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• Cuentos sin importancia, nº15:

El mago.

Todos los años, para las fiestas del pueblo, el mago venía y nos asombraba con su magia. Recuerdo que la primera vez que le vi, yo tendría unos 9 años. Con algunas tablas y unas sillas, improvisábamos un pequeño teatro. Lo que más nos gustaba eran sus efectos holográficos tridimensionales. En una ocasión, el mago creó un inmenso dragón escupefuego tan real que me caí de la silla del susto. Sus fuegos artificiales eran increíbles, literalmente: veías subir el cohete, lo veías explotar y, de repente, aparecía una inmensa criatura alada en el cielo, que planeaba amenazadoramente sobre nuestras cabezas para, luego, diluirse en el horizonte. De sus manos, el mago hacía aparecer hadas del bosque que revoloteaban a nuestro alrededor y, de la tierra, hacía surgir árboles milenarios, que se trasmutaban en ogros de leyenda, y desaparecían convertidos en espuma de mar.
No sé cómo lo hacía, ni me importa, sólo sé que, gracias a él, yo he montado sobre unicornios, he volado a lomos de dragones y he navegado junto a ballenas.

©Luis Jesús Goróstegui Ubierna
@ObservaParaiso
#CuentosSinImportancia

Cuentos sin importancia 15 - el mago

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