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Santa Teresita - detalle4“¿Cómo puede aspirar un alma tan imperfecta
como la mía a poseer la plenitud del Amor…?”
Santa Teresa de Lisieux. [MsB4vº].

¿Cómo comprender el alma de Santa Teresa de Lisieux? Una “pequeña alma”, como ella decía, pero insondable y profunda a la vez. ¿Cómo adentrarnos en su rebosante amor y no sufrir vértigo?… Quizás es que no hay que querer comprenderlo, sino que basta con amarlo… Lo mejor es dejar que la propia Teresa nos lo explique.

Continuando con su Manuscrito B, quizás donde mejor describe su alma rebosante de amor, hoy os traigo otro fragmento. En concreto sus dos cuartas páginas (4rº y 4vº).
Santa Teresa de Lisieux escribió tres manuscritos autobiográficos: el Manuscrito A, el Manuscrito B y el Manuscrito C. Santa Teresita los escribió a petición de dos de sus hermanas mayores, Paulina (sor Inés de Jesús) y María (Sor María del Sagrado Corazón), y de la priora del convento M. María de Gonzaga.
• El Manuscrito A es el relato de su infancia.
• El Manuscrito B es la “Doctrinita” de santa Teresita.
• El Manuscrito C es la historia de su vida religiosa.
Juntos forman el libro “Historia de un alma”. Si teneis ocasión, no perdáis la oportunidad de leerlo. Os gustará.

• Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, Santa Teresa de Lisieux, o simplemente, Santa Teresita (Alençon 2 de enero de 1873 – Lisieux 30 de septiembre de 1897) carmelita descalza y Doctora de la Iglesia Católica.Santa Teresita - estampa4

• Manuscrito B: [4rº]Santa Teresita - MsB4r

“Lo sé, Jesús, el amor sólo con amor se paga. Por eso he buscado y hallado la forma de aliviar mi corazón devolviéndote amor por amor. «Ganaos amigos con el dinero injusto, para que os reciban en las moradas eternas». Este es, Señor, el consejo que diste a tus discípulos después de decirles que «los hijos de las tinieblas son más astutos en sus negocios que los hijos de la luz». Y yo, como hija de la luz, comprendí que mis deseos de serlo todo, de abarcar todas las vocaciones, eran riquezas que podían muy bien hacerme injusta; por eso me he servido de ellas para ganarme amigos…

Acordándome de la oración de Eliseo a su Padre Elías, cuando se atrevió a pedirle su doble espíritu, me presenté ante los ángeles y los santos y les dije: «Yo soy la más pequeña de las criaturas. Conozco mi miseria y mi debilidad. Pero sé también cuánto les gusta a los corazones nobles y generosos hacer el bien. Os suplico, pues, bienaventurados moradores del cielo, os suplico que me adoptéis por hija. Sólo vuestra será la gloria queme hagáis adquirir, pero dignaos escuchar mi súplica. Ya sé que es temeraria, sin embargo me atrevo a pediros que me alcancéis: vuestro doble amor ».

Jesús, no puedo ir más allá en mi petición, temería verme aplastada bajo el peso de mis audaces deseos… La excusa que tengo es que soy una niña, y los niños no piensan en el alcance de sus palabras. Sin embargo sus padres, cuando ocupan un trono y poseen inmensos tesoros, no dudan en satisfacer los deseos de esos pequeñajos a los que aman tanto como a sí mismos; por complacerles, hacen locuras y hasta se vuelven débiles… Pues bien, yo soy la HIJA de la Iglesia, y la Iglesia es Reina, pues es tu Esposa, oh, divino Rey de reyes…

No son riquezas ni gloria (ni siquiera la gloria del cielo) lo que pide el corazón del niñito… El entiende muy bien que la gloria pertenece a sus hermanos, los ángeles y los santos… La suya será un reflejo de la que irradia de la frente de su madre.

Lo que él pide es el amor… No sabe más que una cosa: amarte, Jesús… Las obras deslumbrantes le están vedadas: no puede predicar el Evangelio, ni derramar su sangre… Pero ¿qué importa?, sus hermanos trabajan en su lugar, y él, como un niño pequeño, se queda muy cerquita del trono del Rey y de la Reina y ama por sus hermanos que luchan… ¿Pero cómo podrá demostrar él su amor, si es que el amor se demuestra con obras? Pues bien, el niñito arrojará flores, aromará con sus perfumes el trono real, cantará con su voz argentina el cántico del amor…

Sí, Amado mío, así es como se consumirá mi vida… No tengo otra forma de demostrarte mi amor que arrojando flores, es decir, no dejando escapar ningún pequeño sacrificio, ni una sola mirada,

• Manuscrito B: [4vº]Santa Teresita - MsB4v

ni una sola palabra, aprovechando hasta las más pequeñas cosas y haciéndolas por amor…

Quiero sufrir por amor, y hasta gozar por amor. Así arrojaré flores delante de tu trono. No encontraré ni una sola en mi camino que no deshoje para ti. Y además, al arrojar mis flores, cantaré (¿puede alguien llorar mientras realiza una acción tan alegre?), cantaré aun cuando tenga que coger las flores entre las espinas, y tanto más melodioso será mi canto, cuanto más largas y punzantes sean las espinas.

¿Y de qué te servirán, Jesús, mis flores y mis cantos…? Sí, lo sé muy bien: esa lluvia perfumada, esos pétalos frágiles y sin valor alguno, esos cánticos de amor del más pequeño de los corazones te fascinarán. Sí, esas naderías te gustarán y harán sonreír a la Iglesia triunfante, que recogerá mis flores deshojadas por amor y las pasará por tus divinas manos, Jesús. Y luego esa Iglesia del cielo, queriendo jugar con su hijito, arrojará también ella esas flores -que habrán adquirido a tu toque divino un valor infinito- arrojará esas flores sobre la Iglesia sufriente para apagar sus llamas, y las arrojará también sobre la Iglesia militante para hacerla alcanzar la victoria…

¡Jesús mío, te amo! Amo a la Iglesia, mi Madre. Recuerdo que «el más pequeño movimiento depuro amor es más útil a la Iglesia que todas las demás obras juntas». ¿Pero hay de verdad puro amor en mi corazón…? Mis inmensos deseos ¿no serán un sueño, una locura…? ¡Ay!, si así fuera, dame luz tú, Jesús. Tú sabes que busco la verdad… Si mis deseos son temerarios, hazlos tú desaparecer, pues estos deseos son para mí el mayor de los martirios…

Sin embargo, Jesús, siento en mi interior que, si después de haber ansiado con toda el alma llegar a las más elevadas regiones del amor, no llegase un día a alcanzarlas, habré saboreado una mayor dulzura en medio de mi martirio, en medio de mi locura, que la que gozaría en el seno de los gozos de la patria; a no ser que, por un milagro, me dejes conservar allí el recuerdo de las esperanzas que he tenido en la tierra. Así pues, déjame gozar durante mi destierro las delicias del amor. Déjame saborear las dulces amarguras de mi martirio… Jesús, Jesús, si tan delicioso es el deseo de amarte, ¿qué será poseer al Amor, gozar del Amor…? ¿Cómo puede aspirar un alma tan imperfecta como la mía a poseer la plenitud del Amor…?

¡Oh, Jesús, mi primer y único amigo, el UNICO a quien yo amo!, dime qué misterio es éste. ¿Por qué no reservas estas aspiraciones tan inmensas para las almas grandes, para las águilas que se ciernen en las alturas…? Yo me considero un débil pajarito cubierto únicamente por un ligero plumón.

Yo no soy un águila, sólo tengo de águila los ojos y el corazón, pues, a pesar de mi extrema pequeñez, me atrevo a mirar fijamente al Sol divino, al Sol del Amor, y mi corazón siente en sí todas las

[5rº] aspiraciones del águila…Santa Teresita - mosaico4

Continuará…

Más información:
• Manuscrito B: Texto original en francés. Click aquí.
http://www.archives-carmel-lisieux.fr/carmel/index.php/oeuvres-de-therese/manuscrits-autobiographiques/manuscrit-b-ms-b/
• Os recomiendo que visitéis la página de “El archivo del Carmelo de Lisieux – Web oficial”. Es la más completa información sobre Santa Teresa de Lisieux: http://www.archives-carmel-lisieux.fr/
Además:
• Biografia, fotos y el resto de artículos sobre Santa Teresa de Lisieux, en este mismo blog:
https://observandoelparaiso.wordpress.com/tag/santa-teresa-de-lisieux/

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