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• (Csi88) – Cena en familia.

Llegué con el tiempo justo para la cena. Era la primera reunión que tenía con mi futura familia política y preveía una noche tranquila. Mi novia, Ainäa, me había dicho que, para ser totalmente aceptado por su familia, su padre me invitaría a realizar una ceremonia especial; con una larga tradición en su tierra natal. No le di mayor importancia; pensé en algún tipo de discurso de petición de mano o en tener que beber de un solo trago una enorme jarra de cerveza; algo por el estilo. Os tengo que aclarar que la familia de mi novia tiene costumbres algo diferentes a las nuestras, pero, de todas maneras, nunca podía haber imaginado en qué consistía esa ceremonia: me metieron en un gran recinto vallado, que tenían en el jardín de su casa, junto con una bestia de grandes colmillos y garras como sables, del tamaño de un león grande, aunque no se parecía en nada a un león; más bien era como una mezcla entre oso, tigre y algo que no supe identificar. Entonces fue cuando me explicaron que tenía que matarlo. Así, como suena; matarlo. Eso demostraría, según ellos, que era digno pretendiente de su querida hija. Por lo menos no me dejaron con las manos vacías; me dieron un gran cuchillo para poder cumplir sus deseos. Os aseguro que no sé como lo conseguí; pero lo maté. Yo solo. Fue como si se despertara en mí mi bestia interior. Supongo que realmente estaba enamorado de Ainäa; además, mi instrucción en las fuerzas especiales del ejército me sirvió de gran ayuda, claro. Cuando salí del recinto su padre me dio tal abrazo que casi me desmayo por falta de oxígeno.
– ¡Estaba seguro que estos alienígenas eran de fiar! – exclamó, con una sonora carcajada.
Quizás os extrañe todo lo que os estoy contado, pero es que me ha faltado por deciros, quizás, lo más importante: formo parte de una expedición espacial procedente de la Tierra; llegamos a este planeta hace ya casi tres años con intención de establecer una colonia estable. Sabíamos que era habitable y que, incluso, vivía en él una especie inteligente y pacífica. La Tierra ya no es lo que era, y este planeta es la solución ideal para que los humanos podamos empezar de nuevo al otro extremo de la galaxia. Así que aquí estamos; eso sí, permitidme un consejo: si alguna vez llegáis a un nuevo planeta y os enamoráis de una extraterrestre, enteraros bien de cuáles son sus ceremonias tradicionales antes de celebrar una cena en familia.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia

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