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• (Csi117) – Mi primer libro.

No recuerdo de qué iba exactamente el primer libro que leí de pequeño, pero me acuerdo el día que entré a escondidas en el despacho que mi abuelo tenía en la casa de campo donde vivía con mi abuela; todos los años pasábamos las vacaciones de Navidad allí. Siempre me llamó la atención la gran librería que estaba en esa habitación; una librería llena de libros, que iba del suelo al techo, y ocupaba dos paredes completas. Mi abuelo nunca me impidió acercarme a ella, que conste, pero, no sé por qué, quizás porque mi abuelo era alto y fuerte y yo muy pequeño, no me atrevía ni a tocar esos libros: a lo más los miraba fijamente desde la puerta; y eso que me moría de ganas de leerlos. Eran libros de tapa dura, de distintos colores; la mayoría parecían muy viejos; quizás por eso me llamaban tanto la atención. Algunos eran grandes, otros pequeños. Un día, sin embargo, no pude aguantar más y, aprovechando que mi familia dormía la siesta, me decidí a entrar. El despacho era un lugar increíble, grande, de dos pisos de altura, todo repleto de extraños objetos; mi abuelo era explorador espacial, o algo así, el caso es que viajaba mucho, a lugares muy lejanos, y siempre que volvía traía muchos libros,… raros, distintos, asombrosos,… me parecían a mí. Me acerqué a la estantería más cercana y, andando muy despacio, acaricié los lomos de algunos libros. Saqué uno de ellos, despacio por miedo a que se me cayera y se rompiera. Me senté en el suelo y lo abrí como quien abre un cofre del tesoro. Desde entonces amo los libros, aunque supongo que los he amado desde siempre, incluso desde antes de nacer.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia

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