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Hoy es 27 de noviembre. Se celebra la fiesta de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Conmemoración de la aparición de la Virgen María a Santa Catalina Labouré. Recordemos lo que sucedió. Para ello he compuesto este post. Espero que os guste.medallamilagrosa3-capilla1

En 1830, en la Capilla del Seminario (Noviciado) de la Casa Madre de las Hijas de la Caridad, situada en el número 140 de la calle del Bac en París, hoy Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, se apareció la Virgen María a santa Catalina Labouré pidiéndole la creación de una medalla posteriormente conocida como la Medalla Milagrosa.medallamilagrosa4-mapa capilla3medallamilagrosa3-mapa capilla1medallamilagrosa4-mapa capilla2medallamilagrosa3-fachada capilla1medallamilagrosa3-fachada capilla2medallamilagrosa3-fachada capilla3medallamilagrosa3-fachada capilla4

El miércoles 21 de abril de 1830, Catalina Labouré queda admitida en el Seminario (Noviciado) de la Casa Madre de las Hijas de la Caridad, situado en la calle del Bac, numero 140, en París. Este tiempo de formación queda señalado, para Catalina, por acontecimientos especiales. De ellos, habla con sencillez a su confesor, quien no parece prestar atención alguna a sus palabras.
Las jornadas trancurren apaciblemente. Catalina es feliz. Tiene, sin embargo, un deseo: el de ver a María, a quien, desde su infancia, ruega con tanto fervor.

1ª aparición:

El 18 de julio (Catalina tiene 24 años), Sor Marta, la Directora del Seminario, habla de la devoción que tenia San Vicente de Paul a la Virgen Santísina. Llegada la hora, Catalina se acuesta con un presentimiento: aquella noche verá a Maria. El acontecimiento se produce a las 23:30h. Al referir su experiencia a su confesor, recibe de él una reprimenda. Sin embargo, más adelante, él mismo le pedirá que la ponga por escrito. Así lo hará Catalina en 1856:medallamilagrosa-libro16-autografo18julio

Sus recuerdos están intactos:

“A las once y media de la noche, oí que me llamaban por mi nombre:

“Hermana, hermana”.

Despertándome, miré hacia el lado por donde oía la voz: era del lado del pasillo; descorrí la cortina y vi a un niño vestido de blanco, de, más o menos, cuatro o cinco años de edad, que me dijo:

“Ven a la Capilla, la Santísima Virgen te espera”.

Inmedietamente me vino el pensamiento: “Pero van a oírme”. El niño me respondió:

“Quédate tranquila, son las once y media, todas duermen profundamente. Ven te espero”.

Me di prisa en vestirme y me dirigí al lado de aquel niño que se había quedado de pie, sin moverse, junto a la cabecera de mi cama. Me siguió, o más bien, le srguí yo a él, colocado a mi izquierda, esparciendo rayos de claridad por todas partes por donde pasábamos, lo que me admiraba mucho. Pero más sorprendida quedé cuando entré en la Capilla; la puerta se abrió apenas la tocó el niño con la punta del dedo. Y todavía due mayor mi sorpresa cuando ví todas las velas y luces encendidas, lo que me recordaba la “misa del Gallo”. Pero la Santísima Virgen yo no la veía. El niño me condujo hasta el prebiterio, junto al sillón del Padre Director, y allí me puse de rodillas. El niño se quedó de pie todo el rato. Como se me hacía largo el tiempo, miraba del lado de las tribunas por si las veladoras pasaban por allí.
Por fin llegó la hora. El niño me previno diciéndome:

“He aquí a la Santísima Virgen, aquí está”.

Oí un ruido, como de “fru fru” de un vestido de seda… que venia a colocarse sobre las gradas del altar, del lado del Evangelio, en el sillón semejante al de Santa Ana… Yo dudaba de si era la Virgen. Pero el niño que estaba allí, me dijo:

“Ahí tienes a la Virgen Santísina”.medallamilagrosa-libro10

En aquel momento me sería imposible decir lo que experimenté, lo que se dio en el fondo de mí ser: me parecía que no veía a la Santísima Virgen… Fue entonces cuando el niño me habló, no ya como un niño sino como un hombre fuerte y con palabras muy fuertes.
Mirando en ese momento a la Virgen, dí solo un salto junto a ella, y me puse de rodillas en las gradas del altar, con las manos apoyadas en las rodallas de la Santísima Virgen.medallamilagrosa-libro13

Allí transcurrió un momento, el más grato de mi vida. Me sería imposible decir todo lo que experimenté. Ella me dijo cómo tenía que comportarme en mis penas: que viniera – mostrándome con la mano izquierda el pie del altar – y volcara mi corazón, y allí recibiría todos los consuelos de que tuviera necesidad… Allí le pregunté lo que significaban todas las cosas que había visto, y me lo explicó todo.medallamilagrosa10b

Me quedé no sé cuanto tiempo; lo único que sé es que cuando se marchó, algo se extinguió, era algo así como una sombra que se dirigía hacia el lado de la tribuna, siguiendo el mismo camino por el que había venido. Me levanté de las gradas del altar y vi al niño donde le había dejado. Me dijo:

“Se ha marchado”.

Tomamos el mismo camino, siempre con las luces encendidas, y el niño simpre a mi izquierda. Creo que este niño era mi angel de la guarda, que se había hecho visible para mostrarme a la Santísima Virgen, porque yo le había rezado mucho para que me alcanzara este favor. Iba vestido de blanco, llevando consigo una luz milagrosa, es decir, era resplandeciente de luz, de unos cuatro o cinco años de edad.
Vuelta a la cama, eran las 2 de la madrugada: oí dar la hora. Y no me volví a dormir.”

Durante su larga conversación, María anunció a Catalina que se la iba a encargar una misión. Y se le advirtió que, como todos los mensajeros de Dios, tendría que tropezar con numerosas dificultades y sufrir contradicciones.
En un texto escrito el 30 de octubre de 1876, Catalina refiere algunas de las palabras de María:

“Hija mía, el Buen Dios quiere encargarte de una misión. Tendrás muchas dificultades, pero podrás sobrelleverlas pensando que lo haces por la gloria de Dios. Conocerás lo que es de Dios, porque te verás atormentada hasta que lo hayas dicho al que está encargado de dirigirte. Se te contradirá, pero tndrás contigo la Gracia. No temas. Veras algunas cosas: da cuenta de ellas. Recibirás insppiracion en tus oraciones.
Los tiempos son malos. Van a caer desgracias sobre Francia… El mundo entero se verá golpeado por las desgracias de todas clases… llegará el momento en que el peligro será grande; se creerá todo perdido… la cruz será despreciada, la sangre correrá por las calles, el mundo entero se verá sumido en la tristeza… Pero venid al pie de este altar, aquí se derramarán las gracias sobre todas las personas que las pidan con confianza y fervor. Se derramarán cobre todos, grandes y pequeños…”

A continuación, Catalina cita las palabras que se dirigen directamente al Padre Aladel, el sacerdote que recibía sus confidencias:

“La Santísima Virgen quiere que empiece usted una orden, de la que seá usted el fundador y director. Es una Cofradía de Hijos de Maria. La Santísima Virgen le concederá a usted muchas gracias”.

La vida de Catalina prosigue con tranquilidad. Pero en los últimos días de julio violentos tumultos acaban provocando el derrocamiento del rey de Francia, Carlos X. El confesor de Catalina, Padre Aladel, queda desconcertado. Su penintente ¡se lo había anunciado! ¿Serían sus comunicaciones algo auténtico y no simplemente fruto de su imaginación?

2º aparición:

Y de nuevo se plantea la cuestión al escuchar el relato de otra nueva aparición (27 de noviembre). En fechas diferentes, Catalina ha escrito varios relatos de la misma:medallamilagrosa-libro17-autografo27noviembremedallamilagrosa6medallamilagrosa13

“El 27 de noviembre de 1830, que era – aquel año – el sábado anterior al primer domingo de Adviento, a las cinco y media de la tarde, después de la lectura de la meditación, en medio del gran silencio… me pareció oír ruido del lado de la tribuna, junto al cuadro de San José, como el “fru fru” de un vestido de seda. Habiendo mirado de aquel lado, vi a la Santñisima Virgen a la altura del cuadro de San José.
La Santídima Virgen estaba en pié, vestida de blanco, un vestido de seda blanco-aurora… un velo blanco que le llegaba hasta abajo. Por debajo del velo vi sus cabellos, divididos en dos partes, la cara descubierta, los pies apoyados en una bola, es decir, la mitad de una bola, o por lo menos, yo no vi más que la mitad, aplastaban una serpiente, y sosteniendo una bola entre sus manos, que representaba al globo, tenía las manos elevadas de una manera muy natural, con los ojo elevados al cielo. Su rostro era de toda belleza, yo no podría describirla.medallamilagrosa7-virgen con globomedallamilagrosa7-virgen con globo2medallamilagrosa-libro15medallamilagrosa-libro8

Y de pronto vi unos anillos en sus dedos, revestidos de piedras preciosas, más bellas las unas que las otras, unas más grandes, otras más pequeñas, que despedían rayos más hermosos los unos que los otros. Estos rayos salían de las piedras: de las más grandes, los rayos más grandes, los rayos más hermosos que se ensanchaban cada vez más, y de las más pequeñas que también se ensanchaban hacia abajo, lo que llenaba toda aquella parte baja. Yo ya no veía sus pies.
En aquel momento que estaba contemplándola, la Virgen bajó los ojos para mirarme. Una voz se dejó oir, para decirme estas palabras:

“Esta bola que ves, representa el mundo entero, especialmente a Francia, y a cada persona en particular”.

Aquí no se expresarme sobre lo que experimenté y lo que percibí; la belleza y el resplandor de los rayos tan bellos…

“Son el símbolo de las gracias que derramo sobre las personas que me las piden”…

y para explicar los anillos que no proyectan rayos, agrega:

“Es el simbolo de las gracias de aquellos que se han olvidado de pedírmelas”.medallamilagrosa8-virgen con anillos1medallamilagrosa8-virgen con anillos2medallamilagrosa8-virgen con anillos3medallamilagrosa8-virgen con anillos4medallamilagrosa8-virgen con anillos5medallamilagrosa-libro2

Haciéndome comprender cúan agradable es orar a la Virgen y qué generosa es ella con las personas que la invocan. Cúantas gracias a las personas que se las piden, qué gozo experimenta al concederlas. En ese momento, estaba o no estaba…, gozaba, no se…
Se formó un marco, algo ovalado, en torno a la Virgen, y en la parte de arriba de aquel marco, estas palabras:

“Oh María, sin pecado concebida,
ruega por nosotros que recurrimos a ti”

escritas en letras de oro.
Entonces, se dejó oir una voz que me dijo:

“Haz, haz acuñar una medalla según este modelo. Todas las personas que la lleven, recibirán grandes gracias, llevándola al cuello. Las gracias serán abundantes para las personas que la lleven con confianza”.

Unos momentos después, el cuadro se dio la vuelta y en el reverso, Catalina ve una M, sobre la cual había una cruz descansando sobre una barra, la cual atravesaba la letra hasta un tercio de su altura, y debajo los corazones de Jesús y de María, de los cuales el primero estaba circundado de una corona de espinas, y el segundo traspasado por una espada. En torno había doce estrellas.

“Inquieta por saber lo que había de poner en el reverso de la medalla, después de muchas oraciones, un dia, durante la meditación, me pareció oir una voz que decía:

“La letra “M” y los dos corazones dicen bastante”.medallamilagrosa1medallamilagrosa2

3º aparición:

Durante una tercera aparición, en diciembre de 1830 (Catalina no ha concretado el dia), Maria confirma la misión confiada el 27 de noviembre y le dice a Catalina:

“Ya no me verás más, pero oirás mi voz durante tus oraciones”.

Es el final de las apariciones. El Padre Aladel quedó perplejo al escuchar a Catalina. Le dijo que no pensara más en todas aquellas “imaginaciones”. Por otra parte, el periodo de Seminario termina y Catalina va a dejar la calle de Bac.medallamilagrosa12

El 30 de enero de 1831, se acaba el seminario. Catalina toma el hábito. Al día siguiente, se va al hospicio de Enghien, fundado por la familia de Orléans, calle de Picpus, n°12, en Reuilly, al Este de París, en un barrio de miserias donde atenderá a los pobres a lo largo de 46 años. Su secreto lo guardará toda la vida para ella.

En el hospicio, se pone al trabajo. Pero la voz interior insiste: hay que hacer que se acuñe la medalla. De eso Catalina vuelve a hablar a su confesor, el Padre Aladel.

Después de dos años de entrevistas y de observación de la conducta de Catalina, el sacerdote informó al arzobispo de París de lo sucedido sin revelar la identidad de Catalina. La propuesta fue aceptada, se fabricaron las medallas y llegaron a ser muy populares.

En febrero de 1832, hay en París una terrible epidemia de cólera, con más de 20.000 muertos. Las Hijas de la Caridad empiezan a distribuir, en junio, las 2.000 primeras medallas acuñadas a petición del padre Aladel.
Son numerosas las curaciones, lo mismo que las protecciones y conversiones. Es un maremoto. El pueblo de París califica la medalla de «milagrosa». La Medalla se llamaba originalmente: “de la Inmaculada Concepción”, pero al expandirse la devoción y haber tantos milagros concedidos a través de ella, se le llamó popularmente “La Medalla Milagrosa”.

En el otoño de 1834 ya hay más de 500.000 medallas, y en 1835 más de un millón en todo el mundo.
En 1839, se ha propagado la medalla hasta alcanzar más de diez millones de ejemplares.
A la muerte de sor Catalina, en 1876, se cuentan más de mil millones de medallas.

La doctrina de la Inmaculada Concepción aún no era oficial, pero la medalla con las palabras “Concebida sin pecado” influyó en el papa Pío IX al proclamar el dogma de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre de 1854.
Cuatro años más tarde, en 1858, las apariciones de Lourdes van a confirmar a Bernadette Soubirous el privilegio de la madre de Dios.

Estampa de 1909 de la Asociación de la Medalla Milagrosa:medallamilagrosa-estampa1909

Explicación del simbolismo de la medalla:medallamilagrosa3

En el anverso:

Las palabras y los símbolos grabados en el anverso de la medalla expresan un mensaje con varios aspectos estrechamente ligados entre sí.

«Oh María, sin pecado concebida,
ruega por nosotros que recurrimos a ti».

La identidad de María se nos revela aquí explícitamente: la Virgen María es inmaculada desde su concepción. De este privilegio que ya le viene de los méritos de la Pasión de su Hijo Jesucristo, emana su inmenso poder de intercesión que ejerce para quienes le dirigen sus plegarias. Por eso la Virgen María invita a todos las personas a acudir a ella en cualquier trance.
Sus pies en medio de un globo aplastan la cabeza de una serpiente.medallamilagrosa15-pisando una serpiente

Este globo representa a la tierra, el mundo. Entre judíos y cristianos, la serpiente personifica a Satanás y las fuerzas del mal. La Virgen María toma parte en el combate espiritual, el combate contra el mal, cuyo campo de batalla es nuestro mundo. Nos invita a entrar nosotros también en la lógica de Dios que no es la lógica del mundo. La gracia auténtica de conversión es lo que ha de pedir el cristiano a María para transmitirla al mundo.
Sus manos están abiertas y sus dedos adornados con anillos que llevan piedras preciosas de las que salen rayos que caen esparciéndose por toda la tierra.
El resplandor de estos rayos, lo mismo que la hermosura y la luminosidad de la aparición descritas por Catalina, requieren, justifican y alientan nuestra confianza en la fidelidad de María (los anillos) para con su Criador y para con sus hijos; en la eficacia de su intervención (los rayos de gracia que caen en la tierra) y en la victoria final (la luz), ya que ella misma, primera discípula, es la primera salvada.

En el reverso:

La medalla lleva en su reverso una inicial y unos símbolos que nos introducen en el secreto de María.
La letra «M» está coronada con una cruz: La letra «M» es la inicial de María, la cruz es la Cruz de Cristo.
Los dos signos enlazados muestran la relación indisoluble que existe entre Cristo y su Madre Santísima. María está asociada, a la misión de Salvación de la humanidad por su Hijo Jesús, y participa con su compasión en el mismo sacrificio redentor de Cristo.
Abajo, dos corazones, uno rodeado de una corona de espinas, el otro traspasado por una espada.
El corazón coronado de espinas es el Corazón de Jesús. Recuerda el cruel episodio de la Pasión de Cristo, relatado en los evangelios, antes de que se le diese muerte. Significa su Pasión de amor por los hombres.
El corazón traspasado con una espada es el Corazón de María, su Madre. Recuerda la profecía de Simeón relatada en los evangelios, el día de la Presentación de Jesús en el templo de Jerusalén por María y José. Significa el amor de Cristo que mora en María y su amor por nosotros: Para nuestra Salvación, acepta el sacrificio de su propio Hijo.
Los dos Corazones juntos expresan que la vida de María es vida de intimidad con Jesús.
Doce estrellas grabadas alrededor: Corresponden a los doce apóstoles y representan a la Iglesia. Ser de la Iglesia, es amar a Cristo y participar en su pasión por la Salvación del mundo. Todo bautizado está invitado a asociarse a la misión de Cristo uniendo su corazón a los Corazones de Jesús y de María.
La medalla es un llamamiento a la conciencia de cada uno, para que escoja, como Cristo y María, la vía del amor hasta la entrega total de sí mismo.medallamilagrosa4medallamilagrosa5medallamilagrosa14

Santa Catalina Labouré:
Catherine Labouré (Fain-lès-Moutiers, 2 de mayo de 1806 – París, 31 de diciembre de 1876)
Falleció a los 70 años de edad, sin haber revelado sus visiones a nadie salvo su director espiritual.
Exhumado su cuerpo en 1933, fue encontrado en perfecta conservación y se encuentra actualmente en un féretro de cristal en la Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.
El papa Pío XI la beatificó el 28 de mayo de 1933 y Pío XII el 27 de julio de 1947 la canonizó.medallamilagrosa-firma

Foto de alrededor de 1850:medallamilagrosa9-Catalina Labouré en 1850

Foto de Catalina Labouré, de 1876:medallamilagrosa9-Catalina Labouré1

  • Féretro de cristal en la Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa:medallamilagrosa9-Catalina Labouré-feretro1medallamilagrosa-libro11

Imágenes de la Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa:
(nº 140 rue du Bac, París, Francia)medallamilagrosa-libro1medallamilagrosa-libro12medallamilagrosa-libro14

Fotos de la visita del papa Juan Pablo II a la Capilla de la Medalla Milagrosa, el 31 de mayo de 1980:medallamilagrosa-libro9medallamilagrosa-visita31mayo1980medallamilagrosa-final

Este post lo he compuesto con textos e imágenes procedentes de varios sitios.
Principalmente de los siguientes:
• El libro “Una luz que ilumina la tierra: El mensaje de María a Santa Catalina Labouré”. Editions du Signe, 1998.
Sitio oficial de la “Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa”:
http://www.chapellenotredamedelamedaillemiraculeuse.com
Página de Corazones.org (Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María): http://www.corazones.org/maria/medalla_milagrosa.htm

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