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Herbert_Draper_-_The_Lament_for_Icarus_-_2¡¡Hoy os propongo volar!!… Para ello quiero atraer vuestra atención hacia el magnifico cuadro “The Lament for Icarus” (“El lamento por Ícaro”), del pintor inglés Herbert James Draper (1863 – 1920).
Estilo: Clasicismo
Año: 1898
Tipo: Óleo sobre lienzo
Dimensiones: 183 cm x 156 cm
Ubicación: Tate Britain, Londres

(Haced click en la imagen para verla a tamaño grande).Herbert_Draper_-_The_Lament_for_Icarus_-_1

 Detalles del óleo:Herbert_Draper_-_The_Lament_for_Icarus_-_3Herbert_Draper_-_The_Lament_for_Icarus_-_4Herbert_Draper_-_The_Lament_for_Icarus_-_5Herbert_Draper_-_The_Lament_for_Icarus_-_8

• Estudios para “El lamento por Ícaro”:Herbert_Draper_-_The_Lament_for_Icarus_-_6Herbert_Draper_-_The_Lament_for_Icarus_-_7

• Herbert James Draper (Londres, 1863 – 1920) fue un pintor inglés de la era victoriana. Estudió arte en la Real Academia de Londres y se comprometió en varios viajes educativos a Roma y a París entre 1888 y 1892. En 1890 incluso trabajó de ilustrador. En 1891 se casó con Ida con la cual tuvo una hija. En 1894 comenzó su periodo más productivo, principalmente se enfocó en temas mitológicos de la antigua Grecia. Su obra “El lamento por Ícaro” de 1898 ganó la medalla de oro en la Exposición Universal de París en 1900.Herbert_Draper_-_6

Ícaro: En la mitología griega, Ícaro (en griego antiguo Ἴκαρος – Ikaros) es hijo del arquitecto Dédalo, constructor del laberinto de Creta, y de una esclava llamada Náucrate.
Estaba retenido junto a su padre en la isla de Creta por el rey de la isla, llamado Minos.
Dédalo decidió escapar de la isla, pero dado que Minos controlaba la tierra y el mar, Dédalo se puso a trabajar para fabricar alas para él y su joven hijo Ícaro. Enlazó plumas entre sí uniendo con hilo las plumas centrales y con cera las laterales, y le dio al conjunto la suave curvatura de las alas de un pájaro. Ícaro a veces corría a recoger del suelo las plumas que el viento se había llevado o ablandaba la cera.
Cuando al fin terminó el trabajo, Dédalo batió sus alas y se halló subiendo y suspendido en el aire. Equipó entonces a su hijo de la misma manera, y le enseñó cómo volar. Cuando ambos estuvieron preparados para volar, Dédalo advirtió a Ícaro que no volase demasiado alto porque el calor del sol derretiría la cera, ni demasiado bajo porque la espuma del mar mojaría las alas y no podría volar. Entonces padre e hijo echaron a volar.
Pasaron las islas de Samos, Delos, Paros, Lebintos y Calimna, y entonces el muchacho comenzó a ascender. El ardiente sol ablandó la cera que mantenía unidas las plumas y éstas se despegaron. Ícaro agitó sus brazos, pero no quedaban suficientes plumas para sostenerlo en el aire y cayó al mar. Su padre lloró y lamentando amargamente sus artes, llamó a la tierra cercana al lugar del mar en el que Ícaro había caído Icaria en su memoria.
Dédalo llegó sano y salvo a Sicilia donde quedó bajo la protección del rey Cócalo. Allí construyó un templo a Apolo en el que colgó sus alas como ofrenda al dios.

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