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• (Csi90) – El anciano y el dragón.

Todas las mañanas, el anciano entraba en el centro comercial y se sentaba en el mismo banco, el que estaba junto a la juguetería, bajo la gran cúpula de cristal, justo enfrente de un gran dragón de plástico y fibra de vidrio: un dragón impresionante, a tamaño real y de vivos colores. Sus vecinos, al verle ahí sentado, le decían con ironía:
– ¿Qué, esperando a que salga volando?
– Todo es posible –les respondía con media sonrisa de complicidad.
El anciano permanecía frente al dragón todo el día, excepto cuando iba a comer a su casa, pero como vivía cerca, tardaba poco en volver. A veces se le veía con un montón de papeles y viejos libros, como esos que llevan los magos en los cuentos de hadas; en otras ocasiones se le oía murmurar palabras impronunciables. Así hasta que llegaba la hora de cenar; entonces se levantaba y se despedía del dragón:
– Hasta mañana, amigo –le decía.
Sin embargo, una mañana no volvió a su banco. Tampoco había regresado a su casa la noche anterior. Nadie supo donde se había marchado; incluso la policía le estuvo buscando durante días, pero no le encontraron. Aunque lo más extraño de todo fue que esa mañana, la cúpula de cristal apareció totalmente rota y el gran dragón había desaparecido. Desde entonces cuenta la leyenda que un anciano hechicero sobrevuela todas las noches la ciudad a lomos de un gran dragón de vivos colores.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
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