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• (Csi108) – Estaba inspirado.

Por razones que no supo descifrar, el escritor se quedó en blanco sin saber qué escribir, así que decidió dar un paseo para airear sus ideas, en busca de inspiración. Caminando por la orilla del río se encontró con un desconocido: un viejo errante algo destartalado y con indudables ganas de contarle a cualquiera la historia de su vida; y se pusieron a conversar. El anciano le contó al escritor mil y una historias, algunas, aseguró, totalmente verídicas, aunque otras, sospechó el escritor, no lo eran tanto. El desconocido entremezclaba su relato con fábulas fascinantes, anécdotas inauditas, chismes y alguna que otra exageración; sin embargo, entre frase y frase, el escritor pudo vislumbrar mágicas historias. Al anochecer se despidieron y el escritor regresó a su casa. Tras la cena, su mente bullía recordando las increíbles historias que le había contado aquél hombre; se sentó, tomó papel y su mejor pluma y se puso a escribir: solo tuvo que despejar el grano de entre toda la paja que el viejo errante le había contado, añadir algún personaje atrayente, alguna situación emocionante e idear un nuevo mundo: su imaginación comenzó a trabajar. Se pasó toda la noche escribiendo; estaba inspirado.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia

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