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Como ya sabéis los que visitáis con cierta frecuencia este blog, de vez en cuando me da por escribir algún relato de ficción, que yo llamo “Hipótesis”. Hoy publico la siguiente. La número 26. Se titula “Idany y el Bosque Mágico de Yeralia”, y espero que os guste. ¿Me acompañáis?… ¿Sí?… Pues vamos…
…¡¡Bienvenido al Mágico Bosque de Yeralia!!…hipotesis26-bosque1b

El chico salió de casa. Sus padres habían tenido que irse un momento… algo sobre una explosión en el laboratorio donde trabajaban ambos. Le dijeron que volverían enseguida. Él les respondió que no se preocuparan…, que ya tenía edad suficiente para poder estar solo en casa…, que ya tenía 8 años. Sus padres sabían que Idany era un buen chico, responsable…, y muy listo para su edad, así que le dijeron que estuviera en casa hasta que ellos regresaran…, que aprovechara para hacer los deberes que le habían mandado en el colegio…, así se los podrían corregir cuando volvieran… y se fueron. Los laboratorios donde trabajaban pertenecían a la empresa Mornyshat United Corp., líder planetario en la elaboración de Propulsores Intergalácticos Clase Yaldi, una versión mejorada del famoso Propulsor Quiroga. Dicha empresa se encontraba situada al sur de la ciudad de Yerdyn, en el planeta Lysäy, en una zona de acceso muy restringido. La familia de Idany vivia en una bonita y amplia casa, a las afueras de la ciudad. En hiperdeslizador no se tardaba más de media hora en llegar desde casa al laboratorio, por lo que estarían pronto de vuelta…, además en casa estaba Perss-6, el robot, así que no tenían de qué preocuparse.
Idany vió como sus padres se iban desde la ventana de su cuarto. Lo cierto es que no tenía ganas de hacer los deberes y además estaba muy cansado…, se había pasado la mañana jugando con su perro Ghas, así que decidió echarse un rato en su cama… ¡ya haría después los deberes!…pensó.
Desde su cama, Idany vió sus juguetes. Había uno en particular que le gustaba especialmente…, era el nuevo modelo de explorador espacial que le habían comprado sus padres por su cumpleaños…, se llamaba Capitán Rysengar…, se pasaba el día jugando con él, imaginando aventuras espectaculares.., viajando a planetas misteriosos…, luchando contra monstruos terroríficos… ¡era genial!
Al cabo de un rato Perss-6 se presentó en su habitación y le preguntó:

– ¿Necesitas algo, Idany?
– No, gracias Perssy – le contestó Idany.
– Entonces, si me necesitas, estaré en el sótano arreglando el Colector Whogh del Motor Sowa del hiperdeslizador personal de tu padre – y se fue tan sigilosamente como había venido.

Cuando después se lo preguntaron sus padres, Idany no supo contestarles con exactitud…, aunque no tenia reloj debió de haber pasado casi una hora desde que sus padres se habían ido al laboratorio…, el caso es que no pudo aguantar más y se levantó de la cama…, hacía mucho calor en casa…, estaban en pleno verano…, y decidió salir a dar una vuelta.
La casa donde vivian estaba rodeada de un hemoso bosque muy frondoso. Idany sabia que no debía entrar demasiado lejos en el bosque sin estár acompañado de un adulto… incluyendo a Perssy. Sus padres ya le habían advertido que el bosque podía ser peligroso… le habían dicho que en el bosque había seres misteriosos e incluso monstruos… Lo cierto es que Idany no se lo creía mucho…, ya tenía 8 años…, pero aun así les solía hacer caso a sus padres y solo iba al bosque si le acompañaba alguien.
Sin embargo, en esa ocasión, se adentró solo en el bosque. Lo cierto es que no fue culpa suya…, la culpa fue de la libélula. Quizás fuera debido al reflejo del sol, pero Idany hubiera asegurado que la libélula llevaba chaleco y un sombrero de copa… Idany quiso cazarla, pero ella no se dejaba…, empezó a volar…, Idany empezó a perseguirla… y cuando se quiso dar cuenta no sabía donde estaba… se había perdido y no sabía cual era el camino de regreso a casa…
Sin embargo Idany no se asustó… ya tenía 8 años… sus padres le habían dicho que si algún día se perdía, lo que tenia que hacer era preguntarle a alguna persona mayor el camino de regreso a casa…, así que ahora haría lo mismo… buscaría a alguien en el bosque que le dijera cómo volver a casa… y empezó a andar.
Sin embargo al cabo de un rato seguía sin encontrar a nadie, así que empezó a gritar:

– ¡Hola!… ¿hay alguien aquí?…

Pero nadie contestaba…

– ¿Alguien me oye…? – gritó con todas sus fuerzas… – ¡!!Socorro!!!
– ¡Vale, vale!… ¡Ya te he oído! – dijo alguien. – No hace falta que grites tanto… ¡me vas a romper los tímpanos!

Idany se puso a mirar por todas partes, pero no vio a nadie.

– ¿Quién eres?… No te veo… – dijo Idany.
– Estoy aquí…, a tu derecha…, bajo la flor grande… la de pétalos azules…

Idany miró y entonces le vió… Bajo una gran flor de pétalos azules y tallo rojo, vió un extraño ratón… Idany no se lo podía creer… ¡el ratón le había hablado!… y lo más increíble, si cabe, era que, cuando se acercó y se fijó en él, vió que vestía chaleco, llevaba botines, lucía un hermoso sombrero de copa estilo renacimiento, llevaba un monóculo en el ojo derecho y estaba de pie…

– ¿Me has hablado tú? – le preguntó Idany al ratón.
– ¡Pues claro!… ¿Acaso ves a alguien más que pudiera haberlo hecho? – le respondió el ratón muy ofendido.
– No, es que es la primera vez que me habla un ratón – le respondió Idany.
– ¡Un poco más de respeto, jovencito! No soy un ratón cualquiera… ¡soy un Ratón de Rakëssen!… Conde del Mirlo Blanco y Ayuda de Cámara del General Rhydelkim… ¡Bueno…, bueno! ¿Qué te pasa? Dímelo rapidito que no tengo todo el dia… – le dijo el ratón con un tono algo repelente.
– Es que he entrado en el bosque y me he perdido, y no sé como regresar a casa. – le dijo Idany.
– Y si te has perdido ¿porqué has entrado en el bosque? – le dijo el ratón muy serio.
– Es que cuando entré en el bosque no sabía que me iba a perder en él – le respondió Idany.
– Me parece que no eres muy listo ¿verdad? – le respondió el ratón.
– ¡Tengo 8 años!… – le dijo Idany, algo enfadado.
– ¡Ya…, y yo 116! – le respondió el ratón. – ¿Cómo te llamas, muchacho?
– Me llamo Idany… y tú… ¿Cómo te llamas? – le preguntó Idany.
– Me llamo Awnn, pero tú me puedes llamar Señor Awnn.
– ¿Me puede decir cómo volver a casa, señor Awnn? – le preguntó Idany muy educadamente, no fuera que se volviera a enfadar con él.
– ¡Pues no, no te lo puedo decir!… no tengo ni idea de por donde se puede volver a tu casa…, yo sé donde está mi casa, pero la tuya no… ¡tú deberías saber cómo volver a tu casa…! ¡Para ello es tuya!

Lo cierto es que Idany no sabía cómo rebartirle eso. Quizás podría decirle que su casa no era realmente suya, sino de sus padres…, pero sospechaba que ese argumento no le sirviría de mucho ante la lógica, algo extravagante, del Señor Awnn.

– Entonces ¿podría decirme si hay alguien en el bosque que pueda saberlo, señor Awnn? – le preguntó Idany.
– No se… quizás lo sepa alquien y quizás no… depende… ¡quien sabe!… – dijo el ratón mientras se acicalaba una de sus patas con la mano derecha, mientras se colocaba el monóculo con la izquierda. Cuando terminó le dijo a Idany: – Si yo estuviera en tu lugar le preguntaría al Capitan… aunque claro… ¡Yo nunca podría estar en tu lugar!… ¡a mis años…! ¡ni que fuera tonto…!
– ¿Y donde vive el Capitan? – le preguntó Idany al señor Awnn.
– ¿Qué donde vive el Capitan?… ¿Qué tipo de pregunta es esa, mocoso?… ¡El Capitan vive en su castillo!… ¡Todo el mundo lo sabe…! – le respondió el ratón francamente enfadado.
– Es que yo no soy de por aquí – le intentó calmar Idany.
– Ya lo veo… ya… Y ahora querrás saber cómo llegar al castillo del Capitan ¿no? – casi le gritó el ratón, agitando sus manos.
– Pues si fuera tan amable… – le respondio el chico.

El ratón se le quedó mirando fijamente…, como si estuviera sopesando la respuesta… Al cabo de un rato le dijo al chico:

– Te lo diré…, si no, es posible que no me libre de ti en la vida…, y tengo muchas cosas que hacer para perder el tiempo con alguien como tú… ¡que no sabe ni donde está su casa!… ¡abrase visto semejante absurdez!… El Capitan vive al otro extremo del Valle Siniestro.
– ¿El valle siniestro? –repitió Idany algo asustado.
– El Valle Siniestro…, donde habita la bestia…, se llama Libürack…, es el ser más horripilantemente malvado que existe en el bosque…, dicen que se come a los niños… sobre todo a los tontos – dijo el ratón con cierto rintintin sarcástico, mirando a Idany con una sonrisa irónica… Si quieres llegar al castillo del Capitan, tendrás que pasar el Puente Colgante de Angingtia…, Libürack es su guardian…, solo te dejará cruzar el puente si le vences… solo tendrás una ventaja… tú podrás elegir el reto. Si ganas, te dejará pasar…, si pierdes… bueno… ¡mejor que no pierdas! – le dijo el ratón. – Y ahora me voy…, tengo una reunión de administración al otro extremo del bosque a la que no puedo faltar… van a decidir si instalan un ascensor nuevo en el tronco del árbol donde vivo…
– ¿Y por donde se va al Puente Colgante de Angingtia…? – le preguntó Idany.
– ¿Es que nunca te cansas de preguntar?… No tiene perdida…, sigue el rio que encontrarás al final de este sendero… verás un puente grande… construido de Roble de Chë’chë…, no tiene perdida, es el único puente que existe…, no se puede cruzar el rio por ningún otro sitio… – le dijo el señor Awnn. – Ahora me voy… ¡suerte!

El ratón salió corriendo y desapareció de la vista de Idany. El chico comenzó a andar. Ahora que sabía que en ese bosque los animales podían hablar, se fue fijando por si encontraba algún otro. Y así fue…: vió un par de insectos palo que discutían entre ellos, porque ambos querían una misma hoja de parra…, por lo que les oyó decir, ambos la querían porque con ella podían hacer una sabrosa sopa de verduras…; junto a un viejo abedul, Idany vio un hermoso ciervo hablando con un gran oso blanco…, ambos vestidos de impecable etiqueta malaya…, por lo visto el ciervo estaba a favor de que el Muhäyu Arisäten estuviera Kukëchirun, aunque el Oyümamâse no fuera Asänayo…, mientras que el oso abogaba por que el Kimemën fuera Shisüyu por el Womâki… o algo por el estilo, porque eso no lo entendió.
Vió también unas comadrejas que se estaban riendo a carcajada limpia de un chiste buenísimo que les contaba un búho vestido de payaso…, sin embargo a Idany no le pareció tan gracioso cuando se lo contaron… pero claro, él solo era un niño y ellos eran, evidentemente, seres mágicos. Al principio, Idany llegó a pensar si no estaría soñando…, pero al final se convenció de que nó. A esta conclusión llegó Idany cuando vió un grupo de hadas volando. Idany conocía cómo eran las hadas porque su madre le había contado varios cuentos en los que también aparecían. Sin embargo, estas hadas que veia ahora no eran exactamente igual a las hadas de los cuentos…, eran más bonitas, con colores más brillantes. Además no eran seres pequeñitos, sino que casi todas eran del mismo tamaño que Idany… incluso había alguna que eran tan altas como sus padres… Además iban vestidas con ropas muy elegantes y sus alas eran muy hermosas y relucían al sol. Cuando Idany les preguntó a donde iban tan rápido, las hadas le respondieron que iban a la reunión anual del sindicato de hadas, para decidir si ponerse o no en huelga de alas caídas, porque ya estaban cansadas de hacer siempre ellas todo el trabajo mientras que los hombres-hadas casi nunca hacían nada.

– Yo siempre ayudo a mi madre y hago mi cama todas las mañanas… – les dijo Idany muy orgulloso.
– Eso está muy bien – le dijo el hada mayor, que se llamaba Hinysia – así deberían hacer todos.

Idany también las preguntó si todas las hadas eran como ellas, porque pensaba que las hadas eran como las de los cuentos que le contaban sus padres…, pequeñitas. Las hadas le contestaron que había muchas clases de hadas, grandes y pequeñas. Por ejemplo, ella era un hada Aistysu…, de tamaño grande. Había tambien hadas pequeñas, como las Ukimi, o las Isere… Las habia con alas y sin ellas…, de muchas clases…

– ¿Cómo has llegado hasta aquí? – le preguntó Hinysia.
– Me puse a perseguir a una libélula… y cuando me dí cuenta me habia adentrado demasiado en el bosque y no sabia cómo volver a casa.
– ¿Y a donde vas? – le preguntó el hada mayor.
– Voy al castillo del Capitan, para que me diga cómo volver a mi casa, pero antes tengo que ganar al Guardian Libürack para que me deje pasar el Puente.
– Ten cuidado. Muchos antes que tú han querido retar a la bestia y han perdido. Nadie gana al monstruo luchando… ¡deberás ganarle con otras armas!
– ¿Con cuales? – preguntó el chico.
– ¡Con tu inteligencia!… Libürack es muy fuerte, pero no es muy listo.
– Por cierto… ¿Vosotras podríais decirme el camino para salir de este bosque y llegar a mi casa? – les preguntó Idany.
– El camino lo sabemos…, pero no sabemos cual es la contraseña de hoy – le respondió Hinysia. – Sabemos cual fue la contraseña de ayer… ¡y sabemos la de mañana!… pero la de hoy no.
– ¿La contraseña? – preguntó el chico algo confundido.
– Si… ¡verás!… Cuando un humano toca a un ser mágico del bosque…, cosa que afortunadamente no suele ocurrir casi nunca…, ese humano puede adquirir, por un instante, la Esencia Telúrica del ser al que tocó, y el escudo mágico que protege al bosque le deja pasar… es fácil entrar en el bosque… sobre todo cuando se persigue a uno de los nuestros…, me refiero a una criatura del bosque… sin embargo, para poder salir de él, es necesario abrir el escudo mágico, y para eso se debe recitar la contraseña del día.
– ¿Y quien sabe cual es la contraseña de hoy? – le preguntó Idany.
– Pues el Capitan… ¡claro! – respondió Hinysia.
– ¡Vaya hombre! – replicó Idany – ¡Así que no me libro de retar a la Bestia del Puente!

Las hadas le preguntaron a Idany si tenía hambre. El chico les respondió que si…, un poco…, no habia comido nada desde el desayuno. Entonces Hinysia le ofreció un puñado de fresas silvestres… ¡Estaban para chuparse los dedos!…
Idany llevaba un rato con ganas de preguntarle una cosa a Hinysia. Finalmente, le dijo:

– Hinysia… ¿puedo hacerte otra pregunta?
– Claro… ¿Qué quieres saber? – le respondió el hada.
– Viniendo hacia aquí he visto a algunos habitantes del bosque mágico hablando en un idioma muy raro… sin embargo a otros, como a vosotras y al Señor Awnn, os entiendo perfectamente ¿Cómo es posible eso?
– Veras…, nosotras hablamos el idioma estándar de nuestro mundo mágico…, todos los habitantes del bosque lo hablamos…, incluso tú lo puedes hablar…, es un conocimiento intrínseco a la Esencia Telúrica que poseemos cada uno de nosotros…, incluso la tuya. Sin embargo, como puedes suponer, nuestro mundo es muy grande, y existen también otros idiomas, propios de otras regiones mágicas. Lo que has oído tú ha sido a alguno de nosotros hablando en esas otras lenguas. Sin embargo, cuanto más tiempo estés entre nosotros, más fácil te será entender también esas otras lenguas…, tu Esencia Telúrica te ayudará.

Finalmente las hadas se despidieron de Idany. El chico vió como se iban volando y pensó que le gustaría ser como ellas y poder volar también.
Idany siguió caminando, pensando cómo poder vencer al monstruo… Finalmente se le ocurrió una idea.
Al poco tiempo llegó cerca del puente. Junto a él estaba la bestia, Libürack… Realmente era el monstruo más horripilante que Idany habia visto nunca…, bueno, realmente era el único monstruo que Idany habia visto nunca.
Antes de que la bestia le viera, Idany se escondió tras un árbol, para poder verle con más detalle. Libürack era grande, muy alto, con dos enormes alas, unas garras gigantescas…, parecía un dragón pero más feo…, le recordaba al monstruo de un cuento que un dia le contó su padre… ¡horrible!… tenia una boca enorme con unos dientes del tamaño de sables… un cuello largo y unos ojos rojos que te helaban la sangre solo con verlos.
Idany se dijo: yo no le he hecho nada malo al bicho ese, así que no tiene porqué hacerme daño a mí… Y con esa confianza indestructible de los niños, Idany respiró hondo y se dirigió hacia la bestia.
En cuanto le vio, la bestia se puso en guardia.

– ¡Alto! – rugió Libürack. – está prohibido cruzar el puente salvo que me ganes a un reto ¿Cuál eliges?
– ¡Elijo el reto de las adivinanzas! – le respondió desafiante Idany.
– ¡De acuerdo! ¿Cuáles son las reglas? – le amenazó la bestia.
– ¡El que no acierte la adivinanza pierde! – le dijo el chico.
– ¡Estupendo!… ¡Empiezo yo! – bramó Libürack.

Idany hubiese preferido empezar él, pero no era cuestión de llevarle la contraria al guardian del puente. Además, pensó, en el fondo da lo mismo quien empiece. Idany era bueno acertando adivinanzas…, al menos lo era en el colegio con sus compañeros de clase…, ahí siempre les ganaba.

– ¡A ver si adivinas esta! – le dijo el monstruo:

“En alto vive, en alto mora,
en alto teje, la tejedora.”

Idany sonrió, porque esa la conocía:

La araña. – le respondió.
– ¡Muy bien!… has tenido suerte esta vez. – ironizó la bestia. – ¡Ahora tu turno!
– Idany pensó un momento y dijo:

“¿Qué es, qué es,
del tamaño de una nuez,
que sube la cuesta
y no tiene pies?”

El Guardián atronó y, mostrando sus afilados colmillos, dijo:

– ¡!Joven inexperto…, con eso me quieres ganar!!… esa es fácil: el caracol. Me toca de nuevo. ¡Y esta vez no será tan sencilla!

“En medio del cielo
estoy sin ser sol,
ni luna llena,
sin ser lucero,
ni estrella.
A ver si aciertas quién soy.”

Esta vez si que era difícil, pensó Idany.

– ¡Vamos, vamos, muchacho!, ¡adivínalo si puedes! – le retaba la bestia.
– En medio del cielo… ¡eso es! – grito Idany – ¡Es la letra “E”!

A Libürack no le sentó nada bien el que Idany lo acertara, y se puso muy enfadado.

– Me toca – dijo Idany:

“Cual es el animal que de niño con cuatro pies anda,
de joven con dos corre
y ya anciano con tres pies se desplaza.”

Libürack pensó y pensó… se puso rojo de ira… ¡esa no la conocía!… por más que pensaba no conseguía saberla…

– ¡Te he ganado! – le dijo el chico – ¡Déjame pasar el puente!
– Tienes razón… aunque no me guste reconocerlo… ¡Puedes pasar! – le respondió la bestia.

Aunque la bestia era muy fea, también mantenía su palabra, así que le dejó pasar.
Idany siguió caminando y, finalmente, vio a lo lejos el castillo del Capitán… era un castillo grande…, de esos que aparecen en los cuentos de hadas que le contaban sus padres antes de ir a dormir… ¡Era muy bonito!
Cuando llegó al castillo, Idany le dijo al guardia de la puerta, que, por cierto, era un impresionante Centauro Sataiche de Lomo Plateado, aunque eso lo supo Idany después. El centauro se mantenía erguido sobre sus cuatro patas y, como era tan alto, Idany tuvo que levantar la cabeza para poder mirarle a la cara:

– Por favor, quisiera ver al Capitán.
Motivo de la visita – le respondió el guarda sin ni siquiera mirarlo, mientras escribía algo en un libro muy gordo que sostenía entre sus enormes manos.
– Necesito que el Capitán me diga el camino para poder regresar a mi casa y cual es la contraseña de hoy para salir del bosque. – le respondió el muchacho.
– De acuerdo – contestó el guardia muy serio – pero antes me tendrás que decir cual es el Orekisan del Atefuwa que Erorohe el Cetro del Amitomi.
¿Qué? – dijo Idany con los ojos como platos.
Que cual es el Orekisan del Atefuwa que Erorohe el Cetro del Amitomi… ¡creo que estaba claro la primera vez! – respondió el centauro haciendo gala de toda su paciencia.

Idany se quedó de piedra… ¡la gente de este bosque está loca! – pensó. – ¡como una regadera!
Sin embargo, después de todo el tiempo que llevaba caminando por el bosque y hablando con sus habitantes, Idany creía conocerles un poco…, lo suficiente para saber como reponderles… así que le dijo al guarda con toda la naturalidad del mundo:

Se trata, evidentemente, del Owanuchiyu sobre el Wowota del Uyumatsu.

El centauro, que no se esperaba esta contestación, desvió la mirada del libro y le observó atentamente.

¡Correcto!… ¿Has traido el Emaran del Unusame Azul?
No – respondió Idany – Pero tengo un Ukurami de Arachi Rojo.
Ya…, pero el Ukurami necesita un Onuchima Iseneka para Shimutear el Achiwa del Estandarte Shifure. – dijo el centauro.
Pero eso era con el Antiguo Reglamento Atokichi. Con el nuevo Precepto Ushirehi ya no es necesario. – replicó Idany.
– ¿Ah, no? – dijo sorprendido el centauro mientras consultaba otro libro gordísimo. – Precepto Ushirehi… dices… ¡con tanta nueva ley no hay quien se entienda!…, perdona… Puedes pasar… Bienvenido… El Capitán está en la sala principal… no tienes perdida… todo recto al fondo…

El centauro se apartó y dejo pasar a Idany. El muchacho entró en el castillo y llegó a la sala principal… una enorme sala con una gigante chimenea, decorada con cuadros muy bonitos y tres cabezas de Monstruos Esskelnys.
En un lateral de la sala, junto a una gran ventana, estaba el Capitán. Cuando Idany se acercó a él, el Capitán se dio la vuelta y le saludó:

– Hola ¿Quién eres? – le preguntó.
– Me llamo Idany, Capitán – le respondio el chico.
Yo soy el Capitán Rysengar – le dijo.

Idany se quedó parado… ¡se llamaba igual que su juguete preferido!… el explorador espacial…

– ¿Qué quieres, chico? – le preguntó el hombre.
– Es que me he perdido en el bosque y no se cual es el camino para volver a casa…, además me han dicho que necesito conocer la contraseña de hoy para poder salir del bosque, capitán. – le respondió Idany.
– ¡Vaya, vaya!… – replicó el capitán – así es que te has perdido en el Bosque Mágico de Yeralia.
– ¿Yerania, capitán? – preguntó Idany.
– Si…, así se llama este Reino…, Yeralia… y este es su gran bosque, repleto de todo tipo de criaturas… unas buenas y generosas… y otras maléficas y espantosas…, aunque todas extrañas…, y yo soy el Guardián del Bosque… ¡Debes ser un niño muy valiente si has podido llegar hasta aquí! – le dijo el capitán.

Entonces Idany le contó al capitán cómo habia llegado hasta el castillo… le contó su conversación con el Ratón de Rakëssen… Conde del Mirlo Blanco y Ayuda de Cámara del General Rhydelkim… el Señor Awnn…; le contó su encuentro con las hadas; y su combate con adivinanzas con el Guardian del Puente Colgante de Angingtia…, la Bestia Libürack…, y cómo le habia ganado…; incluso le contó su extrañísima conversación con el Guarda del castillo, el Centauro, – el capitán Rysengar le dijo a Idany que el centauro se llamaba Keroth y era un Sataiche de Lomo Plateado…, lo cual era todo un honor para el castillo, pues pocos tienen un guarda tan impresionante… ¡y era verdad!

– No te preocupes, Idany – le dijo el capitán cuando el chico hubo terminado de contarle su historia – yo te llevaré hasta el límite del bosque, cerca de tu casa. Yo no puedo salir fuera del bosque…, tengo responsabilidades…, y además no quiero.
– ¿Eres tú también un ser mágico como el resto que vive en el bosque? – le preguntó Idany al Capitán.
– Si, si quieres llamarlo así. Nuestro sitio es este. Aquí estamos seguros… Siento todos los inconvenientes, pero es que es necesario que proteja el bosque, y todo el Reino de Yeralia realmente, de la vista de los humanos… Si nos vieran sería muy peligroso… para nosotros… pero también para ellos…
– Pero… ¿Igual que he os he podido ver yo, es posible que os puedan ver las personas adultas, no? – le preguntó Idany.
– Bueno… lo cierto es que estamos más protegidos de lo que te parece. Podría decirse que nuestro mundo está en otra dimensión. Como bien te contaron las hadas, para que un humano pueda entrar en nuestro bosque…, para que pueda vernos…, es necesario que adquiera Esencia Telúrica…, y eso ¡te lo puedo garantizar!, es más difícil de lo que pudiera parecer. Solo las personas que ya posean de forma natural algo de esa esencia mágica podrá realmente acceder a nuesto bosque… Y alguien así nunca nos hará daño… ¡es imposible!
Además…, tengo que decirte un secreto… ¡Tú nos has podido ver porque yo… nosotros, lo hemos querido así!… Hace un tiempo que te hemos estado vigilando…, comprobando tu Esencia Telúrica Natural… Posees algo que muy poca gente tiene… por eso hemos permitido que nos veas.
Te contaré… Existe una profecía en nuestro reino que afirma que solo un humano…, un Hijo de Adan y Eva…, podrá, al fin, traer la paz a nuestro mundo… ¡y ese humano podrías ser tú!… No…, no te alarmes… Aun eres muy joven…, aun deberás crecer para que la profecía se pueda hacer realidad…, pero hemos querido verte en persona antes para…, digamos… estudiarte más de cerca y así poder prepararte.

El capitán Rysengar se acercó a la mesa central de la sala y sacó de uno de sus cajones un objeto pequeño… se acercó a Idany y le dijo:

– Toma, ponte este anillo…, es un anillo mágico… cuando seas mayor y estés preparado para volver a Yeralia, el anillo te ayudará a venir. Mientras tanto, prepárate, estudia… hazte un hombre… Ahora es hora de volver a tu casa.

Dicho esto, salieron ambos de la gran sala, Rysengar llamó con una pequeña flauta, y un hermoso Hipogrifo de Ala Roja, mitad caballo mitad aguila, apareció volando. Se montaron en él y emprendieron el vuelo. El Hipogrifo les llevó hasta el límite sureste del bosque… y se apearon del hermoso animal. El Capitan, entonces, pronunció unas extrañas palabras, que Idany supuso que eran la contraseña de hoy:

“El Owokënu descansa en el Utömetsu del Imohëru de Ranüwa”.

Después, dirigiéndose a Idany, le dijo:

Ya puedes irte. Pero acuérdate…, nuestro destino puede depender de ti. Te estaremos esperando… Adios.

Idany se fue a su casa… se conocía el camino ya que estaba cerca… Cuando llegó era ya casi de noche…, no vio ni a sus padres ni al robot, así que fue a su cuarto… y guardó el anillo en una caja de zapatos que tenia bajo la cama, donde tenia metidos sus pequeños tesoros personales… como el los llamaba… Despues de todo el dia andando por el bosque estaba muy cansado, así que se echó en la cama y se quedó dormido. Al cabo de un rato regresaron sus padres. El robot salió a recibirles.

– ¿Ha pasado algo en nuestra ausencia, Perssy? – le preguntó el padre al robot.
– Nada, señor. Idany no ha salido de su cuarto en todo el día… Se echó en la cama y se quedó dormido. Debía estar muy cansado después de estar toda la mañana jugando con su perro Ghas. ¿Qué tal el laboratio, señor? – dijo el robot.
– No ha sido nada grave… una falsa alarma… solo se incendió parte del almacén, pero se solucionó enseguida, nadie resultó herido – le respondió.

Cuando Idany se despertó les contó a sus padres lo que le había pasado en el bosque mágico. Sus padres le escucharon con una sonrisa en los labios… ¡realmente nuestro hijo tiene una imaginación asombrosa!… se dijeron, pero, evidentemente, no hicieron caso al niño.
Idany se quedó algo decepcionado, pero así era mejor…, pensó. Ya se convencerían de la verdad cuando llegara el momento adecuado… Mientras tanto, el anillo permanecía guardado en la caja de zapatos bajo su cama… esperando la hora…

INFORME: “E’sulor88/Hatug’e5x5-H26”
• Sería prioritario realizar un análisis más exaustivo (Nivel Eng’ris’ooy-19) de las actividades de Idany, así como de la hipotética existencia del Reino de Yeralia y sus mágicos habitantes.
Idany Meechtor Hulend (30.127 d.C. – 30.214 d.C.): Famoso escritor de literatura fantástica. Durante toda su vida realizó numerosos viajes en los que permaneció ilocalizado. Finalmente se le dio por oficialmente desaparecido cuando tenia 87 años.
Cerian Meechtor Lleriscer (30.097 d.C. – 30.188 d.C.): Ingeniero especializado en propulsores intergalácticos. Padre de Idany.
Awena Hulend Yalvor (30.100 d.C. – 30.194 d.C.): Astrofísica especializada en Efectos Relativistas de Alta Velocidad. Madre de Idany.

Propulsor Quiroga:
Los viajes dentro de la propia galaxia Vía Láctea han sido posibles gracias a la existencia del “Propulsor anti-gravitatorio Skarbek-Arihyoshi” (inventado el año 2372 d.C.) y sus sucesivas versiones mejoradas basadas en el mismo principio básico. Sin embargo, con el objeto de poder viajar a otras galaxias y más allá, dicho principio básico, y por tanto, toda tecnología basado en él, se comprobaron insuficiente para tal fin.
Por tanto, se impulsaron otras vías de investigación – como la realizada por el científico, doctor en física cuántico-matemática y astrofísica, Usagi Aiyangār Shimedzu, en el año 29.992 d.C. – que dieron como resultado que en el año 30.105 d.C., el astrónomo y físico cuántico Handon-Tadeshi Quiroga Chandrasekhar inventara un prototipo de nave, el llamado “Propulsor Quiroga”, capaz de crear sus propios “Puentes de Einstein-Rosen”, más conocidos como “Agujeros de gusano”, que permitía viajar a distancias cósmicas en tiempos increíblemente breves.

• Prioritario intensificar supra-analítica Ageaegh’s-2/3, Nivel Roth’cha-12.
• Resultado de la desencriptación Ph’dynusk/3v44: Óptima.
• Intensifiquen protocolo Augh’ton-92/4.

Capitán Rysengar: Guardian del Bosque Mágico del Reino de Yeralia.
Señor Awnn: Ratón de Rakëssen. Conde del Mirlo Blanco y Ayuda de Cámara del General Rhydelkim.
Bestia Libürack: Guardian del Puente Colgante de Angingtia.
Hinysia: Hada mayor.
Keroth y su esposa: Centauros Sataiche de Lomo Plateado:hipotesis26-centauro3-Keroth y su esposa

Hipogrifo de Ala Roja:hipotesis26-hipogrifo1

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N. del A.:
SI QUIERES LEER MIS PEQUEÑOS FRAGMENTOS DE FICCIÓN, ENTRA EN LA PÁGINA DE ESTE BLOG: “HIPÓTEIS-RELATOS”. https://observandoelparaiso.wordpress.com/hipotesis-relatos/

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