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Aquí tenéis el siguiente de mis breves fragmentos de ficción (Hipótesis). Espero que os guste:

hipotesis15 - fragmento1 carta en japones de Natsuko en papiro

Cuando el profesor Harkin entró en el aula, los alumnos ya estaban esperando. Sin embargo, al verlo entrar en clase, todos se quedaron algo desconcertados. A esta hora la clase debía ser “Introducción a la Biología Neuronal”, impartida por el profesor Tylux Br’verum Loverkins, y, además, el profesor Harkin ya les había impartido la clase de “Introducción a la Robótica” por la mañana.

– Hola, ¡buenas tardes! – saludó el profesos Harkin a los alumnos – Si, ya lo sé… no es mi clase… pero es que hoy no puede venir el profesor Tylux…, el pobre está enfermo, y la Dirección de la Universidad me ha pedido que le sustituya.

La Universidad Sailon del planeta Astaldë, disfrutaba de inmejorables referencias entre los planetas de la Galaxia Vía Láctea. En ella se impartían las más diversas disciplinas. Una de ellas era la de Ingeniero de Robótica. En el curso de 1er grado se impartían las siguientes asignaturas: Introducción a la Robótica. Sistemas Cuánticos. Diseño Gráfico. Introducción a la Biología Neuronal e Introducción a la Inteligencia Artificial.

– No os preocupéis…, no…, no vengo a poner ningún examen sorpresa – dijo Harkin, con una media sonrisa (…se oyen murmullos de alivio entre los alumnos). Sin embargo, aprovechando la ocasión…

Los alumnos se quedaron en silencio, esperando… En otras ocasiones, cuando algún profesor tenía que sustituir a otro que, por la causa que fuera, no podía impartir su clase, en la mayoría de las ocasiones, los alumnos se iban del aula… En esta ocasión, no sucedió eso. Los alumnos ya conocían al profesor Harkin y siempre se podía esperar cualquier sorpresa en sus clases.

– Como yo de Biología Neuronal sé bien poco – les dijo Harkin sonriendo – os contaré algo sobre robots, que es lo mío (…más murmullos de satisfacción se oyen en el aula).
¿Alguno sabe por qué los robots de uso doméstico tienen aspecto humanoide?

Los alumnos se quedaron pensativos…, lo cierto es que así había sido siempre…, los robots que vivían en casa con los humanos siempre habían tenido aspecto humano…, más o menos.

– Pues bien – continuó Harkin – os lo contaré… hagamos un poco de historia… En la prehistoria de la robótica doméstica, existían las lavadoras, las neveras, los lavavajillas…, (se oyen risas en la clase…), eh! Eh! ¡es cierto! – dijo el profesor – esos también son robots, aunque ni hablan (salvo algún ruido espontáneo, sobre todo cuando se estropean), ni se mueven ni piensan, como sucede hoy día con los nuestros.

Cuando los avances en robótica permitieron que los robots fueran más parecidos a los actuales, es decir, cuando se inventó en cerebro cuántico, allá por el año 2395 d.C. aproximadamente, aunque no eran aun tan eficientes como los actuales, ya podían interactuar con los humanos.
Como ya sabéis, se considera el 14 de febrero del 2475 d.C. como fecha oficial en que el primer robot inteligente fue eficazmente operativo (el Modelo ROBIN-7).

Al principio, y durante algún tiempo, el aspecto de estos primeros robots domésticos carecía del parecido humanoide que tienen ahora…, los fabricantes…, bueno sería mejor decir el fabricante, pues la mayoría fueron construidos por la empresa “Robotto Corp. Enterprise” (Japón, Tierra), no consideraba importante dotar de aspecto humano a los robots, e incluso se consideraba contraproducente que un robot se pareciera a un humano en su aspecto físico… sin embargo pronto se comprobó que no era así.

Cuando se generalizaron entre los humanos, allá por el 2480 d.C., las primeras ventas de robots no humanoides eran, en muchos casos, devueltas por los compradores, aduciendo que su robot no era lo que realmente quería. Sin embargo se comprobó que cuanto más aspecto humanoide tenía el robot, aunque no tanto como para no poder diferenciarlo de un humano verdadero, ¡claro!, mejor era aceptado por los humanos.

Durante los primeros años, se construyeron, para uso doméstico, tanto robots de aspecto humanoide como no humanoide. Sin embargo, a partir del año 2503 d.C., aproximadamente, se abandonó, casi por completo, la fabricación de robots no humanoides, ya que la demanda social casi solo solicitaba robots humanoides.

Existe una carta, escrita en el 2501 d.C., que se puede considerar la gota que colmó el vaso…, el paradigma final, a partir de la cual, finalmente, se dejó de fabricar casi totalmente robots no humanoides para uso doméstico.
La carta fue escrita por Natsuko Atshushi Lochlannach, ama de casa, viuda, sin hijos, con dos gatos y un loro. En ella se queja a la empresa “Robotto Corp. Enterprise” (Japón, Tierra) de que su robot doméstico, de aspecto NO humanoide, no es lo que ella necesita y solicita la devolución del dinero que le costó comprarlo.

La mayoría de los humanos que compraban los primeros robots no humanoides para uso doméstico, no acababan muy satisfechos de ellos. Lo verdaderamente importante de esos robots no era su eficiencia como trabajador, sino que se compraban por otras razones. Existen varios motivos para ello:
Por un lado, los humanos querían a alguien con quien poder hablar abiertamente, y para ello era necesario que los robots parecieran humanos. Por otro, en caso de regañar a un robot, también era mejor si el robot parecía humano e, incluso mucho mejor, si el robot se disculpaba: al humano le daba más sensación de dominio sobre el robot, ya que regañar a una nevera no es muy reconfortante ¿verdad? (…se oyen risas en el aula…).
Además era menos terrorífico (sobre todo para los ancianos y los bebés) ver un robot de aspecto humano andar por casa, que ver una especie de nevera andante con patas y brazos. En caso de usar los robots como niñeras, los bebes se asustaban mucho menos, e incluso los padres estaban más tranquilos, si veían a un robot humanoide (supongo que se debía a la psicología humana). Finalmente, funcionalmente era más rentable si el robot parecía humano ya que, si Dios nos hizo así, por algo será. La naturaleza es muy sabia y no desperdicia energía inútilmente.

Si os pasáis por la Biblioteca Planetaria, podéis ver, en una vitrina de la Sala de Historia de la Robótica, el original de dicha carta. Dejadme que os la lea…, no tiene desperdicio:

2 de mayo del 2501 d.C.

Mis muy estimados/as señores/as:

Me dirijo a ustedes, con lágrimas en los ojos, desilusionada y triste.
No me entiendan mal, ya sé que ustedes no tienen la culpa… ¡!la culpa fue del zorro desalmado que me vendió ese cacharro!!… Y la culpa fue mía por dejarme convencer… ¡ya lo sé!
Les contaré mi historia. Me llamo Natsuko, y vivo en la ciudad de Sendai, de la prefectura de Miyagi, Japón.
Mi esposo,… Dios le tenga en su gloria…, murió hace unos años, y desde entonces vivo sola, sin hijos, y con dos gatos y un loro que me hacen compañía.
Mis vecinos me convencieron para que me comprara un robot…, uno de esos que anuncian en la TV. Yo, la verdad, no estaba muy convencida, pero, ya saben cómo son los vecinos a veces…, ¡y los míos son de armas tomar! … que si me haría compañía, me decían, que si era por mi bien, insistían, que si me ayudaría a hacer las tareas de casa,… en fin…, el caso es que al final dije que sí.
Al día siguiente me dirigí a una de sus tiendas para que me informaran de cual podría ser el modelo que más me convenía. Ese fue mi primer error… El segundo fue entrar en la tienda… Allí había un joven que me atendió muy cortésmente, el muy…, ¡!hubiese sido capaz de vender neveras a un esquimal en el polo norte!!
Me enseñó el catalogo de robots. Empezó por los más caros, naturalmente. Sin embargo, como mis ahorros no son muchos, finalmente me enseño los más baratos. Todos eran de aspecto no humanoide…, ¡!lo cierto es que eran todos horrorosos!!… pero ya he dicho que el vendedor era un…, bueno… era un buen vendedor…, eso no se le puede negar… ¡!el muy…!! Usó todo tipo de triquiñuelas…y finalmente me convenció…, o me dejé convencer…, y compré uno… Akelo-51 se llama… Robot de clase Awt. No me quiero extender y aburrirles… así que iré al meollo.
¿Es así como quieren vender robots? ¿Engañando? ¿Timando? ¿Qué clase de imagen están dando? Porque el muy ladino sabía perfectamente el tipo de robot que yo necesitaba. Hubiese sido más honrado haberme dicho que realmente no necesitaba un robot sino a alguien que me hiciera compañía…, alguien con quien hablar…, ¡no un pedazo de chatarra sin sentimientos! Incluso hubiera sido mejor que me hubiera convencido para comprarme una de esas adorables mascotas mecánicas tan de moda últimamente ¡pero no!… él quería venderme eso…bueno…, perdonen mi arrebato… El caso es que yo me compré el robot más como compañía que como mayordomo. Al vivir sola, no hay mucho trabajo que hacer en casa, por lo que lo que más me interesaba era tener a alguien con quien poder hablar, que me escuchara y me contestara. Alguien con el que poder salir a pasear y dar envidia a mis vecinos… ¡para qué lo voy a negar! Sin embargo, al no tener mi robot un aspecto humanoide… para que andarme por las ramas… ¡es horroroso!…es una mezcla entre una aspiradora asmática y una nevera con artrosis…con dos patas, dos brazos…y una cabeza que parece… ¡no sé ni lo que parece!!… se lo aseguro… No me siento a gusto con él.
Además, al tratarse de un modelo barato ¡no vean la energía que consume cada vez que se conecta! …a este paso me voy a arruinar… Por tanto, sintiéndolo mucho, me veo en la necesidad de devolvérselo a ustedes. Tengan la absoluta seguridad de que lo he tratado con todo el cuidado posible. No tiene un rasguño… ¡se lo puedo asegurar! Y lo pueden comprobar cuando lo recuperen.
Sin embargo, estaría muy agradecida si me devolvieran el dinero que me costó comprarlo. Mi pensión no es muy alta, y ese dinero me vendría muy bien.
Sin más, les saluda, atentamente,
Natsuko Atshushi Lochlannach

– Interesante ¿verdad? – preguntó el profesor Harkin – Os he traído una copia facsímil de la carta…

Y sacando una hoja de su maletín, la fue pasando para que los alumnos pudieran verla…:hipotesis15 - carta en japones de Natsuko en papiro

– Alguna pregunta… – les preguntó.
– ¿Le devolvieron finalmente el dinero a la señora Atshushi? – preguntó Laiaiss, desde la cuarta fila.
– Sí, la empresa Robotto no quería que la mala prensa hundiera las ventas de robots. Además ya tenían la intención de no volver a vender robots no humanoides para uso doméstico, por lo que no tenía sentido no atender la petición de la pobre señora. Es más, como muestra de buena intención, la empresa le regaló a la señora Atshushi un robot clase Kelth, con un aspecto humanoide más adecuado a los gustos de ella, y menor consumo,… no era un modelo nuevo, claro, por lo que a la empresa Robotto no le salió caro el regalo, además siempre se podía contabilizar como gastos de promoción, (…se oyen risas en el aula…), y así mejoraban la imagen de la empresa. Además a Natsuko le gustó el detalle y se sintió muy feliz – le respondió Harkin.

Bien… por hoy hemos terminado… supongo que para la próxima clase ya estará con vosotros el profesor Tylux.
¡Ah!, se me olvidaba…, para la próxima clase práctica de “Introducción a la Robótica”, no olvidaros traer los guantes aislantes de aleación TäsnnAshr4 ¿vale?, los necesitaréis para realizar los Análisis Sibelshy a las muestras submoleculares Lyll-77. Será una clase muy especial…

INFORME: “NTY-9087/Ranel’y-12/Ves’eld-H15“
Harkin Galve Foavarno (30.091 d.C. – 30.178 d.C.): Ingeniero de Robótica e Inteligencia Artificial, imparte el curso “Introducción a la robótica” en el 30.126 d.C., en la Universidad Sailon del planeta Astaldë, de la Galaxia Vía Láctea.
Natsuko Atshushi Lochlannach, ama de casa, viuda, sin hijos, con dos gatos y un loro, en la ciudad de Sendai, de la prefectura de Miyagi, Japón, Tierra.
Akelo-51: Robot no humanoide de clase Awt.
Resultado de la desencriptación-R’ildusk61: correcta.
Tramitada supra-analítica Queûck: Nivel Paw’r-55ây.
Intensifiquen protocolo A’omkel-320PVC.
Las Tres Leyes de la Robótica:
1ª ley: Un robot no puede causar daño a un ser humano ni, por omisión, permitir que un ser humano sufra daños.
2ª ley: Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, salvo cuando tales órdenes entren en conflicto con la Primera Ley.
3ª ley: Un robot ha de proteger su existencia, siempre que dicha protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Carta original, en japonés, escrita por la señora Natsuko Atshushi Lochlannach:
(元の女性奈津子 Atshushi Lochlannach によって書かれた日本語の手紙。)hipotesis15 - carta en japones de Natsuko

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N. del A.:
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