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• (Csi56) – Mi nube.

Hoy me ha perseguido todo el día una nube. No era muy grande, más bien era pequeña, pero no se me ha separado ni para comer. Veréis, ayer decidí pasar todo el día de excursión, así que esta mañana me he levantado temprano, he desayunado, he cogido mi mochila y me he marchado al bosque que hay cerca de casa. Hacía un día soleado, pero, de repente, he visto como una nubecilla se acercaba. Al principio la vi lejos; en lo alto. Poco a poco se fue acercando; bajando. Hacía mí. No le di importancia y seguí caminando. Sin embargo, una hora después la nube seguía sobre mi cabeza. Pensaréis que exagero, pero no. Estaba tan cerca que la podía tocar con la mano si extendía el brazo. Me gusta pasear por el campo porque me da ocasión a meditar lo que me ha pasado en los días anteriores, y hoy no ha sido una excepción. Por esa razón, absorto en mis pensamientos, casi no me daba cuenta de la nube. Sin embargo algo empezó a suceder. Algo curioso, al principio. Después me empecé a preocupar. Resulta que cuando caminaba contento, la nube se volvía de color algodón blanco brillante y dejaba pasar los rayos del sol. Sin embargo, cuando me ponía triste, la nube se oscurecía y llovía. Al darme cuenta de que la nube se adaptaba a mi estado de ánimo, me empecé a preocupar. Entonces la nube lanzó rayos y truenos. Cuanto más me preocupaba, más rayos lanzaba. Era un verdadero espectáculo. Algo estremecedor, pero emocionante. Al final me calmé, y la nube conmigo. Desde entonces me sigue a todos lados cuando salgo a la calle, y me espera a la puerta cuando entro en algún edificio; a todos excepto cuando entro en casa. Por eso le he enseñado a comportarse, aunque lo más difícil ha sido adiestrarle a no llover ni a lanzar rayos dentro de casa. Sin embargo estoy contento: No todo el mundo puede presumir de tener como mascota a una nube.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportanciaCuentos sin importancia 56 - Mi nube

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