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• (Csi74) – Invasión.

Los extraterrestres habían estado observándonos durante mucho tiempo; desde que supieron que necesitarían la Tierra para vivir. Cuando fueron conscientes que su planeta se destruiría al cabo de algunos siglos, comenzaron a buscar otro que pudieran habitar. Y nos encontraron. Éramos el lugar ideal: oxígeno, agua, una atmósfera protectora, una actividad sísmica de una intensidad compatible con la vida; en definitiva, el planeta adecuado para que pudieran vivir, incluso mejor que su propio planeta de origen. Sin embargo les surgió un dilema; el planeta ya estaba habitado por otra especie inteligente: nosotros. Llegaron a pensar que, para no poner en peligro nuestra supervivencia, sería más justo buscar otro planeta habitable. Sin embargo, al comprobar que la Tierra era capaz de mantener su actual nivel de habitabilidad aunque ellos y nosotros compartiéramos el planeta, decidieron iniciar los preparativos para trasladarse aquí. No fue un proceso sencillo ni inmediato. Ellos sabían que tenían mucho por hacer, pero también sabían que tenían tiempo suficiente; al fin y al cabo su planeta aun tardaría siglos en destruirse, aunque su fin era incuestionable. No obstante, durante todo ese tiempo nos estuvieron observando minuciosamente; su tecnología así se lo permitía. Durante los últimos siglos hemos sido objeto de una investigación detallada, con el fin de estudiarnos para llegar a comprendernos y, de esa manera, suavizar e, incluso, eliminar todo futuro problema de adaptación entre nuestras dos civilizaciones.
Sin embargo, paradójicamente, cuando llegaron a la Tierra, lo primero que hicieron fue iniciar una diezma selectiva de la humanidad. El detallado estudio y observación al que fuimos sometidos dio como resultado que llegaran a la conclusión que los humanos no somos una civilización pacífica. Comprendieron que, salvo pequeñas excepciones, sería imposible una convivencia estable y pacífica entre ellos y nosotros; que la guerra sería inevitable; que la paz sería una utopía irrealizable, a no ser que se tomaran drásticas medidas. Comprendieron que nuestra supuesta inteligencia enmascaraba un indudable nivel evolutivo inferior: la historia de la humanidad no era más que una gran guerra salpicada de breves instantes de paz, que se usaba para preparar la siguiente guerra. Los extraterrestres comprendieron que no podían arriesgarse, y dado que ya no podían dar marcha atrás y buscar otro planeta, optaron por el mal menor: haciendo uso del batallón de naves interestelares con las que llegaron a la Tierra y usando su increíblemente avanzada tecnología, comenzaron la destrucción selectiva de todos los humanos guerreros, como ellos los llamaban, es decir, todos los humanos responsables de iniciar, promover, realizar y organizar guerras, matanzas, asesinatos y todo tipo de acto sangriento. Su tecnología así se lo permitía. No me preguntéis cómo. Evidentemente, eso provocó lo contrario de lo que ellos perseguían: la guerra.
Debido a su superioridad tecnológica, los extraterrestres ganaron la guerra. La humanidad, o lo que quedaba de ella, fuimos recolocados entre África y Australia. Ellos se repartieron el resto del planeta. He de reconocer que pudieron habernos matado a todos y no lo hicieron. Quizás sea una señal de que aún hay posibilidades de paz entre nosotros.
Sin embargo ellos también cometieron errores: nos observaron y creyeron comprender el motivo de nuestros actos, pero no comprendieron nuestra alma. Pensaban que unos seres que se matan no deben sobrevivir. Por ello no fueron capaces de realizar un primer contacto en son de paz. No fueron capaces de comprender que los humanos podemos aprender, que somos capaces de aprender, que, precisamente, es ante los grandes retos cuando evolucionamos, aun con nuestros fallos. Hay otra cosa que los extraterrestres tampoco comprendieron: que luchamos por lo que creemos justo hasta poner en juego nuestras propias vidas si es preciso. Por eso no nos damos por vencidos. Algún día recuperaremos nuestra tierra. Sé que es posible, y soy consciente de que se puede pactar con ellos. Al menos debemos intentarlo. Ya sé que algunos, tanto por parte de ellos como por nuestra parte, no están de acuerdo con eso, pero tenemos aun la posibilidad, ambos, de demostrar que sí somos civilizaciones pacíficas y que, realmente, somos inteligentes.
Es curioso, pero no somos tan distintos. Ellos vivían al otro lado de la galaxia, y tienen una tecnología mucho más avanzada, es cierto, pero, en el fondo, estamos hechos con el mismo patrón. Supongo que nosotros hubiéramos hecho lo mismo que hicieron ellos cuando nos invadieron.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportanciaCuentos sin importancia 74 - Invasión

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