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• Cuentos sin importancia, nº16:

Aslak, el vikingo.

– Entonces… ¿la Tierra no es plana? – preguntó el paciente.
– No. No lo es. – le respondió el doctor, mientras observaba la reacción del paciente ante su respuesta.
– Es redonda.
– Si. Así es.
– Y el Sol no gira a nuestro alrededor.
– No. No gira.
– Es la Tierra la que gira alrededor del Sol.
– Si. Efectivamente.
– Entonces, la Tierra no es el centro del universo.
– No. No lo es.
Hace un año y tres meses, durante unas excavaciones científicas en la Antártida, se encontró el cuerpo congelado de un hombre. Por las ropas y herramientas que portaba, los antropólogos afirmaron que se trataba de un vikingo, y por los análisis preliminares de su ADN, se llegó a la conclusión de que había vivido aproximadamente hacía unos 1000 años. Dado su excelente estado de conservación se decidió no hacerle la autopsia, lo cual fue una acertada decisión a la vista de los increíbles sucesos que se iban a producir a continuación. Curiosamente fue el hecho de introducir el cuerpo en una cámara especial, para su protección, en condiciones idóneas de humedad, presión, temperatura y saturación de gases inertes, lo que desencadenó los acontecimientos. Aunque parezca increíble, lo cierto es que, dos semanas después del hallazgo, el hombre revivió. Así, como lo oyen, volvió a la vida. La comunidad científica no salía de su asombro. Evidentemente, el hombre fue sometido a toda clase de análisis, y, una vez conocido el idioma en el que hablaba, se mantuvieron con él diversas conversaciones, como la que hemos leído al comienzo de esta conferencia. En una de ellas, nos dijo que su nombre era Aslak. Los hechos son por todos conocidos. Durante los siguientes meses Aslak se vio sometido a una doble presión: por un lado los científicos que no dejaban de hacerle análisis, y por otra parte los medios de comunicación, cuya presión mediática llego a ser asfixiante. El caso es que, una noche, Aslak logró huir de las instalaciones científicas en las que estaba confinado desde su hallazgo. Desde entonces no hemos vuelto a tener noticias suyas…, hasta ayer, en que recibimos la siguiente carta, cuya traducción aproximada es la siguiente:
“He tenido la increíble suerte de revivir de la muerte. Doy gracias a los dioses por permitir que pudiera experimentar una nueva vida. Ahora busco un lugar donde vivir alejado de la presión de la gran ciudad tecnológica. Solo quiero volver a vivir y poder aprovechar la vida mejor que la primera vez. Por favor, no me busquen. Déjenme vivir en paz. Les agradezco todo lo que han hecho por mi bien. Aslak.”
Desconocemos qué quiso decir exactamente con “aprovechar la vida mejor que la primera vez”.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia

Cuentos sin importancia 16 - Aslak, el vikingo

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