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¿Cómo comprender el alma de Santa Teresa de Lisieux? Una “pequeña alma”, como ella decía, pero insondable y profunda a la vez. ¿Cómo adentrarnos en su rebosante amor y no sufrir vértigo?… Quizás es que no hay que querer comprenderlo, sino que basta con amarlo… Lo mejor es dejar que la propia Teresa nos lo explique.Santa Teresita - detalle1

“«Quiero hacerte leer en el libro de la vida,
donde está contenida la ciencia del amor».
¡La ciencia del amor!
¡Sí, estas palabras resuenan dulcemente en los oídos de mi alma!
No deseo otra ciencia.”
Santa Teresa de Lisieux. [MsB1rº].

Hoy me interesa volver sobre la inmensa figura de Santa Teresa de Lisieux, Doctora de la Iglesia Católica, pero esta vez no para detallar su vida, sino para intentar comprender su profunda espiritualidad. Para ello, qué mejor que con las diez páginas de su Manuscrito B, quizás donde mejor describe su alma rebosante de amor. Hoy os traigo sus dos primeras páginas (1rº y 1vº). En futuras entradas continuaré con el resto del Manuscrito B.

Santa Teresa de Lisieux escribió tres manuscritos autobiográficos: el Manuscrito A, el Manuscrito B y el Manuscrito C. Los escribió a petición de dos de sus hermanas mayores, Paulina (sor Inés de Jesús) y María (Sor María del Sagrado Corazón), y de la priora del convento M. María de Gonzaga.
• El Manuscrito A es el relato de su infancia.
• El Manuscrito B es la “Doctrinita” de santa Teresita.
• El Manuscrito C es la historia de su vida religiosa.
Juntos forman el libro “Historia de un alma”. Si teneis ocasión, no perdáis la oportunidad de leerlo. Os gustará.

• Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, Santa Teresa de Lisieux, o simplemente, Santa Teresita (Alençon 2 de enero de 1873 – Lisieux 30 de septiembre de 1897): Carmelita descalza y Doctora de la Iglesia Católica.Santa Teresita - estampa1

• Manuscrito B: [1rº]Santa Teresita - MsB1r

J.M.J.T.
(Septiembre de 1896)
+ Jesús

“Querida hermana, me pides que te deje un recuerdo de mis ejercicios espirituales, ejercicios que quizás sean los últimos…
Puesto que nuestra Madre lo permite, me alegro mucho de ponerme a conversar contigo que eres dos veces mi hermana; contigo, que me prestaste tu voz cuando yo no podía hablar, prometiendo en mi nombre que no quería servir más que a Jesús…
Querida madrinita, aquella niña que tú ofreciste a Jesús es la que te habla esta noche, la que te ama como sólo una hija sabe amar a su madre… Sólo en el cielo conocerás toda la gratitud de que rebosa mi corazón…

Hermana querida, tú querrías escuchar los secretos que Jesús confía a tu hijita. Yo sé que esos secretos te los confía también a ti, pues fuiste tú quien me enseñó a acoger las enseñanzas divinas. Sin embargo, trataré de balbucir algunas palabras, aunque siento que a la palabra humana le resulta imposible expresar ciertas cosas que el corazón del hombre apenas si puede vislumbrar…

No creas que estoy nadando entre consuelos. No, mi consuelo es no tenerlo en la tierra. Sin mostrarse, sin hacerme oír su voz, Jesús me instruye en secreto; no lo hace sirviéndose de libros, pues no entiendo lo que leo. Pero a veces viene a consolarme una frase como la que he encontrado al final de la oración (después de haber aguantado en el silencio y en la sequedad): «Este es el maestro que te doy, él te enseñará todo lo que debes hacer. Quiero hacerte leer en el libro de la vida, donde está contenida la ciencia del amor».
¡La ciencia del amor! ¡Sí, estas palabras resuenan dulcemente en los oídos de mi alma! No deseo otra ciencia. Después de haber dado por ella todas mis riquezas, me parece, como a la esposa del Cantar de los Cantares, que no he dado nada todavía… Comprendo tan bien que, fuera del amor, no hay nada que pueda hacernos gratos a Dios, que ese amor es el único bien que ambiciono.

Jesús se complace en mostrarme el único camino que conduce a esa hoguera divina. Ese camino es el abandono del niñito que se duerme sin miedo en brazos de su padre… «El que sea pequeñito, que venga a mí», dijo el Espíritu Santo por boca de Salomón. Y ese mismo Espíritu de amor dijo también que «a los pequeños se les compadece y perdona». Y, en su nombre, el profeta Isaías nos revela que en el último día «el Señor apacentará como un pastor a su rebaño, reunirá a los corderitos y los estrechará contra su pecho». Y como si todas esas promesas no bastaran, el mismo profeta, cuya mirada inspirada se hundía ya en las profundidades de la eternidad, exclama en nombre del Señor: «Como una madre acaricia a su hijo, así os consolaré yo, os llevaré en brazos y sobre las rodillas os acariciaré».

Sí, madrina querida, ante un lenguaje como éste, sólo cabe callar y llorar de agradecimiento

• Manuscrito B: [1vº]Santa Teresita - MsB1v

y de amor… Si todas las almas débiles e imperfectas sintieran lo que siente la más pequeña de todas las almas, el alma de tu Teresita, ni una sola perdería la esperanza de llegar a la cima de la montaña del amor, pues Jesús no pide grandes hazañas, sino únicamente abandono y gratitud, como dijo en el salmo XLIX: «No aceptaré un becerro de tu casa ni un cabrito de tus rebaños, pues las fieras de la selva son mías y hay miles de bestias en mis montes; conozco todos los pájaros del cielo… Si tuviera hambre, no te lo diría, pues el orbe y cuanto lo llena es mío. ¿Comeré yo carne de toros, beberé sangre de cabritos?… Ofrece a Dios sacrificios de alabanza y de acción de gracias».

He aquí, pues, todo lo que Jesús exige de nosotros. No tiene necesidad de nuestras obras, sino sólo de nuestro amor. Porque ese mismo Dios que declara que no tiene necesidad de decirnos si tiene hambre, no vacila en mendigar un poco de agua a la Samaritana. Tenía sed… Pero al decir: «Dame de beber», lo que estaba pidiendo el Creador del universo era el amor de su pobre criatura. Tenía sed de amor…

Sí, me doy cuenta, más que nunca, de que Jesús está sediento. Entre los discípulos del mundo, sólo encuentra ingratos e indiferentes, y entre sus propios discípulos ¡qué pocos corazones encuentra que se entreguen a él sin reservas, que comprendan toda la ternura de su amor infinito.

¡Hermana querida, dichosas nosotras que comprendemos los íntimos secretos de nuestro Esposo! Si tú quisieras escribir todo lo que sabes acerca de ellos, ¡qué hermosas páginas podríamos leer! Pero ya lo sé, prefieres guardar «los secretos del Rey» en el fondo de tu corazón, mientras que a mí me dices que «es bueno publicar las obras del altísimo». Creo que tienes razón en guardar silencio, y sólo por complacerte escribo yo estas líneas, pues siento mi impotencia para expresar con palabras de la tierra los secretos del cielo; y además, aunque escribiera páginas y más páginas, tendría la impresión de no haber empezado todavía… Hay tanta variedad de horizontes, matices tan infinitamente variados, que sólo la paleta del Pintor celestial podrá proporcionarme, después de la noche de esta vida, los colores apropiados para pintar las maravillas que él descubre a los ojos de mi alma.

Hermana querida, me pedías que te escribiera mi sueño y «mi doctrinita», como tú la llamas… Lo he hecho en las páginas que siguen; pero tan mal, que me parece imposible que consigas entender nada. Tal vez mis expresiones te parezcan exageradas… Perdóname, eso se debe a mi estilo demasiado confuso. Te aseguro que en mi pobre alma no hay exageración alguna: en ella todo es sereno y reposado…
(Al escribir, me dirijo a Jesús; así me resulta más fácil expresar mis pensamientos… Lo cual, ¡ay!, no impide que vayan horriblemente expresados)”Santa Teresita - mosaico1

Continuará…

Más información:
Manuscrito B: Texto original en francés. Click aquí.
http://www.archives-carmel-lisieux.fr/carmel/index.php/oeuvres-de-therese/manuscrits-autobiographiques/manuscrit-b-ms-b/
• Os recomiendo que visitéis la página de “El archivo del Carmelo de Lisieux – Web oficial”. Es la más completa información sobre Santa Teresa de Lisieux: http://www.archives-carmel-lisieux.fr/
Además:
• Biografia, fotos y el resto de artículos sobre Santa Teresa de Lisieux, en este mismo blog:
https://observandoelparaiso.wordpress.com/tag/santa-teresa-de-lisieux/

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