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• (Csi102) – Glaciación.

“Los científicos aseguraban que la tan temida glaciación nunca volvería a producirse; sin embargo, a partir de mayo del 2031 se produjo la hecatombe: la temperatura cayó tras alcanzar varios grados bajo cero en todo el planeta. No obstante, no fue debido al llamado efecto invernadero, como se pronosticaba desde hacía tiempo, sino que el culpable fue el Sol: las ondas electromagnéticas que fluctúan entre el norte y el sur de nuestra joven estrella se desincronizaron, alcanzando picos opuestos y anulándose entre sí; ello provocó la reducción de la actividad solar en más de un 60% y, por tanto, una bajada drástica e increíblemente rápida de la temperatura. Nadie sabe realmente por qué sucedió; se sospecha del influjo de algún desajuste del continuo espacio-tiempo, aunque todo son conjeturas. Eso fue hace ya cinco años; desde entonces la temperatura no ha aumentado y la población ha disminuido de forma alarmante en toda la Tierra debido al intenso frío: en las zonas boscosas, por ejemplo, los lobos y demás fieras salvajes se han quedado sin nada que comer y merodean por las heladas ciudades cercanas, buscando comida…, acechando: incluso, las personas que aún sobrevivimos a duras penas, nos vemos en la angustiosa situación de matar o ser matados; aún no se ha llegado al canibalismo, pero, de seguir la cosa como hasta ahora… los humanos estamos en peligro de extinción.”
El presidente terminó de repasar el discurso que iba a pronunciar, salió de su despacho y entró en la sala; todos los miembros del Alto Consejo le observaban:
– Respetables miembros del Consejo – comenzó a decir – permítanme que vaya directamente al núcleo del asunto: la invasión ha sido un éxito, y todo se ha desarrollado según teníamos previsto; como supusimos, los humanos no han sido ningún obstáculo para alcanzar nuestros objetivos. Desde el principio nuestro principal y único problema fue el acondicionamiento climático del planeta a nuestras necesidades biológicas. Debido al alto nivel térmico de la estrella sobre la que gira, y la cercanía a ésta, la temperatura de la superficie del planeta oscilaba entre cotas demasiado altas para que nuestra especie pudiera soportarlo, por eso, decidimos reducir dichos niveles. No les aburriré con tecnicismos: con nuestros cañones de plasma realizamos una serie de disparos sobre la superficie y el núcleo del sol provocando un desajuste magnético irreversible cuya consecuencia fue la deseada, es decir, la actividad térmica de la estrella descendió drásticamente. De eso hace ya exactamente quince años y tres meses, según la cronología del planeta al que, por cierto, los humanos llamaban Tierra. De todas formas, dada la gran cantidad de humanos que habitaban el planeta, y para evitar enfrentamientos innecesarios, en un principio nos mantuvimos observantes, y ocultamos nuestras naves en el cinturón de asteroides del sistema solar, ya que supusimos, acertadamente, que los humanos no soportarían durante mucho tiempo vivir bajo condiciones térmicas tan adversas. Sabemos, por los informes de los propios humanos, que nunca sospecharon de nuestra existencia… hasta que fue demasiado tarde para ellos. Cuando el número de humanos descendió a niveles óptimos decidimos invadir el planeta. Evidentemente, no obstante, los humanos se resistieron, aunque nunca fueron enemigo serio para nuestro armamento y superioridad. Los supervivientes son actualmente nuestros esclavos, y aunque aún existe algún pequeño reducto rebelde, no suponen peligro para nosotros. Para terminar, y como ilustración de lo que les acabo de contar, permítanme que les lea un texto escrito por un humano poco tiempo antes de morir. Comienza así: “Los científicos aseguraban que la tan temida glaciación nunca volvería a producirse; sin embargo, a partir de mayo del 2031 se produjo la hecatombe…”

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia

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