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713. Un runrún de fondo

Estimados miembros de Real Academia de las Ciencias:
Les escribo para comunicarles un descubrimiento, a mi parecer, de gran importancia: En el interior de cada uno de nosotros aún podemos escuchar cómo late un sonido blanco –similar al rescoldo de nuestra génesis como seres vivos– que nos comunica con el cosmos y, quizá lo más importante, que podemos analizar y del que podemos obtener una inapreciable información sobre nosotros y nuestra propia naturaleza en relación al universo del que formamos parte. Para escuchar ese sonido blanco al que me refiero sólo es necesario un simple ejercicio; les invito a realizarlo: tápense con los dedos ambos oídos lo más herméticamente que puedan. ¿No perciben como un «runrún de fondo»? Y no me refiero al típico tinnitus o zumbido en los oídos, no, me refiero a una especie de ronroneo sordo. Pues eso que escuchan es la demostración palpable de su misma existencia personal. Sí, como si fuera la radiación de fondo cósmico de microondas del Big Bang, ese «runrún» que podemos escuchar al taparnos los oídos nos permite percibir el eco lejano de nuestro propio desarrollo celular –y por tanto de nuestro progreso personal– y el inseparable vínculo que tenemos con el propio cosmos al que nos vemos sometidos por el simple hecho de estar vivos. Es por eso por lo que su estudio puede sernos tan provechoso, pues nos permitirá retroceder en el tiempo hasta, incluso, el mismo instante de nuestro origen. En él se oculta la información global de nuestro ser, no como individuos aislados sino como miembros de un cosmos hasta ahora inabarcable. Sólo es necesario escuchar y analizar las señales.
Soy consciente de la dificultad que entraña poder confirmar mi teoría, sobre todo porque el estado actual de la tecnología difiere considerablemente del que sería necesario para analizar en su plenitud dicha señal y siento que moriré de viejo sin haber sido capaz de demostrarla, sin embargo confío en que el desarrollo científico futuro permita a otros científicos realizar dichas comprobaciones. Si eso se produjese sólo pido que mi nombre sea recordado y lleven flores a mi tumba en señal de reconocimiento póstumo.
Aprovecho la ocasión para agradecerles la enorme contribución al desarrollo científico y humano que llevan a cabo.
Nada más, reciban un cordial saludo.

Atentamente,

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia