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• (Csi57) – El taller de juguetes.

¿Conocéis el cuento del flautista de Hamelín; el de la flauta mágica? Con ella, el flautista hipnotizaba a los ratones y a los niños, para que le siguieran y fueran donde él quisiera. Aunque el cuento no lo narra, la flauta también poseía el poder de conceder, a quien la escuchara, la facultad de realizar cualquier actividad que el flautista quisiera. Debéis saber que el poder residía en la flauta, no en el flautista. Nadie sabe quién fabricó la flauta, pero, no cabe duda, que debió ser un gran mago. Pues bien, yo le robé la flauta al flautista. Una mañana muy temprano me acerqué a su casa y, sin que se diera cuenta, le robé la flauta. No, no os diré cómo averigüé donde vivía. Es mi secreto. ¿Por qué lo hice? Pues por varias razones. La primera, porque no me caía muy bien el tal flautista. Siempre he pensado que era una mala persona. Eso de raptar niños es de persona despreciable, vil y cruel. Es posible que las gentes de la ciudad se merecieran un castigo por no querer pagarle el dinero que le habían prometido por llevarse todos los ratones y ratas de Hamelín, pero el flautista no debió raptar a los niños. Y la segunda, porque siempre he querido tener una flauta como esa. Sí, ya sé que no está bien robar pero, a diferencia del flautista, yo soy una buena persona. Que sí, que lo soy. Al menos yo no rapto niños, y lo que robo lo utilizo para un buen fin. En el caso de la flauta, me sirve para tallar juguetes de madera. Veréis, tengo una pequeña tienda de juguetes y tallas de madera, pero ya no soy joven y cada vez me cuesta más trabajar la madera para mis juguetes. Por eso robé la flauta. Cuando la toco, todos los ratones que viven en el sótano de mi casa salen de sus madrigueras y suben a mi taller. Con la flauta les trasmito la facultad de poder tallar la madera para que yo pueda fabricar mis pequeñas obras de arte. Desde entonces mis juguetes son famosos en toda la región, y los niños son felices jugando con ellos. Por cierto, no os preocupéis por mis ratones, les alimento y cuido muy bien. Ya os he dicho antes que soy una buena persona.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportanciaCuentos sin importancia 57 - El taller de juguetes

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