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Continuando con mis pequeños relatos de ficción, hoy traigo el siguiente. Es un poco más largo que los anteriores, aunque confío que esto no os desanime para leerlo. Espero vuestros comentarios y que os guste:hipotesis 17 - auditorio6b

Cuenta la leyenda que existe un planeta donde sus habitantes pueden volar – dijo Lyeck –
Nadie los ha visto…, bueno…, nadie no. Treüm los vio, y me lo contó… y yo le creo.
¿Qué como lo sé?… porque leí su manuscrito. Tan fascinado me dejó que me pasé casi cinco años buscándole. Finalmente le encontré en un Monasterio…, en la Tierra…, y él me lo contó. No me quiso decir dónde está ese planeta… Skel’äry, lo llamaba…, dijo que se lo había prometido a ellos…, que guardaría su secreto… el Secreto de Skel’äry, y yo le creo. Permanecí junto a él casi dos años… hasta que murió. Era anciano…, muy anciano. Él decía que demasiado anciano…, y yo le creo. De eso hace ya quince años, pero parece que fue ayer cuando ocurrió…
La expectación era impresionante… Las casi 80.000 personas que abarrotaban el espectacular Auditorio Treüm del Observatorio Astronómico del planeta Roth’an, recientemente inaugurado, así como los miles de millones que veían la retransmisión del evento desde sus propias casas en todos los mundos del universo conocido, observaban, en silencio respetuoso, expectantes, el inicio de la conferencia. Era la primera aparición pública de Lyeck Ashoy’u Iwaru tras la publicación del primer volumen de la “Enciclopedia Skel’äry”, titulado “Skel’äry: verdad o leyenda”, escrita por Treüm Lelldär Ia’Orvër, y completada, editada, analizada y comentada por el propio Lyeck.
A la hora prevista había comenzado el acto. Un murmullo se elevó de entre el público. El director del Observatorio, el señor E’ghaer Poofiekins Kopiq, hizo la presentación… Lyeck se acercó al atril, saludó al señor Poofiekins mientras este se retiraba, se ajustó a la garganta su dispositivo personal de megafonía y dijo:
– Muchas gracias, señor Poofiekins, por sus palabras. Damas y caballeros…,
¡! Saludos !!… Permitidme que os cuente una historia increíble… ! Escuchad !
La voz profunda y serena de Lyeck se extendió por el auditorio. El sistema de megafonía aumentó el volumen de su voz, y ésta se oía potente y clara. A la vez, el sistema holográfico del auditorio mostraba una imagen ampliada de Lyeck de manera que podía ser visto por todo el público asistente, inclusive los de las últimas filas… haciendo, si cabe, más espectacular lo que contaba.
– Empezaré contando mi historia… – continuó diciendo Lyeck.
Nací aquí, en el planeta Roth’an. Cuando comencé a trabajar en el Observatorio Astronómico Planetario no podía imaginar que acabaría viajando a la Tierra para conocer la historia más excepcional jamás vivida.
El Observatorio dispone de una impresionante biblioteca en la que se puede encontrar casi cualquier ejemplar existente en la galaxia Vía Láctea, e incluso algunos de otras galaxias. Aunque yo era realmente astrónomo, también había estudiado Bibliotecología en la Universidad, como materia optativa complementaria…, siempre me han gustado los libros…, de forma que cuando solicité trabajar en el Observatorio Astronómico no supuse que acabaría siendo su bibliólogo…, ¡!las vueltas que da la vida!! … aunque debo estar agradecido, ya que gracias a ello…, pero no debo adelantar acontecimientos…, cada cosa a su debido tiempo…
Una mañana de verano, el director del observatorio, el señor E’ghaer Poofiekins Kopiq, me pidió un raro ejemplar de astronomía. Aunque era fácil encontrar su versión holo-digitalizada en la intranet de la biblioteca, el señor Poofiekins necesitaba el libro original…, así que busqué en el catalogo bibliográfico. Según este, el ejemplar se encontraba en el tercer sótano, pasillo 54p, box 77… Así que allí me dirigí… ¡iluso de mí!… ¡el libro no estaba!… tardé toda la tarde en encontrarlo… finalmente lo hallé en el pasillo 143h, box 99… ¡!del quinto sótano!!…, ¡!!como pille al inútil que lo dejó allí!!!… ¡me va a oír!…, pensé…, pero dejemos esto para otro momento, que me estoy yendo por las ramas… ¡a lo que iba!… todo este rodeo viene a cuento porque justo después de encontrar el ejemplar que me pidió el señor Poofiekins ¡algo me llamó la atención! Al pasar junto al pasillo 53g, en la decimoséptima estantería, asomaba el canto de un ejemplar. Sorprendido, me acerqué a ver. Era un libro grande, de tapas duras de cuero repujado… o algo similar, no sabría decirlo. Curioso, lo cogí… ¡casi no pesaba!… ¡qué raro!, pensé… lo abrí, y pude ver que era un manuscrito… Las páginas, de un material parecido… ¡pero distinto a la vez! … al papiro, estaban llenas de texto y dibujos, casi por partes iguales. La mayoría del texto estaba escrito en lenguaje estándar galáctico, pero había partes que no pude leer, por estar escritos en un idioma…, o lo que sea…, indescifrable para mí. Después supe que era el idioma de los Skel’äry’s. La letra era pequeña y muy cuidada, élfica, si sabéis lo que quiero decir. Sin embargo, los dibujos eran fascinantes. En ellos aparecían retratos de seres… perfectos… ¡sí!, “perfectos” es una buena descripción, a falta de una palabra mejor. El libro finalizaba con una serie de apéndices con dibujos muy detallados de distintos tipos de herramientas, ¿armas?, dispositivos de comunicación, naves espectaculares, etc… Cada dibujo tenía su correspondiente texto, aunque la mayoría estaban escritos en ese idioma indescifrable, aunque hermosamente bello.
¡Ya sé que no debí hacerlo…!, que estaba prohibido extraer de la biblioteca cualquier ejemplar sin realizar el correspondiente registro informado… ¡pero no pude evitarlo!… al fin y al cabo era el bibliólogo …, además tenía intención de devolverlo en cuanto lo hubiese echado un vistazo más en detalle ¡de verdad!… lo que pasó es que no estaba preparado para lo que sucedió después. – se oyen risas entre el público.
El caso es que me lo llevé a mi casa. Yo suponía que se trataba de algún libro de ficción. Alguna novela de fantasía…, o algo parecido…, que algún empleado del Observatorio se habría dejado olvidada en la biblioteca… Pero no…, estaba totalmente equivocado. Desde el primer vistazo algo me decía que el ejemplar que tenía entre las manos era algo más que un simple libro de ficción. En la primera hoja estaba escrito el nombre de una persona: Treüm Lelldär Ia’Orvër… Supuse que era el dueño del manuscrito.
No puedo expresar con exactitud lo que sentí cuando lo leí. ¡Es como si me trasportara a otro mundo! La caligrafía de los textos y… sobre todo los dibujos… ¡esos dibujos! Los textos que podía leer me hablaban de un mundo lejano…, extraño pero a la vez cercano y leal…, noble… ¡ojalá pudiera describirlo mejor!… Intercalados en el libro había poemas, églogas, pensamientos profundos expresados en un lenguaje subyugante… seductor, cautivador…, pero a la vez dominante… ¡como escritos por la mano de un dios!…
Cuando terminé de leerlo no estaba seguro aun si era verdadero… si Skel’äry existía verdaderamente… o si todo solo era fruto de la imaginación de un fabulista… escritos de un libro de ficción… si todo era mentira… solo una quimera. Sin embargo ¡decidí creerlo! Decidí que Skel’äry debía existir… ¡No sé exactamente por qué!, pero algo en mi interior así me lo aseguraba.
Pero de una cosa si estaba seguro… ¡Tenía que encontrar a Treüm!… Quería… ¡necesitaba!… que me contara su historia… ¡quería conocer a los Skel’äry’s y su fantástico mundo!
Sin embargo no tenía ni idea de cómo encontrar a Treüm… ¡ni idea!…
No sé si fue la providencia…, o los propios Skel’äry’s los que actuaron…, pero un día que estaba estudiando con más detalle el manuscrito, encontré una carta escondida en la contraportada. Decía lo siguiente:

“Mi querida Yashe.
Ya conoces mi decisión de marcharme de Roth’an. Ha llegado el momento. Es mi destino. Aunque ya tengo una idea de dónde ir, por seguridad solo te diré que vuelvo a los orígenes, en la periferia de la galaxia. De todas formas cuando llegue intentaré ponerme en contacto contigo. Tu ayuda ha sido fundamental para mi, y por eso te estaré siempre muy agradecido.
Tu amigo,
Treüm”

Por lo visto, el tal Treüm se despedía de una tal Yashe. Sin embargo, la carta no terminaba ahí. Tenía la siguiente post-data:

“P.D.: Dale la vuelta y comprende. (Clave = 4:3/L)”

¡Eso si que era misterioso!… Le di la vuelta a la carta y vi que estaba escrito lo siguiente:

Chadilsa Friechirraya Is’sadar – Astrónomo.
Listirra Maristan Udonsiast – Piloto.
Sonodastsya Asstilsaya Iskilsa – Médico.
Jisekossa F’irchast Lisrirraya – Sacerdote.
Chnajasksya Chamdjask Chaonim – Matemático.
U’dnirrast Ch’astsda J’iskilsa – Robot.
Chatmossa L’sesilsa Lasritusda – Panadero.
Sonidirrasta Iskosia Li’ntast – Músico.
Sunsjaskla Sonrd’m Iskc’askla – Escritor.

¡Me quedé anonadado! ¿Qué era esto? Aparentemente era una lista de personas y sus profesiones. Entonces… ¿Qué significaba lo de “Clave = 4:3/L” de la post-data? … ¡no tenía sentido!!!
Mientras Lyeck hablaba, el proyector holográfico mostró ambas imágenes de la carta de Treüm a Yashe:hipotesis 17 - carta de Treúm a Yashehipotesis 17 - carta de Treúm a Yashe - reverso2

El caso es que, tras estudiarlo con más detalle, llegué a la conclusión que se trataba de un mensaje en clave, en el que Treüm le indicaba a Yashe algo importante… Así que me puse manos a la obra y, no sin mucho esfuerzo, lo logré descifrar.
Bueno… ¡no voy a aburriros con detalles!… ¡iré a lo importante!…
“Clave = 4:3/L” significaba que el mensaje en clave estaba compuesto por “el cuarto carácter de las tres primeras palabras por cada línea” del texto.
Analizando el texto, según dicha clave, se podía leer lo siguiente:

D: Chadilsa
E: Friechirraya
S: Is’sadar
T: Listirra
I: Maristan
N: Udonsiast
O: Sonodastsya

T: Asstilsaya
I: Iskilsa
E: Jisekossa
R: F’irchast
R: Lisrirraya
A: Chnajasksya

M: Chamdjask
O: Chaonim
N: U’dnirrast
A: Ch’astsda
S: J’iskilsa
T: Chatmossa
E: L’sesilsa
R: Lasritusda
I: Sonidirrasta
O: Iskosia

N: Li’ntast
S: Sunsjaskla
R: Sonrd’m
C: Iskc’askla

Es decir:
“DESTINO TIERRA MONASTERIO NSRC”

Lo cual significaba que Treüm había ido a la Tierra, al Monasterio NSRC.
¡Ahora solo tenía que averiguar dónde estaba dicho Monasterio! Y ¿Qué significaba “NSRC”?
No me extenderé en explicaciones históricas que todo el mundo conoce. Solo diré que llegué a la Tierra. Me puse en contacto con el Concilio Universal para pedirles ayuda en mi búsqueda y finalmente encontré a Treüm en el Monasterios de Nuestra Señora Reina del Cielo (de ahí lo de: NSRC). Permitirme que deje la historia de ese monasterio para otra ocasión. Para mi siguiente libro – se oyen risas entre el público del auditorio – Solo diré que la elección no fue fortuita.
Treüm no vivía exactamente en el Monasterio, sino en un edificio adyacente a él, y aunque los monjes le trataban como uno de ellos, tampoco era un monje. Solo vivía allí, trabajando en su enciclopedia.
Cuando llegué al Monasterio, me presenté al abad, Woran Imoyu Isotanuke, y le conté toda mi historia. Él entendió mi interés por Treüm y los Skel’äry’s – evidentemente el abad conocía en qué consistía el trabajo que realizaba Treüm en el Monasterio. Le pregunté al Abad si Treüm seguía allí…, él me contestó que sí, vivía con ellos desde que llegó en el año 33.275 d.C. El abad me condujo a donde estaba Treüm.
Os intentaré describir mi primer encuentro con él:
El edificio donde vivía Treüm era de reciente construcción. Disponía de todas las mejoras técnicas necesarias. El abad me llevó a una gran sala.
– Ahí le tiene – me dijo el abad.

Al fondo de la sala se encontraban dos personas: un hombre, en silla aerodeslizadora y una mujer, de pie, a su lado. Estaban revisando unos papeles. Me oyeron entrar en la sala y se volvieron para verme. Eran Treüm y Yashe, que finalmente había conseguido ir junto a Treüm, y le ayudaba en su trabajo.
Treüm, a pesar de estar en silla aerodeslizadora – desde hacía unos años no podía andar –,… como lo diría…, irradiaba poder y nobleza, y sus profundos ojos azules transmitían paz… ¡realmente me impresionó!
Le enseñé el ejemplar de su manuscrito que había encontrado en la Biblioteca de Roth’an y le expliqué el motivo de mi viaje. Treüm me miraba con detenimiento y, supongo, que desde el primer momento supo que yo le podía ayudar a finalizar su obra…, su enciclopedia sobre Skel’äry y darla a conocer al mundo.
El caso es que permanecí con él y con Yashe hasta el final. Durante todo ese tiempo le ayudé en su trabajo y él me otorgó su confianza.
Podría, ahora, detallar su vida…, pero, sin embargo es mejor que él mismo explique su historia. – Mientras Lyeck decía esto último, parte del escenario del auditorio se convirtió, gracias al sistema de proyección holográfico, en un acogedor salón. En medio de él apareció un anciano sentado en una silla aerodeslizadora. Pelo blanco, ojos azules, vestido con una sencilla camisa blanca de cuello cerrado sin solapas y pantalones y chaqueta a juego color verde turquesa oscuro.
– Las siguientes grabaciones fueron hechas, en diversos momentos, a lo largo del tiempo que estuve con él – dijo Lyeck – ¡Escuchémosle!

Treüm permaneció unos segundos callado, con la cabeza baja…, pensando. Entonces levantó la vista y comenzó a hablar. Despacio…, como si eligiese con cuidado las palabras. Parecía que estaba realmente en el escenario, junto a Lyeck, dirigiéndose al público asistente en el auditorio.
– Nací en el año 33.197 d.C. en el planeta Tai’nal – empezó a decir Treüm – A los 28 años era piloto de una nueva nave experimental. Era una nueva versión del “Propulsor Quiroga”, capaz de crear sus propios “Puentes de Einstein-Rosen”…, más conocidos como “Agujeros de gusano”…, para viajar a otras galaxias… y más allá.
Mientras realizaba un viaje de pruebas a través de un agujero de gusano, a consecuencia de un desajuste, mi nave apareció en un cuadrante desconocido de la galaxia Enana Canis Mayor, en medio de una nebulosa que rodeaba a un planeta con una extraña atmósfera. Después supe que era el planeta Skel’äry. Realicé un aterrizaje de emergencia en el planeta, para evitar que la nave se estrellara… y yo muriera.
Afortunadamente, conseguí aterrizar sin sufrir heridas importantes, aunque la nave resultó gravemente dañada y su propulsor inutilizado.
[…]
El escenario cambió. Ahora aparecía Treüm sentado en un jardín, a la sombra de un hermoso árbol Tiyaxug:
[…]hipotesis 17 - Skel'ary1de3

– Los Skel’äry’s – continuó Terüm – son seres orgullosos de su intimidad. Una intimidad alentada por el hecho de que la nebulosa que rodea al planeta enmascara cualquier posible señal espacial, de cualquier nave que pase cerca de ella, de forma que el planeta no es detectable, a no ser que se dé la casualidad, como me ocurrió a mí, de que la nave lleve un rumbo de colisión con el planeta.
Son una civilización con una larga y rica historia… Muy avanzada técnica y moralmente… Inteligentes… De alta estatura… De aspecto elegante… De carácter sereno y amable, pero firme.
Debido a su gran desarrollo mental, poseen unas asombrosas capacidades telequinética y telepáticas.
…Sin embargo, su característica física más espectacular son… sus alas: Grandes… Poderosas… De tacto suave… Robustas, fuertes y muy resistentes… ¡!!Es espectacular verles volar!!!… Cuando extienden completamente sus alas y planean, o cuando realizan peligrosos picados con toda naturalidad, no puede uno sino quedarse mirando asombrado.
…Entre la fauna del planeta, existen unos… ¡como describirlos!…, dragones alados, les llaman Kal’emy’s, que ellos montan cuando no quieren volar o como entretenimiento. Me enseñaron a cabalgar sobre ellos, y de esa manera podía volar junto a los Skel’äry’s…, ¡era maravilloso!, se lo aseguro.hipotesis 17 - Skel'ary2de3

[…]
La escena volvió a cambiar. Ahora se encontraba Treüm en su despacho. Era amplio y las paredes estaban llenas de dibujos y diseños similares a los que había en el manuscrito que Lyeck encontró en la biblioteca. Sobre la mesa y en las estanterías de una de las paredes de la sala podían verse maquetas de naves siderales y de animales marinos y terrestres de Skel’äry:
[…]hipotesis 17 - Skel'ary3de3

– Los Skel’äry’s son seres pacíficos. – dijo Treüm con calma…, como saboreando las palabras… y sus recuerdos – Gracias a eso fui amablemente aceptado cuando me encontraron… Tras el accidente, yo vagaba sin rumbo fijo, buscando un refugio donde guarecerme por la noche. Afortunadamente, mi nave disponía de un equipo de supervivencia bien preparado, por lo que me pude hacer las primeras curas…, en mis heridas…, y pude cazar algunos pequeños animales para comer…, encontré un rio cerca, y me aprovisioné de agua.
Los Skel’äry’s debieron ver estrellarse mi nave, pues dos días después, un grupo de ellos me encontró…, al mando iba Kel’awe Ald’ardy Ageec’o. Fue quien me acogió en su casa… Viví junto a su familia durante los años que estuve en Skel’äry.
Debo confesar que la primera impresión que tuve cuando los vi fue de miedo…, autentico temor…, su aspecto impresionaba…, y más en mi estado… ¡¡Imaginad!!… altos…, fuertes…, con sus impresionantes alas…, y su mirada penetrante…
Me llevaron a su ciudad…, no era nada parecida a nuestras ciudades…, es curioso…, aunque los Skel’äry’s son un pueblo…, podríamos decir…, industrializado, sus ciudades tenían un aspecto… ¡como diría!… muy biológico, muy natural… era muy agradable caminar por sus calles y ver sus edificios.
Me llevaron ante su líder… Ver’ack L’taiunt E’lorard. Hablamos… y acordamos que en cuanto me encontrara en condiciones de marchar, volvería a mi planeta. Ver’ack se comprometió a ayudarme en la reparación de mi nave, ya que yo solo no podría… necesitaba ciertas piezas imprescindibles para que la nave volviera a volar… afortunadamente el nivel tecnológico de los Skel’äry’s es sobradamente capaz de fabricarlas. Sin embargo mi estancia entre ellos se fue alargando… ni ellos parecían tener prisa en que me fuera ni yo aceleré los trabajos de reparación de la nave para irme antes… el caso es que poco a poco fuimos acrecentando nuestra amistad… les fui conociendo mejor… y ellos a mi… como todo el mundo conoce, finalmente estuve con ellos unos 20 años… hasta que sucedió…
La escena volvió a cambiar, y esta vez Treüm ya no estaba sentado…, permanecía de pie gracias a uno de esos sistemas de levitación antigravitatorios. Treüm los usaba para realizar sus ejercicios diarios… con la ayuda de Yashe.
…por donde iba… como decía, permanecí en Skel’äry durante unos 20 años. Durante dicho tiempo conocí a sus habitantes y su fantástico mundo. Aprendí su lengua y su escritura. Estudié… los Skel’äry’s tenían mucho que enseñar.
Tuve ocasión de conversar sobre muchos temas con ellos. En una ocasión le pregunté a Kel’awe cómo era que no envejecían.
– Kel’awe… ¿realmente no envejecéis?… – le pregunté.
– Verás…, nuestra naturaleza es muy especial… – me respondió – No es que no envejecemos…, lo que sucede es que lo hacemos muy lentamente… al menos comparado con la velocidad a la que lo hace el resto de los seres vivos…
– ¿Pero debe haber algún motivo?… – le volví a preguntar.
– Sí…, las especiales características geocuánticas de nuestro planeta nos han conferido ese don.
– ¿Eso quiere decir que si os marcharais a otro planeta volveríais a envejecer como nosotros?
– No, nuestro pueblo ya tiene incorporado en su esencia vital…, en su ADN, la propiedad de envejecer lentamente, y eso no cambiará por estar en otro planeta. Sin embargo – prosiguió Kel’awe – si permaneces con nosotros el tiempo suficiente, verás como nuestro planeta te afecta a ti… y tú también envejecerás lentamente.

Durante mi estancia en Skel’äry, escribí varios cuadernos de campo, con descripciones y dibujos de todas aquellas cosas tan fantásticas…! No quería que nada de lo que veía se le olvidara!
Poco a poco me fui ganando su confianza…, sin embargo, algo sucedió. Algo que me obligó a dejar el planeta…
Con el tiempo llegué al convencimiento de que era necesario dar a conocer al resto de la humanidad la existencia de los Skel’äry’s. La humanidad, pensaba yo, sería infinitamente mejor si conocieran a los Skel’äry’s, su mundo y sus avances técnicos y éticos. A su vez, creía, también sería bueno para los Skel’äry’s entablar contacto estable con otras civilizaciones.
Sin embargo, Ver’ack … y los Skel’äry’s en general, no estaban de acuerdo. Ellos no querían que se supiera de su existencia. Preferían vivir en la leyenda… como hasta ahora. Pensaban que la codicia de la humanidad por beneficiarse de las características del planeta, que permitían ralentizar el envejecimiento celular hasta cotas inimaginables, de forma que sus habitantes casi podría decirse que eran inmortales, provocaría, a la larga, la destrucción de su mundo.
– El resto de mundos aun no están preparados para aceptar nuestra existencia – decían los Skel’äry’s – Evidentemente, no tenemos la intención de vivir eternamente en el anonimato. Tenemos nuestros planes, y cuando llegue el momento adecuado nos daremos a conocer al resto de planetas…, pero aun no…
– Intentaron convencerme de que era mejor que el universo no supiera de Skel’äry. Sin embargo, algo me decía que los Skel’äry’s no estaban tan aislados como parecía – pensaba – y que sus “planes” ya estaban desarrollándose por la galaxia. Incluso llegué a pensar que no fue tanta casualidad que mi nave casi se estrellara contra Skel’äry… ¡En cierta forma ellos me necesitaban para sus planes!

Un día, paseando con Ver’ack, le pregunté…
– Ver’ack…
– ¿Sí?, Treüm.
– Tengo una duda…, teniendo en cuenta que casi se os puede considerar inmortales… ¿Cómo habéis resuelto el problema de la superpoblación en Skel’äry?…

Ver’ack me miró…, sonrió…, y me dijo:
– Verás, Treüm…, lo cierto es que Skel’äry aún no se puede decir que esté superpoblado…, en relación con otros planetas, somos un pueblo pequeño…, de todas formas, desde que tuvimos la tecnología adecuada, nos hemos establecido por diferentes planetas.

Su respuesta me dejó parado…, no me esperaba que los Skel’äry’s estuvieran por otros planetas…
– Sin embargo – le respondí – no hemos tenido noticias vuestras nunca…, nunca nadie ha tenido un encuentro con vosotros…, en ningún planeta…
– Cierto… – me respondió Ver’ack – siempre hemos sido un pueblo reservado…, por el bien de todos… Los planetas que elegimos para nuestros asentamientos son cuidadosamente seleccionados, para que no sean detectados.
[…]
La escena volvió a cambiar. Ahora Treüm se encontraba, de nuevo, sentado en un confortable sillón cerca de una chimenea.
[…]

…Ante el peligro que, según ellos, suponía el darse a conocer a la galaxia, decidieron encarcelarme, e impedirme, así, que me escapara y pudiera huir del planeta.
Sin embargo, tenía amigos en Skel’äry que me ayudaron a huir… Equiparon con todo lo necesario una de las espectaculares naves. Conseguí que me dejaran llevarme mis cuadernos de campo y algunos de los instrumentos técnicos que se usaban en Skel’äry y huí del planeta.
Durante los siguientes 4 años, fui de planeta en planeta, temeroso de que los Skel’äry’s me encontraran. Durante mi huida, tuve ocasión de convivir con habitantes de diversos mundos muy diferentes entre sí, y me di cuenta que lo que decían los Skel’äry’s era cierto. Comprobé que la codicia de la humanidad, su envidia por poder disfrutar de una larga vida y todas las ventajas que proporcionaba Skel’äry y su nebulosa, así como las fabulosas capacidades psíquicas de los Skel’äry’s, finalmente solo podría provocar la destrucción del mundo perfecto de Skel’äry… al menos en aquel entonces…
…Finalmente, llegué al planeta Roth’an y me establecí en él. Sentí que los Skel’äry’s se daban por vencidos y dejaban de perseguirme… Al menos así lo creí entonces… lo cierto es que no les volví a ver…
Gracias a todo lo estudiado en Skel’äry, encontré un buen trabajo en el Observatorio Astronómico Planetario.
Durante los siguientes años, tuve ocasión de reflexionar profundamente sobre lo que había vivido… La asombrosa experiencia que había tenido durante los años en Skel’äry fue calando en mí. Tuve tiempo para poner en orden mis apuntes y mis ideas. Con el tiempo fui elaborando una completa enciclopedia sobre Skel’äry y sus habitantes. Sin embargo, no conté a nadie lo que había vivido… era mejor así…, me decía. Bueno…, casi a nadie.
En Roth’an tuve la inestimable ayuda de Yashe-101, que llegó a ser una buena amiga. Yashe trabajaba en la Biblioteca del Observatorio. Era un robot de clase Ikalo, especializada en Astronomía Comparada y Física Geo-cuántica. A ella si se lo pude contar… Con el tiempo llegué a confiar en ella… A mí me gustaba llamarla Yashe Marast Nemihe… con apellidos,… lo del número no me gusta…, es curioso cómo funciona la asociación de ideas… Marast Nemihe fue una antigua amiga que tuve…, pero esa es otra historia…
Al decir estas palabras, la figura alta y esbelta de Yashe apareció junto a Treüm… sonriendo.
– Asombrosamente, aunque sin darme cuenta, – prosiguió Treüm – en mi interior surgió una idea… Una idea clara…potente… Utilizaría mis conocimientos sobre Skel’äry para darlos a conocer al resto de mundos. La Enciclopedia en la que estaba trabajando sería el medio ideal para ello…Sin embargo, Roth’an no era el sitio ideal para tal misión.

Con el tiempo, aunque estaba a gusto en Roth’an, algo en mi interior me decía que debía buscar otro lugar para vivir. Otro lugar donde poder realizar mi idea de forma más óptima. Finalmente, decidí marcharse de Roth’an.
Yashe lo entendió y guardó el secreto… Como regalo de despedida, le entregó uno de sus manuscritos con textos y dibujos sobre Skel’äry.
Para ocultar el libro, Yashe lo guardó en la Biblioteca ¿Qué mejor sitio para guardar un libro que entre muchos libros?
…Inicié una búsqueda que me llevó a los orígenes…, tras meditarlo profundamente, decidí que la Tierra era el lugar ideal…la Tierra… la Tierra… El origen de la vida en la galaxia Vía Láctea. ¡La Tierra!
Le escribí una carta a Yashe contándoselo… aunque por miedo a ser descubierto se lo escribí encriptado… fue la carta que encontraste finalmente, Lyeck, y que te llevó hasta aquí…
Sin embargo ¿Por qué a la Tierra?… ¿Qué fue lo que me decidió por venir aquí?… ¿por qué venir a este Monasterio…? Ahora que soy viejo… demasiado viejo… creo saberlo… desde hace unos años las ideas se me han clarificado… ahora lo tengo claro. Los Skel’äry’s…, aunque entonces yo no era consciente de ello…, me condujeron a la Tierra. Ellos querían que yo viniese aquí. No es que dejaran de buscarme cuando llegué a Roth’an; ellos sabían dónde estaba, y, gracias a sus poderes mentales, me hicieron comprender que desde la Tierra podía conseguir un doble objetivo: …por un lado podía servir a los planes que tenían los Skel’äry’s y por otro podría reunir la informacion necesaria para dar a conocer al resto de mundos la existencia de Skel’äry,… podía preparar a la humanidad para aceptar a los Skel’äry’s…, es decir, yo sería el punto de contacto inicial entre Skel’äry y la humanidad.
Ahora sé que los Skel’äry’s conocían desde hace tiempo la existencia de la Tierra … del Concilio Universal…, y viceversa. Aunque se me escapa si este mutuo reconocimiento entre la Tierra y Skel’äry está relacionado con algo mucho más importante. ¡Supongo que nunca lo llegaré a saber!… al menos yo…
[…]

La imagen de Treüm se fue desvaneciendo…, el escenario volvió a ser como al principio… Treüm se fue…
– El 27 de Junio de 33.328 d.C. (fecha estándar galáctica) – prosiguió Lyeck – por la mañana temprano, cuando Yashe fue a despertar a Treüm a su habitación, éste no respondió a la llamada. Intrigada, Yashe fue a avisarme. Cuando entramos en la habitación, el cuerpo de Treüm permanecía en la cama…, sereno…, pero su alma ya no estaba entre nosotros. Comprendimos que los efectos de la estancia de Treüm en Skel’äry, con sus propiedades magneto-cuánticas… que confieren a sus habitantes una asombrosa longevidad…, se habían terminado… esas propiedades habían permitido a Treüm vivir hasta una edad increíble… si… increíble…

Entre sus manos sostenía un papel… Lo cogí… Era una carta. Con lágrimas en los ojos la leí.
Decía lo siguiente:

“Mi muy estimado amigo:
Sé que me queda poco, que mi final se acerca.
No. No crea que estoy triste, he tenido una vida plena. Estoy satisfecho.
Sin embargo, aunque la enciclopedia está casi finalizada, cosa que le tengo que agradecer tanto a Yashe como a usted, queda una cosa muy importante: ¡darla a conocer al mundo!
Es por eso que le quiero pedir un gran favor. Durante el tiempo que ha estado conmigo, aquí en el Monasterios, le he llegado a conocer bien. Su juventud, su lealtad y su interés por Skel’äry hacen de usted la persona adecuada.
Por eso le pido: ¡complete la enciclopedia!… ¡dela a conocer al mundo!… ¡sé que eso es lo que quieren los Skel’äry’s…, y es lo que quiero yo!
No me queda más que darle las gracias… ¡Gracias!… ¡Muchas gracias!

Tengo el honor de permanecer sinceramente suyo.
Su amigo,
Treüm Lelldär Ia’Orvër”hipotesis 17 - carta de Treúm a Lyeck

[…]
La conferencia había finalizado… era de noche y Lyeck se dirigió a su vehículo… le estaba esperando Yashe. Ambos subieron al turbo-deslizador-geomagnético… camino a casa…
– ¿Y ahora qué?… – le preguntó Yashe
– Ahora pondremos un anuncio… – le respondió Lyeck enigmáticamente.

Tres días después, en todos los medios de comunicación galácticos se transmitió el siguiente mensaje dirigido a los Skel’äry’s:

“Estamos preparados.
Podéis venir.
Queremos conoceros.”

INFORME: “Zhayrt’elm-Os’an’ad6/y5-H17”
Lyeck Ashoy’u Iwaru (33.290 d.C. – 33.397 d.C.): Narrador de la historia. Conoce a Treüm en el año 33.327 d.C.
Treüm Lelldär Ia’Orvër (33.197 d.C. – 27 de Junio de 33.328 d.C.): Descubridor, en el año 33.225 d.C., del planeta “donde sus habitantes pueden volar”: Skel’äry.
Yashe – 101: (también conocida como Yashe Marast Nemihe): Robot de clase Ikalo.
Woran Imoyu Isotanuke: Abad del Monasterio Nuestra Señora Reina del Cielo.
Ver’ack L’taiunt E’lorard: Jefe de los Skel’äry’s.
Kel’awe Ald’ardy Ageec’o: Padre de la familia donde vivió Treüm cuando estuvo en Skel’äry.
Tras el fin de la 1ª Guerra Galáctica (1ªGG), en el año 12.234 d.C., la Tierra quedó casi totalmente destruida. Solo permanecieron en pie ciertos edificios estratégicos. Entre ellos, además de algunos de relevancia política y económica como la Casa Blanca en EE.UU., el Kremlin en Rusia o el Zhongnanhai en China, también permaneció el Vaticano, así como alguno de los principales centros de peregrinación religiosa.
Con el tiempo, debido a la expansión de la humanidad por la galaxia, los centros de poder económicos y políticos se fueron desplazando a otros planetas de la Galaxia Vía Láctea. La Tierra dejó de ser el centro político y económico que fue anteriormente.
Ello favoreció el que la Tierra se fuera convirtiendo en centro de peregrinación religiosa, lo cual llevó a que en el año 18.160 d.C. se produjera la unificación de la Iglesia Cristiana, y en el año 22.652 d.C. se creara el Concilio Universal (C.U.), que aunque tenía la sede oficial en el planeta Ostollë, dependía del Vaticano.
El C.U. podría definirse como una entidad científica multidisciplinar y su objetivo es demostrar científicamente la existencia de Dios.
En el 32.763 d.C. se produjo el primer contacto entre humanos y seres de otra galaxia, distinta a la Vía Láctea, en concreto la Galaxia Enana Canis Mayor. Tras ese primer contacto, entre habitantes de la Galaxia Vía Láctea y habitantes de la Galaxia Enana Canis Mayor, en concreto del Planeta Senhaë, el Alto Consejo Inter-Galáctico promovió diversas expediciones con el objetivo de entablar relaciones diplomáticas y económicas con nuevas civilizaciones. A diferencia de la Vía Láctea, en la que todos sus habitantes procedían de la misma civilización humana, en la Galaxia Enana Canis Mayor convivían diversas civilizaciones, cada una de ellas con su propio origen independiente del resto.
Conviene realizar analítica Supra-Tasth65, prioridad Haheraf-86/Ryoro, en relación al árbol genealógico de Treüm, y protocolizar la influencia de la rama española de su familia, motivo por el cual, el mensaje encriptado que le dejó a Yashe antes de marchar a la Tierra estaba escrito en lengua española.
• Investigar la relevancia del Monasterio NSRC en la decisión de Treüm de viajar a la Tierra, así como en el proceso por el cual una parroquia de barrio llegó a ser un centro de peregrinación de primera magnitud en la galaxia: Prioridad Hisach5/99.hipotesis 17 - NSRC

Breve cronología:
• 33.197 d.C. – Nace Treüm Lelldär Ia’Orvër, en el planeta Tai’nal.
• 33.225 d.C. – Treüm (28 años) descubre Skel’äry.
• 33.245 d.C. – Treüm (48 años) abandona Skel’Äry.
• 33.249 d.C. – Treüm (52 años) se establece en Roth’an.
• 33.275 d.C. – Treüm (78 años) se establece en el Monasterio NSRC en la Tierra.
• 33.290 d.C. – Nace Lyeck Ashoy’u Iwaru, en Roth’an.
• 33.322 d.C. – Lyeck (32 años) encuentra el manuscrito de Treüm en la biblioteca del Observatorio de Roth’an.
• 33.327 d.C. – Lyeck (37 años) conoce a Treüm (130 años), en el Monasterio NSRC en la Tierra.
• 33.328 d.C. – (27 de Junio) Treüm (131 años) fallece.
• 33.343 d.C. – Lyeck (53 años) imparte la conferencia en Roth’an.
• 33.397 d.C. – Lyeck (107 años) fallece.

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N. del A.:
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