia Giuliani, que lo mantuvo en su colección hasta que pasó al Neue Palais de Postdam. La obra nos muestra el momento en que Cristo Resucitado se ha aparecido a sus discípulos, pero Tomás aún no cree en su identidad, por lo que Cristo mete uno de sus dedos en la llaga del costado. Este hecho, que podría parecer exageradamente prosaico, es la mayor prueba física del reconocimiento de Cristo, la definitiva demostración de su regreso desde el reino de los muertos. Caravaggio ha ejecutado una composición que converge completamente en el punto de la llaga con el dedo metido, de tal modo que la atención de los personajes del lienzo y la de los espectadores contemporáneos se ve irremisiblemente atraída por esta “prueba” física. El habitual naturalismo descarnado de Caravaggio se vuelve aquí casi de sentido científico: la luz fría cae en fogonazos irregulares sobre las figuras, iluminando el cuerpo de Cristo con un tono amarillento, que le hace aparecer como un cadáver, envuelto aún en el sudario (no es una túnica). El pecho todavía está hundido y pareciera que la muerte se resiste a dejarlo marchar al mundo de los vivos, manteniendo sus huellas en el cuerpo de Jesús.
(http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/obras/2350.htm)

Juan 20, 19-31:

19. Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.»
20. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor.
21. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.»
22. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo.
23. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
24. Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»
25. Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.»
26. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.»
27. Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.»
28. Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.»
29. Replicó Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.»
30. Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro.
31. Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.
(Biblia de Jerusalen)

Más sobre otros cuadros de Caravaggio en este blog: https://observandoelparaiso.wordpress.com/tag/caravaggio/

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