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Asia Noreen (Urdu: آسیہ نو رین) más conocida como Asia Bibi (urdu: آسیہ بی بی), nacida entre 1964 y 1971, y casada con Ashiq Masih, es una mujer católica pakistaní con cinco hijos. Fue condenada el día 8 de noviembre de 2010 a la horca por una corte del distrito de Nankana, por el delito de blasfemia contra el Profeta Mahoma, aunque el veredicto debe aún ser confirmado por un tribunal superior. Ha recibido la atención mundial, ya que es condenada por ser cristiana y no querer convertirse a la religión Musulmana. En Pakistán, como en otros países islámicos, la ley sobre la blasfemia se utiliza “para resolver las propias cuestiones personales”.Asia-Bibi-1

Organizan en Madrid un concierto de música clásica a favor de Asia Bibi:

Varias entidades han organizado en Madrid un concierto a favor de Asia Bibi, que tiene como objetivo recaudar fondos para conseguir un abogado a esta cristiana condenada a la horca tras ser acusada de blasfemia. Lleva años esperando ser ejecutada y todo el que ha salido en su defensa ha sufrido las iras de los islamistas. El concierto de música clásica se realizará el próximo día 19 de marzo de 2013 en el Teatro Fígaro a las 19.30. Estará dirigido por Álex Goldmark y la orquesta estará formada por músicos de la Sinfónica de Madrid, la de la Comunidad o la de RTVE, que se han ofrecido a la causa de ayudar a esta cristiana desesperada.
Las entradas se pueden comprar aquí.

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Carta de Asia Bibi a los españoles:

En esta carta, fechada el pasado 5 de noviembre en la prisión de Sheikhupura, en Pakistán, Asia Noreen Bibi pide ayuda a los españoles para volver con su familia. Asia Bibi recibió el pasado 15 de diciembre uno de los Premios HO 2012 por su ejemplar vivencia de la libertad religiosa en un entorno de intolerancia. Su marido, Ashiq Masih, asistió a la ceremonia de los Premios HO 2012 (HazteOir.org):

“Prisión de Sheikhupura, Pakistán, 5 de noviembre de 2012

Me llamo Aasiya Noreen Bibi y no sé si llegarás a leer esta carta. Escribo a los hombres y las mujeres de buena voluntad de España, desde mi celda sin ventana en el módulo de aislamiento de la prisión de Sheikhupura, en Pakistán. Llevo encerrada aquí desde el mes de junio de 2009. Me han condenado a morir en la horca por blasfemar contra el profeta Mahoma. Dios sabe que es una sentencia injusta y que mi único delito, en este mi gran país al que tanto amo, es ser católica. No sé si estas palabras verán la luz y llegarán a ser leídas por alguien al otro lado de los muros de esta cárcel. Si el Señor misericordioso quiere que así sea, pido a los españoles que recen por mí e intercedan ante el presidente de mi hermoso país para que me permita recuperar la libertad y volver a reunirme con mi familia, a la que tanto echo de menos.
Estoy casada con un buen hombre llamado Ashiq Masih y, juntos, tenemos cinco hijos que son una bendición del Cielo: un varón, Imran, y cuatro chicas, Nasima, Isha, Sidra y la pequeña Isham. Solo quiero volver a estar con ellos, a ver sus sonrisas y devolverles la paz. Están sufriendo por mí, al verme encerrada y privada de justicia. Temen por mi vida, pues la sentencia que me condena a morir ahorcada es firme y un indulto puede evitar que acabe ejecutándose. Un juez, el honorable Naveed Iqbal, entró una mañana en mi celda, después de condenarme a una muerte horrible, y me ofreció revocar la sentencia si me convertía al Islam. Yo le agradecí de corazón su buena intención, pero también le dije, con toda la claridad de la que soy capaz, que prefiero morir como cristiana que salir de prisión siendo musulmana. “He sido juzgada por ser cristiana”, le dije al señor juez. “Creo en Dios y en su enorme amor. Si usted me ha condenado a muerte por amar a Dios, estaré orgullosa de sacrificar mi vida por Él”, le dije.
Dos hombres justos han sido asesinados por pedir justicia y libertad para mi persona. Su destino me desgarra el corazón. El gobernador de mi región, Punjab, el señor Salman Taseer, fue asesinado el 4 de enero de 2011 por un miembro de su escolta, simplemente porque pidió a las autoridades del Gobierno que me pusieran en libertad y se opuso a la ley sobre la blasfemia que rige en Pakistán. Dos meses después, un ministro del Gobierno, el señor Shahbaz Bhatti, cristiano como yo, fue asesinado por la misma causa. Rodearon su coche y le dispararon con ensañamiento hasta darle muerte.
Me pregunto cuántas personas más tienen que morir por causa de la justicia. Rezo a todas horas para que Dios misericordioso ilumine el juicio de nuestras autoridades y sus leyes civiles restablezcan la antigua armonía que siempre reinó en mi gran país entre las personas de distintas religiones. Jesús nuestro Señor y Salvador nos amó libres y creo que la libertad de conciencia es uno de los mayores tesoros que nuestro Creador nos ha dado y tenemos que preservarlo.
Sentí una gran emoción al conocer que el Santo Padre Benedicto XVI había pedido mi indulto. Dios me conceda vivir para peregrinar a Roma y, si es posible, agradecérselo personalmente.
Ahora pienso en mi familia. Lo hago a todas horas. Vivo con el recuerdo de mi esposo y de mis hijos, y pido a Dios misericordioso que me permita volver a reunirme con ellos. No sé si esta carta llegará a tus manos, amigo o amiga española. Si así fuera, acuérdate de que hay personas en el mundo que son perseguidas por causa de su fe y, si está en tu mano, pide por nosotros al Señor y escribe al presidente de Pakistán rogándole para que me permita volver a estar con mi familia.
Si lees esta carta, Dios lo habrá hecho posible. Que Él, que es bueno y justo, te colme con su Gracia.
Afectuosamente,
Asia Bibi”

Asiq Mashi, marido de Asia Bibi y su hija mayor, Sidra, a su llegada a Madrid:Asia-Bibi-premioHO

El caso:

El caso Bibi saltó a los medios en noviembre de 2009. En el mes de junio Bibi, campesina, fue enviada a buscar agua mientras trabajaba en un campo, por lo que otras mujeres musulmanas protestaron ya que, al no ser ella musulmana, contaminaría el recipiente y lo haría impuro. Le exigieron abandonar su fe cristiana y se convirtiera al Islam, a lo que ella se opuso.
En su defensa, respondió a sus compañeras que “Cristo murió en la cruz por los pecados de la humanidad” y preguntó a las mujeres qué había hecho Mahoma por ellas. Ellas, al oír tales palabras, acudieron al imán local, esposo de una de ellas, quien la denunció a la Policía por el delito de blasfemia. Y es que el artículo 295 del Código Penal de Pakistán pena con la muerte blasfemar contra el profeta del Islam.
El juez, Naveed Iqbal, quien la condenó a muerte, entró en la celda y le ofreció convertirse al islam para salir libre. Asia respondió que prefería morir como cristiana que salir de la prisión siendo musulmana. Bibi también añadió a su abogado: “he sido juzgada por ser cristiana. Creo en Dios y en su enorme amor. Si el juez me ha condenado a muerte por amar a Dios, estaré orgullosa de sacrificar mi vida por Él”.
Agrupaciones cristianas: católicas y Evangelicos (protestantes), trabajan para evitar la muerte de otra inocente. Los obispos de Pakistán han pedido al Papa que intermedie en el conflicto.
El Papa Benedicto XVI pidió el indulto para Noreen. Ella ha reconocido que se siente “honrada” ante el llamamiento realizado por Benedicto XVI a su favor y ha declarado que “es un privilegio saber que ha hablado de ella y que ha seguido su caso personalmente” y espera “vivir lo suficiente para poder agradecérselo en persona”.
Es posible que Noreen sea indultada por el Alto Tribunal, sin embargo el imán local amenazó con que si se es perdonada o puesta en libertad, algunas personas “tomarán la ley en sus propias manos”. La joven cristiana ha subrayado que, aunque el Tribunal declarara su inocencia, “no sobreviviría” porque “los extremistas no la dejarían en paz nunca” a ella y a su familia.
Las medidas de seguridad en torno a Asia Bibi en la cárcel de Sheikhupura, cerca de Lahore (Pakistán) se han reforzado después de la operación militar que mató a Osama Ben Laden. Permanece en aislamiento y cocina su propia comida para evitar ser envenenada.
El Imán Yusef Qureshi, de Peshawar, ha ofrecido casi 4.400 dólares por la muerte de la madre católica, que lleva ya dos años en la galería de la muerte. Pese a su situación, permanece esperanzada y firme en su fe inquebrantable».

Bhatti Y Taseer dieron su vida:

El 4 de enero de 2011, en el Mercado Kohsar de Islamabad, el Gobernador de Punjab, Salman Taseer, fue asesinado por un miembro de su seguridad Malik Mumtaz Hussein Qadri, por su defensa de Noreen y por oponerse a la ley sobre la blasfemia.
El ministro de Minorías, Shahbaz Bhatti único cristiano miembro del gabinete de Pakistán, también fue asesinado el 2 de marzo de 2011 por su posición sobre las leyes de blasfemia. Fue muerto a tiros por hombres armados que emboscaron su automóvil cerca de su residencia en Islamabad.
(De Wikipedia).Asia-Bibi-3Asia-Bibi-2

Asia Bibi ha podido escribir junto con la periodista Anne-Isabelle Tollet un libro en el que habla de su firme fe, su amor a su familia y también su desesperanza, para hacer finalmente un llamamiento desesperado a la comunidad internacional para conseguir ser liberada. Esta obra se titula ¡Sacadme de aquí! y ha sido editado en España por la editorial Libros Libres:Asia-bibi-libro-sacadme-de-aqui

Entre el conmovedor contenido del libro destaca una carta de Asia Bibi a su familia:

Carta de Asia Bibi a su familia:
“Mi querido Ashiq, mis queridos hijos: (…) Desde que he vuelto a mi celda y sé que voy a morir, todos mis pensamientos se dirigen a ti, mi amado Ashiq, y a vosotros, mis adorados hijos. Nada siento más que dejaros solos en plena tormenta. Tú, Imran, mi hijo mayor de dieciocho años, te deseo que encuentres una buena esposa, a la que tú harás feliz como tu padre me ha hecho a mí. Tú, mi primogénita Nasima, de veintidós años, ya tienes tu marido, con una familia que tan bien te ha acogido; da a tu padre pequeños nietecitos que educarás en la caridad cristiana como te hemos educado nosotros a ti. Tú, mi dulce Isha, tienes quince años, aunque seas medio loquilla. Tu papá y yo te hemos considerado siempre como un regalo de Dios, eres tan buena y generosa… No intentes entender por qué tu mamá ya no está a tu lado, pero estás tan presente en mi corazón, tienes en él un lugarcito reservado nada más que para ti. «No soy musulmana, pero soy buena pakistaní, católica y patriota, devota de mi país como de Dios.» Sidra, no tienes más que trece años, y bien sé que desde que estoy en prisión eres tú la que se ocupa de las cosas de la casa, eres tú la que cuida de tu hermana mayor, Isha, que tanto necesita de ayuda. Nada siento más que haberte conducido a una vida de adulto, tú que eres tan jovencita y que deberías estar todavía jugando a las muñecas. Mi pequeña Isham, sólo tienes nueve años, y vas a perder ya a tu mamá. ¡Dios mío, qué injusta puede ser la vida! Pero como continuarás yendo a la escuela, quedarás bien armada para defenderte de la injusticia de los hombres. Mis niños, no perdáis ni el valor ni la fe en Jesucristo. Os sonreirán días mejores y allá arriba, cuando esté en los brazos del Señor, continuaré velando por vosotros. Pero por favor, os pido a los cinco que seáis prudentes, os pido no hacer nada que pueda ofender a los musulmanes o las reglas de este país. Hijas mías, me gustaría que tuvierais la suerte de encontrar un marido como vuestro padre. Ashiq, a ti te he amado desde el primer día, y los veintidós años que hemos pasado juntos lo prueban. No he dejado nunca de agradecer al cielo haberte encontrado, haber tenido la suerte de un matrimonio por amor y no concertado, como es costumbre en nuestra provincia. Teníamos los dos un carácter que encajaba, pero el destino está ahí, implacable… Individuos infames se han cruzado en nuestro camino. Hete ahí, solo con los frutos de nuestro amor: guarda el coraje y el orgullo de nuestra familia. Hijos míos, (…) papá y yo hemos tenido siempre el deseo supremo de ser felices y de haceros felices, aun cuando la vida no es fácil todos los días. Somos cristianos y pobres, pero nuestra familia es un sol. Me habría gustado tanto veros crecer, seguir educándoos y hacer de vosotros personas honestas… ¡y lo seréis! (…) No sé todavía cuándo me cuelgan, pero estad tranquilos, amores míos, iré con la cabeza bien alta, sin miedo, porque estaré en compañía de Nuestro Señor y con la Virgen María, que me acogerán en sus brazos. Mi buen marido, continúa educando a nuestros niños como yo habría deseado hacerlo contigo. Ashiq, hijos míos amadísimos, os voy a dejar para siempre, pero os amaré por toda una eternidad. Mamá.”

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