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Como ya sabéis los que visitais con cierta frecuencia este blog, de vez en cuando me da por escribir algún relato de ficción, que yo llamo “Hipótesis”. Hoy publico la siguiente. La número 27. Se trata de una continuación de la Hipótesis 26 (“Idany y el Bosque Mágico de Yeralia”), aunque se puede leer independientemente, y se titula “Idany y el rescate de la Princesa Ashira”. Espero que os guste. ¿Me acompañáis?… ¿Sí?… Pues vamos…hipotesis27-bosque1b

Idany salió de casa. Se dirigió a la Biblioteca para devolver unos libros que había sacado hacía unos días. Lo cierto es que no habia leído nada últimamente…, tenia la mente en otras cosas…, mañana era un día señalado…, era su cumpleaños…, cumplía 18 años. Acababa de terminar el colegio y el curso próximo iría a la universidad. Sus padres hubieran querido que dirigiera sus estudios hacia alguna carrera técnica… alguna ingeniería… o algo relacionado con la astrofísica como ellos…, pero Idany lo tuvo claro desde pequeño…, sobre todo desde el episodio en el Bosque Mágico del Reino de Yeralia, cuando tenia 8 años…[leer Hipótesis 26], él quería estudiar exobiología y xenolinguística…, quería estudiar las diversas especies de vida inteligente, animal o vegetal, existente en la galaxia… y más allá, así como sus múltiples formas de comunicación. El contacto que tuvo en el bosque mágico con sus increíbles habitantes hizo que desde entonces sintiera un inmenso interés por conocer y estudiar otras formas de vida, para que así, algún día, pudiera comprender todo el misterio que se ocultaba en el Reino de Yeralia.
Sin emabargo, mientras todo eso llegaba, Idany se inventó sus propias especies inteligentes, sus propios planetas misteriosos más allá del confín de la galaxia…, desarrolló una increíble imaginación que plasmaba en diversos cuentos y relatos. Con el pasar de los años, se fue convirtiendo, poco a poco, en escritor…, su otra gran ilusión.
Sus primeros bocetos infantiles dieron paso a pequeños relatos simples, y éstos abrieron las puertas a relatos de mayor calidad. Las primeras publicaciones en el periódico del colegio permitieron que llegara a vender sus escritos a revistas literarias, de forma que ahora, con sus 18 años a punto de cumplir, Idany pudiera considerarse un escritor de cierto renombre, al menos en su ciudad natal.
Idany siempre habia tenido en mente lo sucedido en aquel bosque mágico. Incluso inconscientemente, todas sus acciones, desde entonces, habían ido encaminadas a la hipotética ocasión en que fuera llamado a volver a Yeralia. Incluso habia tomado la decisión de llevar puesto el anillo que le entregara el Capitan Rysengar cuando volvió a casa… Anillo que, según le dijo el Capitan, le ayudaría a regresar a Yeralia, si llegara la ocasión.
El Capitan Rysengar le dijo que volvería cuando estuviera preparado…, cuando fuera un hombre…, por eso no suponía Idany que le llamarían tan pronto…, aun era un chaval… El caso es que no se lo esperaba…
Idany habia entrado en la biblioteca y habia entregado los libros que traía. Tenía la intención de volver a casa, pero no pudo contener la curiosidad de entretenerse un poco recorriendo los pasillos de la gran sala central…, siempre le gustaba ver los libros…, por si encontraba alguno especial…
En un rincón de la gran sala habia un espejo de cuerpo entero… impresionante…, inmenso, una de esas obras de arte de siglos pasados…, Idany se paró delante de él… ¡ya no fabricaban espejos así!…, pensó. Entonces sucedieron dos cosas a la vez que le dejaron boquiabierto… La imagen del espejo se transformó… y el anillo se iluminó. Durante unos segundos, la imagen en el espejo ya no mostraba a Idany en la biblioteca…, sino un gran bosque con un gran castillo al fondo… como si se estuviera en la cima de una colina y se viera todo el paisaje a lo lejos… La impresión fue tan grande que Idany se mareó. Intentó apoyarse en el espejo para no caerse al suelo, pero cuando alzó la mano…, la mano del anillo…, Idany atravesó el espejo y se cayó al suelo…, al otro lado…, en el bosque.
Idany se levantó del suelo, pero cuando se dio cuenta, el espejo ya no estaba…, habia desaparecido. Efectivamente no esaba soñando…, estaba en lo alto de una colina, y a lo lejos podía ver un gran castillo… Entonces se dio cuenta… ¡Ese era el castillo del Capitan Rysengar!… ¡Estaba en Yeralia!
Tan absorto estaba Idany observando el paisaje que no se dio cuenta de la llegada del Centauro.

– Mis respetos, maese Idany… Soy Keroth, emisario del Capitan Rysengar… ¿Me recuerdas? – le dijo, con una voz atronadora. – El capitán me ha enviado para que te lleve al castillo. Necesita de tus servicios.

Idany se volvió y miró fijamente al dueño de esa voz. El centauro seguía siendo tan impresionante como recordaba… Idany tuvo que elevar la cabeza para poder mirar a la cara al gigante de cuatro patas.

– ¿Cómo no me voy a acordar de ti, Keroth?… Pero no tengo el Emaran del Unusame Azul – le respondió Idany con una sonrisa.
– Esta vez no será necesario – le dijo el centauro… y su risa resonó como un trueno.

Idany subió a lomos del centauro y éste se dirigió raudo hacia el castillo… Era como si Idany estuviera montado en un caballo percherón… pero más alto.

– ¿Qué sucede, Keroth? – le preguntó Idany.
– Será mejor que te lo cuente el propio capitán, muchacho. – le contestó el centauro.

Llegaron pronto al castillo. Esta vez, Keroth no se detuvo en la puerta, sino que siguió hasta llegar a la sala en la que se encontraba el capitán.

– ¡Mi querido muchacho! – saludó el capitán a Idany – ¡No sabes lo que me alegro de volver a verte!
– Yo también me alegro de estar aquí, capitán. – le respondió Idany sinceramente. – ¿Qué sucede? Pensaba que tardaría algunos años más en llamarme…
– Si…, yo también… Lamento que las circunsancias no sean mejores… Dejame que te ponga al día…

El capitán Rysengar condujo a Idany a una sala privada para contarle lo que sucedía. Keroth se retiró.

– Verás, Idany – empezó a contar el capitán. – tú aun no conoces prácticamente nada de nuestro mundo… Nuestra idea es que nos hubieras conocido poco a poco, a lo largo de varias visitas, antes de emprender tu gran misión…, pero me temo que tendré que hacerte un resumen…, no tenemos otra alternativa.
En nuestro mundo existen cuatro grandes reinos: Yeralia, en el que estamos…, Eldisia, Radalia y Draylia.
Los cuatro reinos coexisten en el mismo planeta en el que vives tú… Lysäy… pero podríamos decir que en otra dimensión… aunque algunos territorios de estos reinos están en otros planetas… es complicado explicarlo… ya lo comprenderás con el tiempo… además para lo que nos atañe ahora no nos afecta…
A lo largo de nuestra historia, estos cuatro reinos han estado en guerra…, por envidias…, celos…, rencores…, venganzas…, en más de una ocasión hemos estado al borde de la aniquilación… Hemos tenido también nuestros periodos de paz, pero al final volvíamos a la guerra por uno u otro motivo.
Hemos buscado por todos los medios acabar con todas esas guerras, pero no lo hemos conseguido.
Sin embargo, hace casi cien años encontramos, en un remoto territorio de nuestro Reino de Yeralia, situado en un remoto planeta del Sistema Icouthi, más allá del Ewohen de Aneshini, un antiguo Manuscrito Neycold, en el que se proclamaba una profecía referente a nuestros cuatro reinos… una profecía que afirma que solo un humano…, un Hijo de Adan y Eva…, podrá, al fin, traer la paz a nuestro mundo… Dicho humano debería cumplir una serie de condiciones para lograr el ansiado objetivo de la paz…, una paz definitiva para nuestro mundo. Desde entonces no hemos hecho otra cosa que buscar a ese humano…, aunque sin resultados demasiado satisfactorios…, hasta que te encontramos…, o mejor dicho, tú nos encontraste a nosotros al entrar en el bosque mágico cuando peseguias una libélula. Tu Esencia Telúrica Natural te permitió entrar en nuestra dimensión… en nuestro mundo. El hecho de que pudieras entrar en nuestro mundo sin que necesitaras nuestra ayuda nos indicó que tú podrías ser ese Hijo de Adan y Eva del que hablaba la profecía. Por eso nos dimos a conocer y permitimos que nos vieras cuando eras pequeño.
– ¿Y cual ha sido el motivo para traerme de nuevo a Yeralia tan de inmediato? – preguntó Idany.
– Verás…, a lo largo de estos últimos cien años, mientras buscábamos a alguien como tú, hemos disfrutado de una paz relativa en nuestro mundo. Sin embargo, hace unos años se proclamó rey de Draylia un despreciable ser… Kooltsul se llama… Sumo Emperador, se hace proclamar. Durante todos estos años hemos mantenido en secreto tu existencia, mientras crecias, estudiabas y te hacias un hombre preparado para afrontar con exito tu misión. Sin embargo Kooltsul se ha enterado de que hemos encontrado a alguien que puede ser el de la profecía, y desde entonces no ha hecho otra cosa que intentar averiguar quien eras tú… ¡para matarte!
Afortunadamente, Kooltsul no tiene ninguna pista para poder encontrarte, ni tampoco tiene la posibilidad de matar a todos los humanos de la galaxia.
Sin embargo Kooltsul ha hecho una atrocidad impensable en nuestro mundo…, una atrocidad que ha sido la que nos ha obligado a traerte de nuevo… ¡Ha secuestrado a la hija de nuestro Rey de Yeralia!, y nos ha amenazado con matarla si no te entregamos a él.
– ¿El Rey de Yeralia? – preguntó Idany – ¡Yo creía que tú eras el rey!

El Capitan sonrió y le contestó:

– ¡Oh, no!… Yo solo soy el Guardian del Bosque, y aunque es un cargo de mucha responsabilidad, no soy el rey. Nuestro rey se llama Theoseng y su hija Ashira.
– ¿Y que es lo que queréis que haga yo exactamente? – preguntó Idany algo confuso. – para mi sería mucho más seguro seguir en mi mundo ¿Porqué me habéis traido?
– Lo sabemos…, pero nos encontramos en una encrucijada y no encontramos la salida.Por un lado ¡no podemos! dejar que la hija de nuestro rey muera…, y por otra no queremos que nuestra mejor opción de paz indefinida desaparezca. Por eso hemos tenido que traerte…, para hallar la mejor solución a esta terrible situación.
– En ese caso… – dijo Idany pensativo…

Idany siempre habia sido un chico muy listo para su edad y, según fue creciendo, se fue desarrollando en él un carácter frio y sereno para resolver cualquier problema… y en esta ocasión necesitaba de todo su autocontrol e inteligencia.

– Bien… – dijo Idany finalmente – en todo caso no ganamos nada poniéndonos nerviosos. Desde aquí no podemos hacer nada. Si queremos conseguir algo tendremos que aportar soluciones entre todos… Capitan… ¿Podría organizar una reunión con el rey Theoseng? Me gustaría hablar con él y saber todos los detalles del secuestro.
– Ya tenia prevista la reunión, Idany – le respondió el capitán, con una sonrisa en la boca, al comprobar la reacción del chico. – Además estarán presentes los reyes de Eldisia y Radalia, así como un grupo de nuestros mejores hombres y mujeres, adiestrados en las mejores técnicas de ataque-defensa.

A bordo de una impresionante carroza, tirada por tres enormes osos Lassjask blancos, llegaron al castillo del rey Theoseng. Entraron en una gran sala y, sin demasiado formalismo, presentaron a Idany al rey.

– ¡Mi querido muchacho, no sabes lo mucho que me alegro de verte! – dijo Theoseng mientras daba un sentido abrazo a Idany. – supongo que el Capitan te habrá contado la terrible situación en la que nos encontramos ¿verdad?
– Si, majestad… ¡haremos lo que puedamos!…

A Idany le cayó bien el rey…, se veía que era un buen hombre. En la sala estaban también Titherser, rey de Eldisia, y Tanuse, reina de Radalia, y el mando de los ejectitos de los tres reinos: Rhydelkim, General del ejército de Yeralia, Driltan, Comandante en Jefe del ejército de Eldisia y Rawshy, General de Radalia. Aunque Idany estaba acostumbrado ya a ver moverse y actuar como personas, lo que para él le parecían animales, la mayoría de los cuales Idany no habia visto ni imaginado nunca, no dejaba de ser asombroso observar a sus compañeros de sala: el rey Titherser, por ejemplo, era evidente que sus antepasados habían sido dragones alguna vez…, o la reina Radalia, cuyo aspecto no supo con qué asemejar Idany, pero que, evidentemente, no era de esta galaxia…, o el general Rhydelkim, con su cara cuasihumana y su mirada felina… ¡no sería Idany el que se pusiera al alcance de esas garras de tigre que poseía!…, o el comandante Driltan, que más que un oso parecía una serpiente… ¿o era al revés?…, y qué decir del general Rawshy, cuyos más de dos metros y medio de alto y su aspecto de minotauro helaban el corazón del enemigo en las batallas. Lo cierto es que solo el capitán Rysengar y el rey Theoseng tenían un aspecto totalmente humano…, y eso que el capitán daba la impresión, a veces, de no ser tan humano como aparentaba…
En la sala también había otros tres Yeralianos cuya presencia sorprendió a Idany, aunque les conocía… Eran Keroth, el centauro, Hinysia, el hada Aistysu, y el Señor Awnn, el ratón Ayuda de Cámara del General Rhydelkim, que Idany conoció cuando estuvo en el bosque mágico a los 8 años.
Tras una intensa jornada, se decidió no atacar en guerra abierta el reino de Draylia, ya que el despiadado rey Kooltsul mataría a la hija del rey.

– Nuestra mejor opción – dijo Idany – es ir un grupo pequeño…, pasará desapercibido…, rescatar a la princesa Ashira y, entonces, amenazar a Kooltsul con un ataque conjunto de los tres reinos sobre Draylia si no se rinde. Será necesario tener preparado el ejército para hacer uso de él si fuera necesario.
– Me parece una bueno idea, ¿Quiénes formarán ese grupo? – preguntó el rey Theoseng.
– Es evidente que uno seré yo – dijo Idany. – Mi presencia puede ser útil en caso de que sea descubierto el grupo. Podríamos engañar a Kooltsul, o al menos ganar tiempo, haciéndole creer que me entrego.
Necesitamos saber de antemano dónde tienen encerrada a la princesa. Para ello será preciso tener en el grupo a alguien que pueda introducirse en la fortaleza enemiga sin que sea detectado. Que sea valiente, hábil y rápido… y, a ser posible, pequeño.
– ¡Ese soy yo! – dijo sin dudarlo el Señor Awnn – ¡Me acabas de describir, muchachote! ¿Cuándo salimos?
– Perfecto. Hará falta también alguien grande y fuerte, por si tenemos que defendernos.
– Puede contar conmigo, maese Idany – dijo Keroth, el centauro, con una voz que tronó. – Además, en caso de tener que uir, yo os puedo llevar a lomos… ja, ja, ja.
– Genial. Por último – dijo Idany – necesitamos a alguien certero con el arco y con habilidades mágicas del estilo de la telepatía, hipnosis o telequinesia, si sabéis a lo que me refiero. Nos pueden hacer falta.
– En ese caso yo soy vuestra mejor opción – dijo el hada Hinysia. – Os aseguro que a habilidades mágicas no hay quien me gane.
– De acuerdo… Sin embargo, antes de marchar, me gustaría probar una cosa… Capitan… ¿Seria posible organizar una reunión con el rey Kooltsul? – preguntó Idany.
– ¿Con Kooltsul? – preguntó el capitán Rysengar – ¿Para qué? ¿Qué te propones conseguir con ello?
– Siempre es bueno conocer al enemigo antes de una batalla… Ademas… – dijo Idany – Kooltsul ha raptado a la princesa porque me teme…, piensa que la paz que afirma la profecía que puedo conseguir será a costa de destruirle a él y su reino. Es posible que si le convezco de lo contrario, que no tengo…, que no tenemos intención de destruirle…, podamos solucionar todo esto y rescatar a la princesa Ashira sin derramar una sola gota de sangre.
– Será difícil – respondió el capitán Rysengar – pero podemos probar… Enviaré un emisario con la propuesta…, a ver que contesta Kooltsul. La petición es tan asombrosa que es posible que acceda solo por conocerte. De todas formas, la cita, si se realiza, la haremos en algún lugar seguro y neutral, no sea que Kooltsul trame algo.

Asombrosamente, Kooltsul aceptó acudir a la reunión. Ésta se realizó en las ruinas del antiguo castillo Zheywem, situado cerca de la frontera norte entre el reino de Yeralia y el de Draylia, en el Valle de Etessos.
Idany llegó el primero. A pesar que sabía que el capitán Rysengar y el centauro Keroth estaban cerca vigilando, no podía dejar de estar algo nervioso. Le habían puesto sobre aviso del aspecto que tenía el rey Kooltsul. Aun así se llevó una impactante sorpresa cuando le vió.
Idany vió una sombra a lo lejos acercarse…, cuando pudo verlo más de cerca no podía dar crédito a lo que veía…, a su lado, la bestia Libürack, Guardian del Puente Colgante de Angingtia, que Idany conocío cuando tenia 8 años, era un lindo gatito. Kooltsul era… ¡hipnotizantemente terrorífico!… siniestro… inmensamente sobrecogedor… Venia acompañado de… su perro fiel, podríamos decir, aunque llamar perro a eso era como llamar tierna mascota al Demonio Guardian del Inframundo Reino de Hades. Idany no sabía como describirlo… el “perro” tenia tres cabezas: de dragón, león y macho cabrío… muy feo, y con dos enormes alas.
Kooltsul era muy alto e increíblemente fuerte. Tenía cuerpo semihumano y cabeza de…, Idany no conocía animal al cual asemejarlo… ¿dragón?… ¿demonio?… ¿gargola?…, llevaba sujeto de una enorme correa a la bestia de tres cabezas.
Al planificar la reunión se acordó que Idany y Kooltsul hablarían a cierta distancia uno del otro…, por precaución. Kooltsul se paró a unos diez metros de Idany. Sonrió. Y ordenó a su bestia que se quedara a su lado.

– ¡Así que tú eres el humano de la profecía! – dijo Kooltsul. Y su voz resonó profunda… como si surgiera de lo más profundo del infierno. – Realmente esperaba algo más.

Idany no dijo nada. Esperó.

– ¡Aquí me tienes! ¿Qué quieres? – dijo Kooltsul algo impaciente.

Idany miraba fijamente a Kooltsul. En silencio. Sabía que esta sería su única oportunidad de estudiar de cerca a su oponente. Si jugaba bien sus cartas… Finalmente le dijo:

– No tenemos por qué ser enemigos… Yo no quiero destruirte. Si nos devuelves a la princesa Ashira sana y salva, llegaremos a firmar un tratado de paz beneficioso para todos los Cuatro Reinos, incluyendo el tuyo. La Profecía no supone destrucción ni muerte, sino paz.
¿PAZ? – gritó Kooltsul. A su lado, la bestia de tres cabezas rugió y se agitó de ira. – ¡!YO NO QUIERO PAZ!! ¡!YO QUIERO GUERRA!!… ¡!YO SOY GUERRA!!… ¡!SOY HAMBRE!!… ¡!SOY SED!!… ¡!DESOLACIÓN!!… ¡!MI COMIDA ES LA MUERTE!!… Infeliz… ¿Piensas que teneis alguna oportunidad de vencerme?… ¡Te mataré!… ¡Os materé a todos!… ¡Conquistaré los reinos!… ¡Y cuando tenga todo el poder… dominaré la galaxia!… ¡!SERÉ DIOS!!

Idany observó algo sobrecogido como Kooltsul les amenazaba. Comprendió que no sería posible convencerle. Tampoco les devolvería a la princesa…, no sin guerra. Sin embargo debía intentar una vez más salvar a Ashira, o al menos ganar tiempo.

– De acuerdo. ¿Quieres guerra?… Pues la tendrás. – le dijo haciendo acopio de todo su autocontrol. – Pero la princesa no tiene porque morir. Entréganosla. Demuestranos que aun tienes honor.
– ¡HONOR!… ¡Honor, dices!… – le respondió iracundo. – ¿Por quien me has tomado, mequetrefe?… ¡YO NO TENGO HONOR!… ¡Yo no soy como vosotros!… El honor es una debilidad – dijo Kooltsul en tono sarcástico.

Entonces Kooltsul hizo algo que no se esperaba Idany. Kooltsul se rió. Mientras acariciaba la cabeza de dragón de su bestia, se rió con una risa macabra… de ultratumba… Con una risa que helaba la sangre. Una risa que resonó potente por todo el valle… Sin embargo, Idany supo ver en esa risa una leve señal de esperanza… Aun podía sacar provecho de su situación. Idany permaneció en silencio. Observando fijamente a Kooltsul.

– ¿Sabes una cosa, muchacho? – le preguntó Kooltsul. – Debo reconocer que sentiré matarte… De acuerdo…, si queréis a la princesa, intentad rescatarla…, os doy tres días. Después… ¡la mataré!

Aunque Idany no mostró señales de alegría… no fuera a estropearlo…, internamente era consciente de haber conseguido lo que se proponía con esta reunión.
Sin esperar contestación de Idany, el gigante Kooltsul dio media vuelta y, agarrando la correa, se fue con su bestia.
Idany no tenía tiempo que perder. Regresó junto a sus amigos y marcharon al castillo del rey Theoseng a organizar el rescate.
A la mañana siguiente, Idany, el centauro Keroth, el hada Hinysia y el Señor Awnn, marcharon al Castillo Oscuro de Kooltsul. Mientras, los ejércitos de los reinos de Yeralia, Eldisia y Radalia, se preparaban para la guerra.
El pequeño grupo de cuatro valiente era consciente de que el castillo de Kooltsul estaría, ahora más que nunca, esperándoles… Por eso debían ser lo más cuidadosos posibles para poder liberar a la princesa. De todas formas, confiaban que la prepotencia de Kooltsul les fuera de alguna utilidad.
Llegaron a una colina cercana al Castillo Oscuro, desde donde planificaron el ataque… Como habia dicho Idany, lo primero era averiguar dónde tenían retenida a la princesa… Para ello, acordaron que el hada Hinysia, haciendo uso de sus habilidades mágicas, leería la mente de alguno de los guardias del castillo y sonsacaría la ubicación de la mazmorra donde estuviera Ashira… Una vez averiguado, el Señor Awnn, entraría en el castillo y confirmaría que efectivamente, la princesa estaba donde decían… Despues venia la parte más difícil… Llegar a la mazmorra, rescatar a la princesa y huir del castillo… De esa parte se encargarían el centauro e Idany… Tras hablarlo, planearon un arriesgado plan.
La primera parte del la incursión fue ejecutada sin muchos problemas… El hada Hinysia averiguó, no sin antes haber tenido que leer la mente a tres guardias, que la princesa estaba en el ala norte del castillo, en el tercer sótano, encadenada en una celda, custodiada por cuatro enormes soldados. El señor Awnn, consiguió llegar a la mazmorra a través de las cloacas del castillo. Gracias a él, el grupo supo que los cuatro soldados eran Guerreros-Oso Noacktor, lo cual dificultaba más, si cabia, el rescate.
Los guardias de la puerta del Castillo Oscuro se quedaron paralizados viendo que se acercaba un enorme centauro y delante de él, maniatado y amordazado, un muchacho. El capitán de la guardia, Trayror, no esperaba nuevos prisioneros, aún.

– ¡Alto ahí! – le ordenó al centauro cuando llegó a la puerta con el prisionero. – ¡A donde vas con ese!
– Traigo este prisionero. El sumo Emperador Kooltsul lo ha ordenado. Quiere interrogarle personalmente… tiene información del enemigo.

Eso inquietó al capitán… Ni por lo más remoto quería desobedecer una orden del Sumo Emperador… ¡Nooo señor!

– Bien…, llévalo a las mazmorras del ala sur… – dijo el capitán.

Keroth e Idany entraron en el castillo. Evidentemente no se dirigieron al ala sur, sino a la norte… El señor Awnn habia hecho un mapa del castillo de forma que supieran por donde ir para llegar a la celda de la princesa… En un par de ocasiones, algún soldado le preguntaba al centauro porqué estaban ahí, pero en cuanto Keroth nombraba al Sumo Emperador Kooltsul, el soldado retrocedía, muerto de miedo…, ellos tampoco querían desobedecer una orden del terrible rey.
Finalmente llegaron a la mazmorra donde estaba la princesa. Los cuatro guerreros-oso Noacktor impidieron continuar al centauro y el prisionero… Entonces las furias del infierno se desencadenaron… Cuando Idany contó lo que sucedió, a su regreso, no supo precisar exactamente lo que pasó… Solo supo que Keroth lo apartó a un rincón, para evitar ser herido por los guardias. Sin embargo el empujón que le dio el centauro fue demasiado potente…, Keroth no pudo medir su fuerza…, e Idany se golpeó contra la pared y perdió por un instante el conocimiento… Cuando se despertó solo vió sangre, mucha sangre, y a los cuatro guerreros-oso espanzurraos en el suelo.

– Perdona, maese Idany. Con la furia del momento no he medido mis fuerzas y te he empujado con demasiada potencia. – le dijo el centauro, aun con las manos rojas por la sangre.
– No ha sido nada, amigo… – le respondió Idany – De todas formas, recuedame que no te ponga furioso nunca. – añadió con una sonrisa.

Sorprendentemente nadie había oído la pelea… Cuando lo pensaron, era evidente que la mazmorra estaba muy aislada del resto del castillo…, seguramente Kooltsul supuso que eso haría más segura la vigilancia de la princesa por parte de los guerreros-oso… Finalmente la prepotencia de Kooltsul les habia sido favorable.
Mientras Keroth apartaba los cuerpos de los guerreros-oso, Idany, con la llave de la puerta de la mazmorra que cogió a uno de los guardias, abrió la celda.

Princesa Ashira…, ya puede salir. – dijo Idany.

Entonces la vió…, la princesa era la chica más bonita que Idany habia visto en la vida. Al igual que el rey Theoseng, su padre, Ashira era de aspecto humano, con el pelo largo y ojos verdes.

– ¿Quién sois vosotros? – les preguntó Ashira.
– No te preocupes. Venimos a rescatarte. – le respondió. – Mi nombre es Idany, y este grandullón es Keroth, un buen amigo. Venimos de parte de tu padre.

La huida fue similar a la entrada. Aunque esta vez eran dos prisioneros en vez de uno solo. Para evitar que los soldados reconocieran a la princesa, disfrazaron su aspecto con ropas viejas y deformaron su rostro metiéndose en la boca trozos de las patatas crudas que le daban a la princesa para comer cuando estaba encerrada. Un poco de sangre y tierra por la cara y manos concluyeron el proceso de camuflage de Ashira.
Una vez fuera del castillo, Idany, la princesa y el señor Awnn montaron a lomos de Keroth, mientras el hada Hinysia salió volando rumbo al castillo del rey Theoseng. Keroth corrió como nunca. Cuando llegaron al castillo de Theoseng, fueron recibidos por el rey y el capitán Rysengar.
Una vez la princesa a salvo, decidieron atacar al rey Kooltsul. Esta guerra no sería como las anteriores ocurridas entre los reinos mágicos, no…, ahora estaban unidos contra un mismo enemigo…, Kooltsul…, tres reinos contra uno, tres reinos luchando juntos, y uno solo, con sus tropas atenazadas por el miedo visceral que tenían sus soldados al maléfico ser que les gobernaba a sangre y fuego.
Sorprendentemente, la guerra contra Kooltsul fue más breve de lo que pensaban. Al ser consciente del terror que sentían muchos de los soldados del ejército de Kooltsul hacia su siniestro señor, decidieron utilizar ese miedo en su favor… Hicieron correr la noticia de que todos aquellos soldados de Kooltsul que decidieran pasarse al otro bando, serian perdonados. Eso hizo que el número de efectivos del ejército del reino de Draylia disminuyera en poco tiempo. Gracias a ello, el destino de la guerra se decidió en pocos días, y Kooltsul fue derrotado y hecho prisionero. Sin embargo, durante su estancia en las mazmorras del castillo de Theoseng, el Sumo Emperador Kooltsul fue asesinado por su propio ejército, por aquellos que aún le eran fieles y que también fueron encarcelados con él.
A partir de ese momento, los acontecimientos se desarrollaron rápidamente… Muerto Kooltsul, los cuatro reinos firmaron la paz…, y no solo eso… Convencidos de que la única forma de sobrevivir en el futuro era cooperando entre ellos, los cuatro reinos decidieron unirse y formar, a partir de entonces, un solo reino. Decidieron que se llamaría el Reino Mágico de Lysäy. Como forma de gobierno, decidieron que se alternarían el trono entre los reyes de los cuatro reinos alternativamente…, siempre que se aseguraran que el rey fuese alguien con honor y demostrase ser una buena persona para el reino y sus habitantes.
Para celebrarlo, organizaron una gran fiesta, en honor al valiente Idany. En la mesa principal se sentaron Idany, el rey Theoseng, su hija Ashira, el Capitán Rysengar, el hada Hinysia, Keroth y el señor Awnn, Titherser, el rey de Eldisia, y Tanuse, la reina de Radalia, entre otros. Idany pudo observar, algo sorprendido, como entre el capitán Rysengar y el hada Hinysia había algo más que buena amistad. De todas maneras, Idany no se fijó demasiado en ellos, pues estaba más interesado en la princesa Ashira…, y ella parecía corresponderle…

– Bueno… – dijo el capitán Rysengar a Idany. – parece que finalmente se ha cumplido la profecía.
– Si, eso parece…, aunque no estoy muy seguro de que fuera gracias a mí. Es muy posible que, aunque no hubiese estado yo, hubieráis llegado también a conseguir la paz.
– Ya…, pero el hecho es que está aquí, y hemos conseguido la paz. – le respondió el capitán.
– Capitan… ¿Me permite una pregunta personal? – dijo Idany.
– Por supuesto, hijo. – le respondió éste.
– No he podido dejar de darme cuenta que te llevas muy bien con el hada Hinysia… ¿hay algo entre vostros? – le preguntó sonriendo.
– Ya veo… – le respondió el capitán con una gran sonrisa – El caso es que tenemos algo más que “algo” entre Hinysia y yo…, es mi esposa…
– ¡Ya decía yo!… – dijo Idany.

Idany llevó la conversación hacia lo que realmente le interesaba…

– Otra pregunta… ¿Cómo es que el rey Theoseng, su hija Ashira y algunos de vosotros teneis aspecto humano, mientras que el resto tienen un aspecto tan distinto…, como de personaje de fantasía… si sabes a lo que me refiero? – le preguntó Idany.
– Si, sé a lo que te refieres…, para ti la mayoría de nosotros te recordamos a seres de vuestras leyendas y mitologías… Verás, para responderte a eso debo retroceder hasta los comienzos de nuestro mundo… Cuando nuestros reinos se formaron…, hace mucho tiempo…, en nuestro mundo convivían humanos con el resto de seres mágicos, como tú nos llamas. Eran otros tiempos…, quizás mejores que los actuales… Con el tiempo, la distancia entre humanos y seres mágicos se agrandó hasta llegar a la actualidad. Sin embargo, aun existen entre nosotros personas con aspecto humano… personas que aun conservan en su esencia características humanas.
– ¿Tú eres totalmente humano? – preguntó Idany.
– No…, aunque algunos de mis antepasados si lo eran…, yo soy mezcla de varias especies, aunque mi aspecto parece más humano que mitológico. – le respondió el capitán.
– Ya me parecía a mí que tenias algo raro… – le dijo Idany riendo.
– ¿Y la princesa Ashira? – preguntó Idany.
– Ella también es mezcla de varias especies. – respondió el capitán – Ya he visto como la miras… y ella parece que también se ha fijado en ti.

La conversación continuó, y el capitán Rysengar le siguió hablando sobre su mundo mágico. Sin embargo Idany sospechaba que su estancia allí estaba llegando a su fin.
Cuando se hizo de noche y la gran fiesta finalizó, el capitán Rysengar le dijo:

– Mi querido Idany… creo que deberías volver a tu mundo…, tus padres te estarán esperando.
– Yo quisiera quedarme, capitán. – le respondió el muchacho. – Aun me queda mucho por aprender de tu mundo.
– No te preocupes…, volveremos a vernos…, pero ahora debes volver… Debes terminar tu formación humana antes de poder comprendernos plenamente. Cuando llegue el momento volverás, y podrás quedarte si es lo que deseas… Si no me equivoco, Ashira te estará esperando. – le respondió el capitán, guiñándole un ojo.
– Hay una cosa que me preocupa, capitán. – dijo Idany – si vuelvo ahora a casa ¿Qué les diré a mi padre y mi madre de donde he estado todo este tiempo?… No les puedo decir que he estado en un mundo mágico…
– No te preocupes…, verás…, el tiempo en nuestro mundo viaja a distinta densidad que en el vuestro…, cuando vuelvas a tu mundo, solo habrán pasado un par de horas. Tus padres no te habrán echado en falta aun.

Idany se despidió de sus amigos, prometiéndoles que volvería.

– Ha sido un verdadero honor luchar a tu lado, Señor Awnn. – le dijo Idani al ratón. – Eres un verdadero soldado… a pesar de tu tamaño…
– Mi querido amigo. – le respondió el Señor Awnn. – ¡Nunca judgues a nadie por su tamaño!
– Keroth…, – le dijo Idany al centauro. – Te debo la vida…, muchas gracias…, sin ti todo esto un hubiera sido posible.
– Ha sido un placer, maese Idany. – le respondió el gigante. – Espero verte pronto.
– Mi estimada amiga. – le dijo Idany al hada Hinysia. – Espero que tú y el capitán Rysengar seais muy felices. Espero que me aviséis cuando nazca vuestro primer hijo… o hija… ¡no quisiera perdérmelo por nada del mundo!
– Te avisaremos, no te preocupes. – le respondió el hada, dándole un beso en la mejilla.

Finalmente, llegó el turno de despedirse de la princesa Ashira…

– ¿Me esperarás, Ashira? – le preguntó Idany a la princesa.
– Te esperaré. – le respondió.

Y se dieron un beso…

– Conserva el anillo que te dimos cuando eras un niño. – le dijo el capitán – Te será útil en caso de que te llamemos de vuelta… Si alguna vez quieres volver a nuestro mundo, toca esta flauta – le dijo Rysengar mientras de entregaba una pequeña flauta de madera con unas inscripciones en lengua mágica. – Si lees el texto que lleva inscrito, volverás a vernos.

Al igual que sucedió cuando Idany tenía 8 años, el capitán Rysengar llamó con una pequeña flauta y un hermosos Hipogrifo de Ala roja, mitad caballo mitad águila, apareció volando.

– Se llama Lyedan – le dijo Rysengar a Idany mientras acariciaba al hipogrifo…– cuando vuelvas será tuyo…, será nuestro regalo de bienvenda.

El hipogrifo les volvió a llevar hasta el límite sureste del bosque mágico de Yeralia. Idany, algo sorprendido, vió el mismo gran espejo por el que llegó al mundo mágico. Se colocó delante de él, pero solo pudo verse a si mismo y al bosque. El capitán pronunció la contraseña de hoy – “La Ishiru del Enöwomu resplandece como el Nerärin bajo el Heküfu Ewäta” – y el reflejo del espejo se transformó. Ahora podía ver las estanterías de la biblioteca, tal como estaban cuando atravesó el espejo por primera vez.

– Ya puedes volver a casa, muchacho. – le dijo el capitán.- Y muchas gracias por todo…, te estaremos esperando cuando vuelvas. Y se despidió de Idany.

Idany atravesó el espejo. Volvía a estar entre los libros de la biblioteca. Antes de salir, Idany encontró un par de libros que le llamaron la atención. Trataban sobre razas de otros planetas y sus lenguajes… e Idany se los llevó a casa… Había empezado su formación…, no habia tiempo que peder…
El Reino Mágico de Lysäy, lleno de increíbles aventuras, le estaba esperando.

INFORME: “Taneir’gh71/ War’mor66y2-H27”
La existencia de los Cuatro Reinos Mágicos del planeta Lysäy podría aclarar varios extraños sucesos acontecidos en la región que aun se encuentran sin explicación razonable.

Idany Meechtor Hulend (30.127 d.C. – 30.214 d.C.): Famoso escritor de literatura fantástica. Experto en exobiología y xenolingúística. Durante toda su vida realizó numerosos viajes en los que permaneció ilocalizado. Finalmente se le dio por oficialmente desaparecido cuando tenia 87 años.
Capitán Rysengar: Guardian del Bosque Mágico del Reino de Yeralia.
Ashira: Hija del Rey de Yeralia.
Theoseng: Rey de Yeralia.
Señor Awnn: Ratón de Rakëssen. Conde del Mirlo Blanco y Ayuda de Cámara del General Rhydelkim.hipotesis27-raton-Señor Awnn2

Keroth: Centauro Sataiche de Lomo Plateado:hipotesis26-centauro3

Hinysia: Hada Aistysu:hipotesis27-hada1Kooltsul: Sumo Emperador del Reino de Draylia.hipotesis27-gargola2

Demonio Guardian del Inframundo Reino de Hades: Bestia mascota del rey Kooltsul.hipotesis27-Quimera

Lyedan: Hipogrifo de Ala Roja.hipotesis26-hipogrifo1

Castillo del Rey Theoseng:hipotesis27-castillo_de_fantasia1Castillo del Capitan Rysengar:hipotesis27-casa-en-isla

Castillo Oscuro del Rey Kooltsul:hipotesis27-castillo_de_fantasia2

• Prioritario intensificar supra-analítica Dyn’und-44, Nivel Essuild’o-133.
• Resultado de la desencriptación Ough’bel’euph/908y: Óptima.
• Intensifiquen protocolo Kim’dan’agh-97/3.

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N. del A.:
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