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Como ya sabéis los que visitáis con cierta frecuencia este blog, de vez en cuando me da por escribir algún relato de ficción, que yo llamo “Hipótesis”. Hoy publico la siguiente. La número 28. Se titula “El último paseo al amanecer”, y espero que os guste. ¿Me acompañáis?… ¿Sí?… Pues vamos…hipotesis28-bosque1b

Eran las 7:35 de la mañana. Amanecía. En el pequeño bosque de Ehinä se oía el silencio… Solo roto por los trinos de los pájaros Ayeri de Pico Corto y el correr nervioso de algúna ardilla. Era la mejor hora para pasear… Los dos jóvenes venian cogidos de la mano. Él se llamaba Yära y ella Ihäkina. Yära vestia una camisa sin mangas y un pantalón largo de lino e Ihäkina una camiseta de tirantes y una falda larga y fina…, ambos iban descalzos. Los mayores del Consejo habían prohibido salir por el bosque, no corrieran el riesgo de ser vistos. Ya no era como antes… La situación actual requería mucha cautela. Sin embargo Yära e Ihäkina no podían seguir siempre encerrados…, necesitaban respirar…, el bosque era su vida. Además, cada vez era más difícil ver a alguno de los otros por el bosque… ya no venían… no les interesaba… así que los dos jóvenes se sentían seguros.
No es que Yära e Ihäkina fueran desobedientes…, no… Eran jóvenes y plenamente conscientes de lo que hacían…, y de lo que iban a hacer… Apenas habían cumplido 100 años, y sabían que tenían que dejar todo esto para poder vivir en plenitud…
Caminaban en silencio, no eran necesarias las palabras. Ascendieron la colina, protegidos por los frondosos árboles del bosque… Llegaron a un claro, iluminado por los primeros rayos de sol del día. Se sentaron en el suelo, cubierto por un suave y fresco césped, al pie de un hermoso Roble Oacke Milenario. Yära se apoyó en el tronco del árbol e Ihäkina se apoyó en Yära.
Ambos recibieron los cálidos rayos del sol como un regalo…, el último regalo. Ihäkina cerró los ojos, con una sonrisa elevó la cara y respiró profundamente el aroma dulce del bosque…, mientras Yära acariciaba los hombros de su amada y la besaba en el cuello.
A Yära e Ihäkina les gustaba recordar cómo eran las cosas antes… hace siglos… milenios…, cuando los bosques ocupaban la mayor parte del planeta, y las ciudades de los humanos no eran las megaciudades que eran ahora. En aquellos días, los suyos vivian en paz. Disponían de amplias extensiones de bosque salvaje donde vivir, sin miedo a toparse con ningún humano. Sus hogares eran los árboles de los bosques, y podían recorrer todo el planeta yendo de árbol en árbol, incluso a través del propio planeta. Cuando eso sucedía ellos eran árboles…, plantas…, ellos eran la vida del bosque.
Disfrutaban de los mares y lagos…, de las montañas y valles… Su labor…, la labor de todos los suyos…, habia sido siempre vigilar y proteger los bosques. Sin embargo perdieron la batalla contra los humanos. Fue una batalla sin lucha. Al principio los humanos no supieron que existian ellos…, los Gayäshi. Pero los humanos eran insaciables. Nunca tenían suficiente. Sus ciudades crecían y crecían sin fin… Y los bosques iban desapareciendo, y con ellos los Gayäshi.
En un último intento desesperado por salvar la vida de los bosques, la suya propia, la de los propios humanos y en definitiva la del propio planeta, los Gayäshi incluso llegaron al extremo de darse a conocer…, para intentar convencerlos de que la vida del planeta y con ella la de los propios humanos estaba en peligro de muerte si seguían por el mismo camino. Sin embargo, los humanos ignoraron el aviso…, incluso mataron a todos los Gayäshi que encontraban.

– Es mentira. – argumentaban los humanos – Aun quedan muchos bosques… – decían – Nunca llegaremos a ese extremo. – se autoconvencian – Por unos pocos árboles que talemos no pasará nada… Lo que hay que hacer es eliminar a los Gayäshi, ellos son los culpables de todo… – gritaban – No podemos parar el progreso… El propio planeta tiene mecanismos de autorregulación… Ya veréis como dentro de mil años aun seguimos sin problemas…

Fue una lucha desigual… Los Gayäshi no tenían armas… Solo podían curar las heridas del bosque… pero el planeta estaba demasiado herido. Fue entonces cuando los Gayäshi decidieron volver a esconderse de los humanos. A partir de entonces, los Gayäshi se escondían de los humanos como del diablo.
Los humanos se dieron cuenta de su grave error cuando ya no tenia remedio… Incluso en esa situación los humanos no dieron su brazo a torcer y se negaban a aceptar la evidencia… Las ciudades ocupaban la práctica totalidad del planeta… La superficie total de bosque en todo el planeta era de tan solo un par de veces la superficie del pequeño bosque de Ehinä… La sobreexplotacion habia consumido al planeta… estaba herído de muerte, y no habia manera de salvarlo…, mejor dicho, habia una manera, pero los humanos no estaban dispuestos a aceptarla… Solo volviendo a una vida natural y racional existiría alguna remota posibilidad de salvar al planeta y con él a toda la vida en él… sin embargo la irracionalidad humana no tenia límites y por nada del mundo renunciarían a su modo de vida.
Los humanos no le tenían cariño al planeta…, para ellos un planeta solo es un suelo donde vivir y un lugar donde comer… y donde tener poder. Solo un lugar que debe ser explotado hasta que ya no sirve para nada… y entonces marchan a otro planeta… y todo vuelve a empezar el mismo ciclo de muerte y destrucción. No comprendían que el planeta es parte de su vida. Cuando un planeta muere, el universo llora.
Los humanos ya habían empezado a irse a otros planetas. Nuevos planetas vírgenes que habían sido descubiertos por los exploradores espaciales y que disponían de las características ambientales adecuadas para que la vida humana pudiera vivir en ellos. Muchos de los Gayäshi, aunque no todos, habian tomado la misma decisión. Sabian que la vida en su planeta daba a su fin sin remedio, por lo que acordaron marchar en las naves humanas, escondidos en las propias plantas y árboles que trasportaban los humanos en los invernaderos de sus enormes naves…, naves-ciudad capaces de transportar ciudades enteras. Sin embago, algunos de los Gayäshi permanecieron en el planeta con la fe puesta en que aun era posible salvar su planeta.
Así estuvieron Yära e Ihäkina, bajo el Roble Oacke Milenario, recordando y planificando lo que iban a hacer, durante un buen rato…., aunque se les hizo demasiado corto… El tiempo pasó en un suspiro.

– Tenemos que irnos. Ya es la hora. – dijo Yära.

Ihäkina se giró y, dándole un beso, le respondió:

– Si. Vamos.

Recorrieron rápidamente el breve tramo hasta el corazón del bosque y llegaron al gran árbol Ban’ash. Colocaron sus manos sobre la corteza del árbol y se diluyeron en él…. Volvían a estar en casa…, aunque para ellos ahora era más una prisión…, una prisión provisional.
En cuanto se fundieron con el árbol Ban’ash, se despidieron de los suyos. Rápidamente se trasladaron a uno de los árboles instalado en la nave humana que estaba dispuesta para viajar… y esperaron…, esperaron y confiaron que, en el nuevo planeta, los humanos aprendieran de sus errores y no volvieran a cometer las mismas locuras.
Yära e Ihäkina habían tomado la misma decisión que muchos de los suyos. Por eso aquella mañana dieron su último paseo al amanecer…, para despedirse de su planeta.

INFORME: “Ough’age55/Ough’age561-H28”
• Los sucesos aquí narrados pueden ser datados aproximadamente durante el periodo de tiempo denominado “Proceso de Reconstrucción” (entre el 30.033 y el 32.453 d.C.).
• El relato fue encontrado en un viejo Cuaderno Byluy, en los archivos de la biblioteca Nukih, del planeta Yisyn. Se barajan varias hipótesis sobre su origen. La más extendida, y la que menos problemas provoca, es la que afirma que dicho relato fue escrito por algún pasajero o tripulante de alguna nave estelar, tras contactar con Yära e Ihäkina, quienes le contarían su historia.
• Se ha activado el protocolo Cohij con el objetivo de verificar si en el planeta Yisyn se localiza alguna prueba de la existencia de los Gayäshi.

• Breve cronología:
10.121 – 4 de Julio – inicio de la Primera Guerra Galáctica (1ªGG).
12.234 – Fin de la 1ªGG. Inicio del “Periodo de Decadencia”.
17.500 – Fin del “Periodo de Decadencia”. Inicio del “Nuevo Renacimiento”.
29.951 – Fin del “Nuevo Renacimiento” – 1er. Contacto con humanos del planeta Varnewë de la Galaxia Via Láctea.
Dicho contacto, provocó un aumento exponencial en las investigaciones del origen de la vida, que llevó, el 8 de Diciembre del año 30.032 d.C., a la firma de la “Declaración Brochowska-Rochester”.
Al ser consciente la humanidad de que existían más planetas habitados en la galaxia, y que además compartían un origen común, la comunicación inter-planetaria verificó un aumento espectacular.
30.033 – Inicio del “Proceso de Reconstrucción”.
A partir de entonces (año 30.033 d.C.), la humanidad comenzó un proceso de reconstrucción que favoreció que los planetas de la galaxia volvieran a recuperar el nivel de cooperación mutua existente antes de la Primera Guerra Galáctica. Además nuevos y esperanzadores descubrimientos, permiten aventurar nuevas hipótesis sobre la existencia de vida inteligente en otras galaxias.
32.453 – 5 de Julio – Primer asentamiento humano en un planeta externo a la galaxia Vía Láctea: Planeta Gianaëi
(inicialmente denominado Planeta Esperanza) de la “Galaxia Enana Canis Mayor”. La expedición al planeta Esperanza se realizó en la “Nave-ciudad Nairel-Ralthây”.
32.763 – 28 de Septiembre – Primer contacto entre habitantes de la “Galaxia Vía Láctea” y habitantes de la “Galaxia Enana Canis Mayor”, en concreto del Planeta “Senhaë”.

• Prioritario intensificar supra-analítica Per’agee-124, Nivel Tan’ina-97v.
• Resultado de la desencriptación Um’ler3/7n6: Óptima.
• Intensifiquen protocolo Roth’dary-3/22.hipotesis28-ciudad2

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N. del A.:
SI QUIERES LEER MIS PEQUEÑOS RELATOS DE FICCIÓN, ENTRA EN LA PÁGINA DE ESTE BLOG: “HIPÓTEIS-RELATOS”. https://observandoelparaiso.wordpress.com/hipotesis-relatos/

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